La IA ya puede emitir recetas médicas: qué hay detrás del sistema que autorizó Estados Unidos

El programa piloto de Nolla Health permite que mayores de 18 años completen un cuestionario y un escaneo facial para recibir un plan de tratamiento.

NOLLA HEALTH. La herramienta analiza la información de los usuarios y puede emitir una receta en pocos minutos.
NOLLA HEALTH. La herramienta analiza la información de los usuarios y puede emitir una receta en pocos minutos.
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Utah, Estados Unidos, autorizó a Nolla Health a emitir recetas iniciales mediante IA para tratar el acné, con el fin de agilizar los extensos plazos de atención dermatológica.
  • Mediante una aplicación, mayores de 18 años responden un cuestionario y realizan un escaneo facial. El sistema contempla auditorías médicas periódicas para los tratamientos.
  • El caso sienta un precedente histórico en salud digital y prescripción autónoma, abriendo el debate sobre el alcance y la regulación de la IA en la toma de decisiones médicas.
Resumen generado con IA

¿Te imaginas completar un cuestionario, mostrar tu rostro a una cámara y recibir una receta médica sin hablar antes con un doctor? En Utah, Estados Unidos, esa situación ya forma parte de un programa piloto.

El estado autorizó a Nolla Health, una startup de tecnología médica, a emitir recetas para tratamientos tópicos contra el acné mediante inteligencia artificial, sin la firma previa de un profesional de la salud. Según la información difundida sobre el programa, se trata de la primera autorización de este tipo para una receta inicial en un estado estadounidense.

La autorización tiene límites: la IA solo puede indicar tratamientos tópicos para casos de acné leve o moderado. No puede recetar isotretinoína ni medicamentos orales.

Una receta después de un cuestionario y un escaneo facial

El sistema funciona a través de Nolla Derm, una aplicación disponible por ahora para iPhone. Pueden utilizarla mayores de 18 años que se encuentren en Utah.

El primer paso consiste en completar un cuestionario y realizar un escaneo facial desde cinco ángulos. A partir de esa información, el sistema puede elaborar un plan de tratamiento y, si corresponde, emitir una receta. El proceso demora entre 10 y 15 minutos.

La IA trabaja con una lista limitada de tratamientos previamente aprobados. Si el caso queda fuera de esos parámetros, el sistema lo deriva a un médico, según explicó el asesor médico jefe de Nolla Health, Zaid Fadul.

El programa, además, tiene distintas etapas de control. Durante los primeros 100 pacientes, dos físicos deben aprobar cada receta generada por la IA. En la segunda etapa, que alcanza hasta 500 pacientes, el sistema emite las recetas de forma directa y los médicos las revisan después. Luego, los profesionales auditan de manera retrospectiva al menos el 10% de las recetas cada mes y todos los casos que presenten efectos adversos.

CON UN ESCANEO FACIAL. El sistema solo puede indicar tratamientos tópicos para casos leves o moderados y deriva a un profesional cuando el paciente queda fuera de los parámetros establecidos. CON UN ESCANEO FACIAL. El sistema solo puede indicar tratamientos tópicos para casos leves o moderados y deriva a un profesional cuando el paciente queda fuera de los parámetros establecidos.

Por qué Utah autorizó el sistema

Uno de los argumentos del estado está relacionado con el acceso a especialistas. Según la información del programa, en la región existe una demora promedio de 61 días para conseguir una consulta con un dermatólogo, frente a una mediana nacional de 32,3 días.

Nolla Health ya había desarrollado herramientas de inteligencia artificial para el ámbito de la salud. La compañía lanzó en Noruega una aplicación para el diagnóstico de cáncer de piel en noviembre de 2024 y luego sumó su herramienta para tratamientos de acné.

Utah ya permitía que otras empresas utilizaran IA para renovar recetas existentes. La novedad del programa de Nolla Health está en que el sistema puede emitir una receta inicial, sin que el paciente tenga una prescripción anterior.

El piloto tiene un costo promocional de 4,99 dólares mensuales en Utah. Además, las autoridades exigen informes mensuales y auditorías externas de los registros de decisión del sistema.

La experiencia recién comienza y está limitada a un tipo específico de tratamiento. Pero el cambio ya plantea una pregunta que hasta hace poco parecía propia de la ciencia ficción: si una inteligencia artificial puede analizar síntomas, elegir un tratamiento y emitir una receta, ¿qué decisiones de salud estamos dispuestos a dejar en manos de una máquina?

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