04 Marzo 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Las reuniones que mantendrán en Washington desde este fin de semana el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato, no significan la reanudación de las negociaciones entre Argentina y el organismo, informó ayer el vocero del FMI, Tom Dawson. La Argentina y el FMI deben debatir acerca del crédito stand by firmado en 2003 y congelado hasta la conclusión del canje de la deuda. Sin embargo, el resultado de la operatoria que culminó el viernes "será seguramente uno de los temas de las conversaciones", dijo el portavoz del Fondo horas antes de que el Gobierno anunció oficialmente que la aceptación del canje fue del 76,07%.
"La conclusión de la oferta es un paso importante para la Argentina. Esperamos tener los detalles de la participación y no participación para hacer un análisis final y, por supuesto, vamos a necesitar consultar al consejo de administración y a los miembros (del FMI)", explicó Dawson.
El vocero señaló que el canje concluyó en un buen momento, en una coyuntura económica mundial con bajas tasas de interés e inflación y con buenas perspectivas de crecimiento. "La Argentina registró un fuerte resultado macroeconómico. Esto nos lleva a pensar que se ofrece una importante oportunidad al país para avanzar, aunque aún queda mucho trabajo por hacer", dijo Dawson.
Ironías oficiales
En tanto, el presidente Néstor Kirchner admitió ayer que, tras el cierre del canje, se vienen discusiones muy arduas con el FMI. Sin embargo, aseguró que con la reestructuración de la deuda se superó uno de los mayores obstáculos para la economía. "Ya nos están mirando y nos estamos preparando", dijo Kirchner.
Consideró también que con la reestructuración, la Argentina logró dar el primer paso para consolidar el crecimiento económico. "Ahora vienen todos los esfuerzos para salir del infierno", remarcó el Presidente. En un claro mensaje hacia los organismos multilaterales afirmó: "no nos vamos a dejar presionar por nadie".
No obstante, al ser consultado respecto del primer encuentro que Lavagna mantendrá con el titular del FMI, con ironía, respondió: "se juntarán a tomar café".
Horas antes, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había destacado: "el Presidente ha inaugurado una relación madura con el FMI". "Discutimos a partir de la defensa absoluta de los intereses argentinos y (con el canje de deuda) hemos probado que se puede salir de situaciones críticas sin aplicar soluciones ortodoxas", explicó en referencia a lo que reclamaba el organismo multilateral. (DyN-NA)
Dicen que el resultado es aceptable
"El haber logrado un 76% de aceptación en el canje de la deuda es aceptable, lo que no significa que haya sido exitoso". Esa es la visión del economista José Luis Espert. En diálogo con LA GACETA,
el especialista dijo: "no es la Argentina la que tiene derecho moral a declarar que está fuera del default, sino que la declaración tiene que hacerla el juez o los jueces que entienden en la quiebra. En este caso, el Grupo de los Siete (G 7) y el FMI". "Es decir que se debe esperar para saber si nos piden reabrir el canje, mejorar la propuesta para bajar la cantidad de gente que quedó fuera de la operación, que es importante ya que estamos refiriéndonos a un 24% del total", acotó. Sostuvo Espert que este es un paso, pero que falta bastante todavía para brindar definiciones concretas.
"La Argentina no puede ser juez y parte de un hecho generado por sus administraciones", alertó Espert, uno de los expertos más criticados ayer por el presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
PUNTO DE VISTA
La próxima batalla del Gobierno
Sin emplear tecnicismos, considero fundamental para los argentinos recuperar la dignidad nacional. Este hecho se apuntala al haber logrado un buen canje de la deuda. Hemos ganado una batalla que todos los herederos del pensamiento neoliberal, los gurúes de turno y los banqueros de adentro y afuera consideraban imposible de ganar.
