02 Julio 2002 Seguir en 
LA HAYA.- El primer Tribunal Penal Internacional (TPI) permanente para crímenes de guerra abrió ayer sus puertas, pese a la oposición de Rusia, China y Estados Unidos, que quieren conseguir inmunidad para sus tropas en misión de paz en el extranjero. También Israel le dio la espalda al TPI por temor a ser uno de los primeros en quedar atrapado en las redes de la Justicia global. El gobierno de Ariel Sharon rechazó en forma terminante participar en este tribunal, e incluso aprobó por unanimidad la anulación de la firma de este acuerdo que había estampado en diciembre de 2000 junto con otros 74 países. El TPI, que fijó sede en Holanda, dispone a partir de ayer de jurisdicción global para casos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Aunque todavía no dispone de jueces ni de fiscales, ya puede recibir demandas.
Peligran los cascos azules
Estados Unidos no pudo obtener la garantía de que sus ciudadanos no serían perseguidos por el TPI. Ayer mismo retiró a tres miembros de un equipo de la ONU en Timor Oriental, país que recientemente declaró su independencia. Simultáneamente, vetó la renovación de sus tropas en Bosnia, al no conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU exceptúe a los cascos azules de posibles procesos ante la Justicia internacional. Tanto el organismo de seguridad de la ONU como la OTAN analizaban ayer el futuro de sus respectivas fuerzas de paz en la región balcánica. Por su parte, Sharon discutía ayer nuevas medidas para alcanzar la paz con los palestinos, después de que la muerte de un líder de Hamas en un ataque israelí originó temores de un recrudecimiento de la violencia.
A diferencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, cuya competencia está restringida a Estados, el TPI puede procesar a individuos. Su competencia no está geográficamente limitada, como en los casos de los tribunales para los crímenes de Ruanda y de la ex Yugoslavia. A partir de ahora, toda persona que sea culpable de genocidio, de crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad, ya sea jefe de Estado, militar o civil, puede caer bajo la jurisdicción del TPI, que sólo intervendrá si el país al cual pertenece el acusado no es capaz de juzgarlo. (AFP/TELAM)
Peligran los cascos azules
Estados Unidos no pudo obtener la garantía de que sus ciudadanos no serían perseguidos por el TPI. Ayer mismo retiró a tres miembros de un equipo de la ONU en Timor Oriental, país que recientemente declaró su independencia. Simultáneamente, vetó la renovación de sus tropas en Bosnia, al no conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU exceptúe a los cascos azules de posibles procesos ante la Justicia internacional. Tanto el organismo de seguridad de la ONU como la OTAN analizaban ayer el futuro de sus respectivas fuerzas de paz en la región balcánica. Por su parte, Sharon discutía ayer nuevas medidas para alcanzar la paz con los palestinos, después de que la muerte de un líder de Hamas en un ataque israelí originó temores de un recrudecimiento de la violencia.
A diferencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, cuya competencia está restringida a Estados, el TPI puede procesar a individuos. Su competencia no está geográficamente limitada, como en los casos de los tribunales para los crímenes de Ruanda y de la ex Yugoslavia. A partir de ahora, toda persona que sea culpable de genocidio, de crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad, ya sea jefe de Estado, militar o civil, puede caer bajo la jurisdicción del TPI, que sólo intervendrá si el país al cual pertenece el acusado no es capaz de juzgarlo. (AFP/TELAM)







