27 Febrero 2005 Seguir en 
Los Angeles.- Esta será la gran noche de Hollywood, y en la capital mundial del cine no se piensa en otra cosa que no sean los Oscar. Con gran parte de la ciudad con empleos conectados con la industria del cine, el glamoroso evento anual es mucho más que ver la ceremonia en televisión.
Para miles de personas hay un sinnúmero de fiestas relacionadas con el Oscar a las que asistir. Las personajes menos importantes de la industria quizás tengan que conformarse con una fiesta informal en algunas de las innumerables residencias en las afueras de la ciudad, pero los poderosos tienen la oportunidad de participar en lujosos bailes que tienen lugar en locales y hoteles de la ciudad durante todo el fin de semana, convirtiendo a West Hollywood en un lugar que por unos días pasa a llamarse "la avenida de los Oscar".
Los organizadores de fiestas están en pleno frenesí, al igual que joyeros, diseñadores, maquilladores y proveedores. Su gran semana del año ha llegado y todos los clientes son especiales y hay una larga lista de extravagantes peticiones.
La fiesta más importante es el baile del gobernador, que tradicionalmente se celebra justo después de los Oscar y a la que asisten unas 1.500 celebridades y poderosos. Otra de las fiestas a la que no se puede faltar es la que ofrece Vanity Fair en el restaurante Morton, así como tampoco falta en la apretada agenda de eventos sociales durante los Oscar la fiesta de Elton John para recaudar fondos destinados a luchar contra el sida.
Como en ningún otro momento del año, el caos queda bien disimulado bajo una imperturbable capa en los lujosísimos hoteles, convertidos en el hogar de los astros.
Desafortunadamente, las torrenciales lluvias que han caído en Los Angeles tan sólo han contribuido a aportar más estrés a aquellos que preparan el glamuroso evento social. (DPA-Reuter-Especial)
El arte limitado por la industria
Estos premios que convocan la atención de multitudes, como Cannes, San Sebastián, Venecia, Huelva o Mar del Plata, son momentos cumbre en la cinematografía, porque una película es tal sólo cuando es exhibida, disfrutada, sufrida o criticada por los espectadores.
Cada uno de estos premios y festivales, a los que se puede criticar o no, son el despliegue del arte, la técnica y la industria que forman el cine, y ese despliegue, sin lugar a dudas, estimula a ver películas.
Con los Oscar se premia no sólo a los responsables artísticos y creativos de un filme, sino también a los que se destacan por el aporte de nuevas técnicas, equipamientos, escenografías o ingeniería. La industria del cine, especialmente la estadounidense, genera sus propias subindustrias: maquetas, robótica, electrónica, vestuario y otras. En nuestro país, los cineastas debemos trabajar duro para lograr que el cine argentino esté presente en cada uno de estos festivales, mostrando al mundo nuestra cultura, nuestra identidad, expresada y reflejada en historias de contenidos propios más allá del género. Debemos esforzarnos también para desarrollar la industria del cine nacional que será impulsora, a su vez, de múltiples actividades relacionadas.
Eduardo Sahar
Director de la escuela Universitaria
de Cine, Video y Televisión de Tucumán
A lo sumo, invitados
El Oscar es una fiesta que muestra la manera como la industria hollywoodense se ve a sí misma. La película argentina que nos representaba, "El abrazo partido", anteriormente había cosechado el Oso de Plata en Berlín y el premio al mejor actor. Este año recibió 15.000 euros para su distribución en Alemania. No fue seleccionada para el Oscar pero por lo visto a los alemanes les gustó. El cine argentino ya logró un Oscar en 1985 con "La historia oficial". También fueron nominadas "La tregua" (1974), "Camila" (1984), "Tango" (1998) y "El hijo de la novia" (2002); nada mal para un cine que pelea por subsistir. En Hollywood nos ven como ellos quisieran que fuéramos. Y no somos Salma Hayek o Antonio Banderas (ni la capital argentina es Río de Janeiro). Nuestra cinematografía actual, sin dudas, está mucho más cerca de Europa: las películas "Un año sin amor" y "El otro" fueron premiados en Berlín; a los filmes "Los muertos" y "La niña santa", les fue muy bien en Cannes; a "Roma", "Iluminados por el fuego" y "El perro" en San Sebastián. "El abrazo partido" fue elegida por la flamante Academia Argentina de Cine, que preside Norma Aleandro, y entre sus planes figura crear un premio nacional. Así, si ellos no nos invitan a su fiesta, tendremos la posibilidad de invitarlos a la nuestra.