El Gobierno había planteado que desde un 50% en adelante la operación sería un éxito. Haber llegado al 76% es realmente un mentís a todos los vaticinios que surgían de opinantes interesados (económica o ideológicamente). Constituye un punto de inflexión para entrar en un camino de desarrollo sostenido. Pero esta no es la última de las batallas, ya que quedan varias en el camino. No debemos bajar los brazos; no podemos quedarnos con ese triunfalismo ingenuo e irresponsable de decir: logramos éxito en el canje, ya no tenemos problemas.
Creo que la próxima batalla es con el FMI y tiene que ver con el manejo de la deuda con el mercado y con los organismos internacionales (alrededor de U$S 30.000 millones). Por eso, el ministro Roberto Lavagna va a Washington, para debatir con la autoridad política correspondiente.
Es bueno que se hable primero con los responsables a nivel político, para evitar que la burocracia técnica del Fondo, que se siente decepcionada por esto, ponga palos en la rueda. (Exclusivo para LA GACETA)
Benjamin Hopenhayn
Miembro Fundador del Plan Fénix
PUNTO DE VISTA
Un mensaje al mercado internacional
Creo que el 76% es un buen grado de aceptación, que está dentro de las expectativas del mercado y de las opiniones que los analistas lanzaron durante las últimas semanas.
Este porcentaje obtenido en el proceso de reestructuración de la deuda externa argentina habilita a seguir adelante con otras tareas que están encaradas. Entre estas figura, probablemente en primer lugar, el retomar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para evitar tener que hacer cancelaciones de capital durante este año y también aligerar el plan financiero nacional, lo que resulta muy posible.
La economía argentina viene de un fuerte proceso de recuperación y ya se han alcanzado los niveles de 1998, que era el pico anterior.
Para este año, ya anticipé mi predicción de que la economía va a crecer por lo menos en un 7%, y ahora, al llegar a los niveles de 1998, estamos iniciando un proceso de crecimiento paulatino y sostenido.
Este grado de aceptación del canje de la deuda es un desenlace satisfactorio dentro de lo esperado y es compatible con esa expectativa de continuar con la recuperación e incluso con el crecimiento.
Reestructurar el endeudamiento externo del país, a través de un proceso de canje, como el encarado por la administración del presidente Néstor Kirchner, era una gran asignatura pendiente. De esto no cabe la menor duda, porque era una deuda en cesación de pagos que alcanzaba los U$S 81.000 millones sólo de capital.
La Argentina entró en default en varias oportunidades, más precisamente en las últimas décadas; y salir de esta situación constituía una prioridad absoluta para el país como un mensaje al mercado internacional. (Exclusivo para LA GACETA)
Julio Piekarz
Economista-Ex miembro del BCRA
ANALISIS
Loas a la estrategia que adoptó Lavagna
"Dejemos que hablen los mercados", fue por meses la muletilla del ministro de Economía argentino Roberto Lavagna cuando parecía que el gigantesco canje de deuda pública que timoneaba no avanzaba al ritmo esperado: los mercados hablaron y le tendieron una mano.
Lavagna, con su elegancia digna de un político europeo, de hablar pausado y con un humor que utiliza hábilmente para eludir preguntas molestas, logró atravesar el desierto de la mayor reestructuración de deuda de la historia que concluyó con una inesperadamente adhesión del 76,07%. "Obviamente el nombre de Lavagna va a estar asociado a ese éxito", dijo Fernando Losada, analista de mercados emergentes de ABN Amro en Nueva York.
El ministro, que demostró su temple cuando asumió en ese puesto en el peor momento de la crisis económica del país, en 2002, dejando la comodidad de su cargo en Bruselas, se mantuvo en calma y jugó con la desesperación de miles de acreedores alrededor que temían perderlo todo si no tomaban la oferta.
