26 Febrero 2005 Seguir en 
La Argentina está saliendo del quinto default de su historia con dignidad -hubo convicción y firmeza-, sin ceder a las presiones de afuera ni a los agoreros de adentro. La decisión de los tenedores minoristas -casi la mitad de los acreedores- de aceptar U$S 0,30 por cada dólar en títulos fue clave en esta, la mayor quita unilateral de deuda soberana en la globalización. Sólo la Bolsa de Buenos Aires y sus instituciones confiaron, desde el inicio, en el éxito del canje. pero es necesario aclararlo: el de Argentina no fue el mayor default de la historia; lo superó con creces el abandono del patrón oro al dólar por parte de los EEUU en 1971.
Hubo una señal que pocos vieron: el 90% de las empresas que renegociaron sus pasivos -tras el default del país- llegó a un acuerdo con sus acreedores en 2004. Si el sector privado había superado la prueba, ¿por qué no lo haría el sector público, que había contraído deudas sin objetivos claros ni previendo cómo pagarlas?
Por ejemplo, en 1993 se emitieron los Bonos Brady para arreglar deuda externa y la tasa comenzaba en el 4% anual; pocos meses después, se emitieron los Global al 8,25%. Increíble.
El éxito de la operación sólo queda empañado por el escándalo de la droga traficada desde Ezeiza, que trasladó la corrupción del puerto al aeropuerto internacional. Preocupante. El día después trae la oportunidad de no volver a pedir -aunque se abrirán los mercados para una antigua cumplidora-. La sociedad argentina impondrá sus límites; debe hacerlo, principalmente, para servir y honrar lo que ahora se pactó y para crear el clima necesario para invertir y capitalizar.
Hubo una señal que pocos vieron: el 90% de las empresas que renegociaron sus pasivos -tras el default del país- llegó a un acuerdo con sus acreedores en 2004. Si el sector privado había superado la prueba, ¿por qué no lo haría el sector público, que había contraído deudas sin objetivos claros ni previendo cómo pagarlas?
Por ejemplo, en 1993 se emitieron los Bonos Brady para arreglar deuda externa y la tasa comenzaba en el 4% anual; pocos meses después, se emitieron los Global al 8,25%. Increíble.
El éxito de la operación sólo queda empañado por el escándalo de la droga traficada desde Ezeiza, que trasladó la corrupción del puerto al aeropuerto internacional. Preocupante. El día después trae la oportunidad de no volver a pedir -aunque se abrirán los mercados para una antigua cumplidora-. La sociedad argentina impondrá sus límites; debe hacerlo, principalmente, para servir y honrar lo que ahora se pactó y para crear el clima necesario para invertir y capitalizar.