Rafael Vázquez Rivera
Director de Medios
Audiovisuales de la Provincia.
Para miles de personas hay un sinnúmero de fiestas relacionadas con el Oscar a las que asistir. Las personajes menos importantes de la industria quizás tengan que conformarse con una fiesta informal en algunas de las innumerables residencias en las afueras de la ciudad, pero los poderosos tienen la oportunidad de participar en lujosos bailes que tienen lugar en locales y hoteles de la ciudad durante todo el fin de semana, convirtiendo a West Hollywood en un lugar que por unos días pasa a llamarse "la avenida de los Oscar".
Los organizadores de fiestas están en pleno frenesí, al igual que joyeros, diseñadores, maquilladores y proveedores. Su gran semana del año ha llegado y todos los clientes son especiales y hay una larga lista de extravagantes peticiones.
La fiesta más importante es el baile del gobernador, que tradicionalmente se celebra justo después de los Oscar y a la que asisten unas 1.500 celebridades y poderosos. Otra de las fiestas a la que no se puede faltar es la que ofrece Vanity Fair en el restaurante Morton, así como tampoco falta en la apretada agenda de eventos sociales durante los Oscar la fiesta de Elton John para recaudar fondos destinados a luchar contra el sida.
Como en ningún otro momento del año, el caos queda bien disimulado bajo una imperturbable capa en los lujosísimos hoteles, convertidos en el hogar de los astros.
Desafortunadamente, las torrenciales lluvias que han caído en Los Angeles tan sólo han contribuido a aportar más estrés a aquellos que preparan el glamuroso evento social. (DPA-Reuter-Especial)
Estos premios que convocan la atención de multitudes, como Cannes, San Sebastián, Venecia, Huelva o Mar del Plata, son momentos cumbre en la cinematografía, porque una película es tal sólo cuando es exhibida, disfrutada, sufrida o criticada por los espectadores.
Cada uno de estos premios y festivales, a los que se puede criticar o no, son el despliegue del arte, la técnica y la industria que forman el cine, y ese despliegue, sin lugar a dudas, estimula a ver películas.
Con los Oscar se premia no sólo a los responsables artísticos y creativos de un filme, sino también a los que se destacan por el aporte de nuevas técnicas, equipamientos, escenografías o ingeniería. La industria del cine, especialmente la estadounidense, genera sus propias subindustrias: maquetas, robótica, electrónica, vestuario y otras. En nuestro país, los cineastas debemos trabajar duro para lograr que el cine argentino esté presente en cada uno de estos festivales, mostrando al mundo nuestra cultura, nuestra identidad, expresada y reflejada en historias de contenidos propios más allá del género. Debemos esforzarnos también para desarrollar la industria del cine nacional que será impulsora, a su vez, de múltiples actividades relacionadas.
Eduardo Sahar
Director de la escuela Universitaria
de Cine, Video y Televisión de Tucumán
El Oscar es una fiesta que muestra la manera como la industria hollywoodense se ve a sí misma. La película argentina que nos representaba, "El abrazo partido", anteriormente había cosechado el Oso de Plata en Berlín y el premio al mejor actor. Este año recibió 15.000 euros para su distribución en Alemania. No fue seleccionada para el Oscar pero por lo visto a los alemanes les gustó. El cine argentino ya logró un Oscar en 1985 con "La historia oficial". También fueron nominadas "La tregua" (1974), "Camila" (1984), "Tango" (1998) y "El hijo de la novia" (2002); nada mal para un cine que pelea por subsistir. En Hollywood nos ven como ellos quisieran que fuéramos. Y no somos Salma Hayek o Antonio Banderas (ni la capital argentina es Río de Janeiro). Nuestra cinematografía actual, sin dudas, está mucho más cerca de Europa: las películas "Un año sin amor" y "El otro" fueron premiados en Berlín; a los filmes "Los muertos" y "La niña santa", les fue muy bien en Cannes; a "Roma", "Iluminados por el fuego" y "El perro" en San Sebastián. "El abrazo partido" fue elegida por la flamante Academia Argentina de Cine, que preside Norma Aleandro, y entre sus planes figura crear un premio nacional. Así, si ellos no nos invitan a su fiesta, tendremos la posibilidad de invitarlos a la nuestra.
Rafael Vázquez Rivera
Director de Medios
Audiovisuales de la Provincia.