Con la ayuda del presidente Néstor Kirchner, quien fustigó a los acreedores a lo largo de todo el proceso, la Argentina logró que la mayoría de los tenedores de bonos incumplidos por U$S 102.600 millones se resignara a asumir una enorme pérdida y aceptara la oferta. La operación, iniciada en setiembre de 2003, con una presentación en la lejana Dubai, permitirá al país recuperar su vínculo con los mercados internacionales de crédito. Kirchner ganar un lugar en la historia de Argentina, signada por sucesivas crisis económicas. Pero Lavagna puede reclamar buena parte del mérito. (Reuter)
Lucas Bergman
"La conclusión de la oferta es un paso importante para la Argentina. Esperamos tener los detalles de la participación y no participación para hacer un análisis final y, por supuesto, vamos a necesitar consultar al consejo de administración y a los miembros (del FMI)", explicó Dawson.
El vocero señaló que el canje concluyó en un buen momento, en una coyuntura económica mundial con bajas tasas de interés e inflación y con buenas perspectivas de crecimiento. "La Argentina registró un fuerte resultado macroeconómico. Esto nos lleva a pensar que se ofrece una importante oportunidad al país para avanzar, aunque aún queda mucho trabajo por hacer", dijo Dawson.
Ironías oficiales
En tanto, el presidente Néstor Kirchner admitió ayer que, tras el cierre del canje, se vienen discusiones muy arduas con el FMI. Sin embargo, aseguró que con la reestructuración de la deuda se superó uno de los mayores obstáculos para la economía. "Ya nos están mirando y nos estamos preparando", dijo Kirchner.
Consideró también que con la reestructuración, la Argentina logró dar el primer paso para consolidar el crecimiento económico. "Ahora vienen todos los esfuerzos para salir del infierno", remarcó el Presidente. En un claro mensaje hacia los organismos multilaterales afirmó: "no nos vamos a dejar presionar por nadie".
No obstante, al ser consultado respecto del primer encuentro que Lavagna mantendrá con el titular del FMI, con ironía, respondió: "se juntarán a tomar café".
Horas antes, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había destacado: "el Presidente ha inaugurado una relación madura con el FMI". "Discutimos a partir de la defensa absoluta de los intereses argentinos y (con el canje de deuda) hemos probado que se puede salir de situaciones críticas sin aplicar soluciones ortodoxas", explicó en referencia a lo que reclamaba el organismo multilateral. (DyN-NA)
"El haber logrado un 76% de aceptación en el canje de la deuda es aceptable, lo que no significa que haya sido exitoso". Esa es la visión del economista José Luis Espert. En diálogo con LA GACETA,
el especialista dijo: "no es la Argentina la que tiene derecho moral a declarar que está fuera del default, sino que la declaración tiene que hacerla el juez o los jueces que entienden en la quiebra. En este caso, el Grupo de los Siete (G 7) y el FMI". "Es decir que se debe esperar para saber si nos piden reabrir el canje, mejorar la propuesta para bajar la cantidad de gente que quedó fuera de la operación, que es importante ya que estamos refiriéndonos a un 24% del total", acotó. Sostuvo Espert que este es un paso, pero que falta bastante todavía para brindar definiciones concretas.
"La Argentina no puede ser juez y parte de un hecho generado por sus administraciones", alertó Espert, uno de los expertos más criticados ayer por el presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
La próxima batalla del Gobierno
Sin emplear tecnicismos, considero fundamental para los argentinos recuperar la dignidad nacional. Este hecho se apuntala al haber logrado un buen canje de la deuda. Hemos ganado una batalla que todos los herederos del pensamiento neoliberal, los gurúes de turno y los banqueros de adentro y afuera consideraban imposible de ganar.
El Gobierno había planteado que desde un 50% en adelante la operación sería un éxito. Haber llegado al 76% es realmente un mentís a todos los vaticinios que surgían de opinantes interesados (económica o ideológicamente). Constituye un punto de inflexión para entrar en un camino de desarrollo sostenido. Pero esta no es la última de las batallas, ya que quedan varias en el camino. No debemos bajar los brazos; no podemos quedarnos con ese triunfalismo ingenuo e irresponsable de decir: logramos éxito en el canje, ya no tenemos problemas.
