Seguirá la disminución de la oferta de empleos fijos

La relación de dependencia se va perdiendo y el trabajador de hoy debe redefinir su rol en "la nueva empresa".

06 Marzo 2005
Por José María Blunda, responsable de rr.hh. Marchese, Meson, Grandi y Asociados
El mercado laboral, como la mayoría de los otros mercados, está cambiando a un ritmo cada vez más sorprendente. Esto exige enfrentarse y adaptarse a cuestiones increíblemente diferentes, en temas tan significativos para el ser humano como lo es el empleo y todo lo que ello implica para la subsistencia, la autoestima y el desarrollo personal.
Entre las consecuencias más drásticas y observables, este proceso trae aparejado la disminución del empleo tradicional. Puestos de trabajo y funciones que antes eran ocupados por trabajadores de jornada completa y en relación de dependencia, en la actualidad son reemplazados por una persona contratada bajo la figura del empleo eventual o, entre otras formas laborales, un profesional que llega bajo la figura de un trabajador independiente y "vende" y factura sus servicios a la empresa que lo contrata.
Cuando los expertos intentan explicar este nuevo contexto, argumentan de que de la misma manera que a partir de la revolución industrial fue necesario reunir a la clase laboral en fábricas y oficinas, la nueva era de la información y la revolución tecnológica no necesita de estas condiciones para el trabajo: un profesional puede hoy en día hacer el trabajo desde su casa o un analista de mercado puede trabajar desde su oficina personal; podríamos hacer una lista extensa de ejemplo de estas nuevas formas y de relación laboral. Todo lo expresado, además de los profundos procesos de crisis y recesión que viven nuestras regiones, ha producido y seguirá produciendo una disminución de los empleos fijos y convencionales, tal como lo teníamos concebidos desde el siglo XIX.

La nueva realidad
Para que nuestras decisiones y posiciones no le sumen más problema al problema, necesitamos comenzar por aceptar las reglas o condiciones que no podemos controlar o modificar, y analizar cuales son las alternativas que se abren en el nuevo mundo del trabajo. Expertos en la materia como W. Bridges señalan que debemos poner el acento en "cómo nos convertimos en una clase distinta de trabajador", cómo redefinimos nuestra carrera, oficio o profesión, para brindar lo que la "nueva empresa" necesita. Sólo de esta manera podremos aspirar a la tan ansiada estabilidad laboral, que antes la brindaba la empresa o el empleo y hoy está dependiendo de que nuestras habilidades laborales le aporten realmente un valor agregado a la empresa u organización.

Una guía
En este complejo pero necesario camino a recorrer, permítanme compartir una guía de los aspectos a tener en cuenta:
1. Autoconocimiento: es cada vez más necesario descubrir cuales son los talentos y capacidades que hacen de mí un recurso humano único. Me refiero a identificar las características de personalidad y las aptitudes que tengo para ofrecer a una organización y que, sin lugar a dudas, me diferencian de las otras personas. Si soy una persona que no ha recorrido ningún paso en este descubrimiento personal, la ayuda de un profesional facilitará tomar contacto con las seguras fortalezas que todo ser humano posee.
2. Investigar: dado el profundo cambio en el contexto, es necesario buscar donde se presentan ahora, las nuevas oportunidades. No digo buscar un empleo, esto está desapareciendo, sino buscar que necesidades tienen las empresas, que aspectos del circuito productivo están desatendidos, que nuevos servicios demanda esta sociedad tan diferente de lo que fue sólo unas décadas atrás.
3. Planificar: habiendo realizado el proceso de descubrimiento de fortalezas y analizado donde están las oportunidades para mí perfil laboral, debemos planificar las acciones a seguir para demostrar a las empresas en las que puedo ser una alternativa, cuáles son mis ventajas competitivas que hacen de mí una persona útil y única para esa organización. Qué producto o servicio estoy dispuesto a brindar.
4. Mejorar continuamente: visto el exigente y cambiante contexto, es necesario incorporar la disciplina del aprendizaje permanente. Hacer algo muy bien no garantiza que mañana seguirá siendo útil para el mercado y, por ende, para mi estabilidad. El cambio, la competitividad y las exigencias de este mundo, requieren que las personas y empresas estén dispuestas a crecer y mejorar. La capacitación es, aquí, una herramienta crucial.

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