El folclore tucumano: un camino cuesta arriba

Son talentosos y reconocidos en el ambiente, pero les cuesta dar el salto hacia la realización del sueño de cualquier músico: poder vivir de lo que les gusta.

02 Marzo 2005
Tucumán tiene una cantidad impresionante de músicos jóvenes. La calidad, la creatividad y la capacidad de convocatoria de muchos de ellos están a la altura de grandes figuras nacionales. A pesar de que muchos ganan premios en distintos festivales, les cuesta pegar el salto.
Para llegar a cumplir un sueño hay un largo camino por seguir. Se busca el reconocimiento artístico de la gente, pero para ello las trabas son muchas, sobre todo las económicas.
Es el caso del grupo "Araka", que representará a Tucumán en el Encuentro Musical Latinoamericano de la ciudad de Juárez, México. "Nosotros no recibimos el apoyo de ninguna autoridad. Vamos a representar a nuestro país y no nos ayudan en nada", asegura Roberto Serrano, quien, junto con "Bonzo" Horak, Fabián Cañizares, Alfredo Chavarría, Daniel Jodar y Jorge Alvarez, viajará el 26 de marzo. La invitación fue del grupo mexicano "Amigos de la música".
"Es importante este encuentro porque ampliamos nuestra cultura y la llevamos a otros horizontes. Nos cuesta muchísimo, pero a este proyecto lo llevaremos adelante cueste lo que cueste", aseguró Serrano.

Ser más profesionales
Los grupos folclóricos, por lo general, surgen en las guitarreadas entre amigos. El paso a un terreno más profesional es difícil y se necesita mucho esfuerzo para llegar a escenarios importantes.
"La voces del Boquerón", un grupo con destacada trayectoria, grabó tres discos a pulmón y para el cuarto consiguieron productor y sello discográfico. "Es una suerte haber logrado todo esto. Pero a nuestra carrera la hicimos con esfuerzo y sacrificios; de todas formas hay gastos importantes que las productoras no cubren, como los viajes para promocionar los discos", contó uno de sus integrantes.
Grabar un disco hoy es mucho más accesible que años atrás. Pero, de todas formas, lograrlo es un desafío para cualquier banda tucumana.
"Nos costó muchísimo grabar el disco, pero más distribuirlo. Para sacarlo a la calle el esfuerzo fue grande, porque es lo que más cuesta. Para nosotros el CD es una herramienta que se suma para laburar y no para hecer plata", dijo Gustavo Páez, del el "Dúo La Yunta".
Laureano Cejas, cantautor y ex integrante de la banda folclórica "Luz mala", cuenta que años atrás era muy difícil grabar. "Con $19.000 uno tenía su trabajo discográfico; era demasiado. Hoy, con el avance de la tecnología, no cuesta tanto", comentó. El músico aclaró: "la difusión (del disco) es lo más difícil, lleva tiempo y el costo también es alto". Este mes, Cejas presentará su nuevo trabajo que, según asegura, "tendrá un perfil muy tucumano".

Vivir de la música
El sueño de todos los folcloristas - y de cualquier hombre- es vivir de lo que les gusta hacer. Por ello muchos intercalan sus profesiones con la música. Víctor "Piedra" Fernández, uno de los integrantes de "Los musiqueros", que ganó en Cosquín como solista instrumental en 1998, trabaja en informática para poder vivir.
"No se gana plata con la música. Hay muy pocos que lo hacen. Es un sacrificio tocar, y todo lo que se gana sobre el escenario es para invertir en un estudio", dijo Fernández, que grabó uno de sus discos con productoras independientes.
"El camino al reconocimiento es larguísimo, pero si la calidad de las composiciones es buena, todo es más fácil", concluyó.

Un sello del Estado
El secretario de Estado de Cultura de la Provincia, Mauricio Guzman, aseguró que desde la Secretaría tratan de ayudar a los músicos realizando festivales o ciclos de música, como el que se llevó a cabo en la plaza Independencia. "Estamos trabajando, lentamente, con un proyecto en el que se realizaría un sello discográfico estatal, para darles las mayores oportunidades a nuestros artistas, a fin de que graben sus trabajos", contó el funcionario.

Distribución complicada
La distribución de los discos producidos de manera independiente se hace totalmente a pulmón. Músicos, managers o amigos recorren las disquerías para dejar material. Cada tanto regresan para saber si es necesario reponerlo. La cosa cambia si el grupo firma un contrato con un sello o con una productora. La distribución, en ese caso, puede llegar a ser nacional y se maneja por los carriles que cada empresa tiene ya en el circuito. El problema es que los contratos suelen establecer plazos y cantidades de discos a producir, que pueden terminar esclavizando a los músicos. Sobre todo, en sus comienzos.

Faltan managers
Una vez que el disco ya está grabado, un paso importante es su difusión. Los managers, por lo general, son los encargados de llevar a cabo esta tarea, que está un poco lejos de la música, pero que, sin lugar a dudas, es muy importante para que los trabajos discográficos se difundan. "Lamentablemente hay muchos músicos y pocos managers, por lo que trascender es cada vez más difícil para los artistas", aseguró Víctor Fernández, solista e integrante de "Los Musiqueros".

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