Creo que la próxima batalla es con el FMI y tiene que ver con el manejo de la deuda con el mercado y con los organismos internacionales (alrededor de U$S 30.000 millones). Por eso, el ministro Roberto Lavagna va a Washington, para debatir con la autoridad política correspondiente.
Es bueno que se hable primero con los responsables a nivel político, para evitar que la burocracia técnica del Fondo, que se siente decepcionada por esto, ponga palos en la rueda. (Exclusivo para LA GACETA)
Benjamin Hopenhayn
Miembro Fundador del Plan Fénix
Un mensaje al mercado internacional
Creo que el 76% es un buen grado de aceptación, que está dentro de las expectativas del mercado y de las opiniones que los analistas lanzaron durante las últimas semanas.
Este porcentaje obtenido en el proceso de reestructuración de la deuda externa argentina habilita a seguir adelante con otras tareas que están encaradas. Entre estas figura, probablemente en primer lugar, el retomar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para evitar tener que hacer cancelaciones de capital durante este año y también aligerar el plan financiero nacional, lo que resulta muy posible.
La economía argentina viene de un fuerte proceso de recuperación y ya se han alcanzado los niveles de 1998, que era el pico anterior.
Para este año, ya anticipé mi predicción de que la economía va a crecer por lo menos en un 7%, y ahora, al llegar a los niveles de 1998, estamos iniciando un proceso de crecimiento paulatino y sostenido.
Este grado de aceptación del canje de la deuda es un desenlace satisfactorio dentro de lo esperado y es compatible con esa expectativa de continuar con la recuperación e incluso con el crecimiento.
Reestructurar el endeudamiento externo del país, a través de un proceso de canje, como el encarado por la administración del presidente Néstor Kirchner, era una gran asignatura pendiente. De esto no cabe la menor duda, porque era una deuda en cesación de pagos que alcanzaba los U$S 81.000 millones sólo de capital.
La Argentina entró en default en varias oportunidades, más precisamente en las últimas décadas; y salir de esta situación constituía una prioridad absoluta para el país como un mensaje al mercado internacional. (Exclusivo para LA GACETA)
Julio Piekarz
Economista-Ex miembro del BCRA
Loas a la estrategia que adoptó Lavagna
"Dejemos que hablen los mercados", fue por meses la muletilla del ministro de Economía argentino Roberto Lavagna cuando parecía que el gigantesco canje de deuda pública que timoneaba no avanzaba al ritmo esperado: los mercados hablaron y le tendieron una mano.
Lavagna, con su elegancia digna de un político europeo, de hablar pausado y con un humor que utiliza hábilmente para eludir preguntas molestas, logró atravesar el desierto de la mayor reestructuración de deuda de la historia que concluyó con una inesperadamente adhesión del 76,07%. "Obviamente el nombre de Lavagna va a estar asociado a ese éxito", dijo Fernando Losada, analista de mercados emergentes de ABN Amro en Nueva York.
El ministro, que demostró su temple cuando asumió en ese puesto en el peor momento de la crisis económica del país, en 2002, dejando la comodidad de su cargo en Bruselas, se mantuvo en calma y jugó con la desesperación de miles de acreedores alrededor que temían perderlo todo si no tomaban la oferta.
Con la ayuda del presidente Néstor Kirchner, quien fustigó a los acreedores a lo largo de todo el proceso, la Argentina logró que la mayoría de los tenedores de bonos incumplidos por U$S 102.600 millones se resignara a asumir una enorme pérdida y aceptara la oferta. La operación, iniciada en setiembre de 2003, con una presentación en la lejana Dubai, permitirá al país recuperar su vínculo con los mercados internacionales de crédito. Kirchner ganar un lugar en la historia de Argentina, signada por sucesivas crisis económicas. Pero Lavagna puede reclamar buena parte del mérito. (Reuter)
Lucas Bergman







