Burlas a cara descubierta

Planes sociales y panfletos que agreden.

02 Julio 2002
La calle, día a día, muestra la descomposición de una sociedad y exige la reacciones para que la provincia no siga sufriendo más degradaciones.
Cada vez que un desocupado y jefe de hogar recibe sus 150 pesos en Lecop, alguien se le acerca y le ofrece canjeárselos por bonos para seguir haciendo negocios.
Tucumán se ha convertido en un mal ejemplo de la implementación de los planes sociales. El sistema que diseñó la Nación no debería tener grietas. Los consejos consultivos elaboran sus listas y estas se elevan por Internet o se presentan directamente ante el organismo nacional correspondiente. Pero ocurre que ahora hay 20.000 inscriptos de más; hay beneficiarios que cobran donde no les corresponde y están los inscriptos que no vieron un peso y que no lo verán, por ahora. Alguien tiene la culpa. Si en el Ministerio de Trabajo alguien cargó mal los datos, esa persona ya debería estar identificada por los perjuicios que les causó a los destinatarios. Si, por el contrario, existiera alguna presión política para que los nombres sean distintos a aquellos miles de Organizaciones No Gubernamentales dieron su aval, también debería ser denunciado. Alguien se está burlando de la pobreza y el responsable no aparece.

El anónimo maldito
Por lo menos una vez por semana alguien tira en la vía pública miles de panfletos que difaman al primer mandatario. Otros llegan por carta en sobre cerrado. Incluso, ya salió la segunda edición de esta saga que ya lleva 8 meses alimentando el rumor. En esta segunda tirada se menciona a tres amigos del gobernador que estarían en raros negocios. El viernes pasado dos empleados estatales fueron demorados porque portaban estos panfletos. Sin embargo, la inteligencia del Gobierno sigue siendo burlada por quienes pergeñaron esta forma de difamar, en vez de dar la cara y denunciar la verdad, si es que la saben. En los últimos días, hombres cercanos a Julio Miranda sostuvieron que el gobernador, en realidad, teme avanzar con esta investigación porque conocería la respuesta.
Todos estos episodios aparecen en la calle y alimentan el rumor de una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias. Pero también dejan en claro que numerosos sectores de la sociedad son incapaces de reaccionar para recuperar los valores perdidos, algo de lo que cada ciudadano se queja a diario.

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