24 Febrero 2005 Seguir en 
Nueva York, Berlín y Buenos Aires.- El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato, reiteró ayer que la reestructuración de la deuda argentina debe ser abarcativa e incorporar a la mayoría de los bonos en default (cesación de pagos), aunque no estableció un porcentaje para considerar satisfactoria la operación de rescate.
"La reestructuración de la deuda debe incorporar a la mayoría de la deuda y, además, debe ser hecha de buena fe", señaló De Rato a la prensa al término de una conferencia que ofreció en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
"Todo el mundo reconoce que el daño en la economía argentina ha sido extremadamente importante y eso afecta toda la situación del país", agregó el funcionario del FMI.
Momento oportuno
Las declaraciones del economista español llegan cuando sólo restan dos jornadas para el cierre del canje -que se concretará mañana- para la reestructuración de la deuda en default por U$S 81.800 millones, en medio de un consenso generalizado de que la operación alcanzará una aceptación de entre el 70% y el 80%.
Los directivos del Fondo ya señalaron, en varias oportunidades, que el organismo multilateral es sólo un observador del proceso de reestructuración, y en las últimas semanas parece haber bajado el nivel de exigencia para considerar positiva la operación.
De hecho, el director italiano del FMI, Pier Carlo Padoan, señaló el martes último que no hay un umbral mínimo de aceptación del canje para considerarlo exitoso.
Esas declaraciones, incluso, se contradicen con las que el representante italiano en el Fondo había formulado un par de meses atrás, cuando reclamaba un nivel de aceptación del 75% y duras sanciones para la Argentina con el objetivo de que el país mejorara su oferta a los bonistas.
Hoy, la relación entre el país y el organismo multilateral parece más distendida, y se aguarda para los primeros días de marzo la llegada de una misión del Fondo para retomar las negociaciones suspendidas en agosto pasado. La Argentina y el FMI negociarían un acuerdo del tipo stand by, que no implicaría reformas estructurales, aunque sí metas financieras y fiscales que, en el acuerdo anterior, el Gobierno sobrecumplió largamente.
Desilusionados
Pero no todos piensan igual en Europa. La adhesión podría alcanzar un 60%, con lo que crece "el temor" de que el FMI considere la operación de exitosa, estimó ayer en Berlín una organización que agrupa a bonistas alemanes de títulos argentinos.
"El FMI terminará aceptando una cuota del 60%; volverá a quebrarse y olvidará la tasa del 75% que se había impuesto como margen mínimo", dijo ayer Thomas Hechtfischer, portavoz de la Asociación Alemana para la Protección de los Derechos de los Inversores (Deutschen Schutzvereinigung für Wertpapierbesitzer DSW), en declaraciones a la emisora Deutsche Welle.
"Si el FMI acepta el canje, ya nada podremos hacer. Entonces la cosa estará resuelta", vaticinó el analista, en tanto afirmaba que el humor de los inversionistas es desastroso. La DSW forma parte de la Agencia de Reestructuración de Bonos Argentinos (ARBA), una agrupación que aglutina a bonistas europeos. (DyN-Télam-Bloomberg-DPA)
Desaparecerán 152 bonos
El Gobierno informó que el resultado de la operatoria se informará entre el 2 y el 3 de marzo, a pesar de que podría hacerlo recién el 18 de ese mes según indica el prospecto de los bonos. Argentina tiene que sacar de circulación 152 bonos que suman unos U$S 82.000 millones o U$S 102.000 millones si se suman también los intereses devengados desde el default. El último dato que se conoce, ahsta el viernes de la semana pasada, indicaba que el 40% de la deuda global había sido canjeada. (DyN)
¿Y los que quedan afuera?
El economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, aseguró ayer que si el canje de deuda tiene una adhesión superior al 80% sería todo un éxito, aunque consideró que el Gobierno debería pensar en algún mecanismo "para que los bonistas que queden fuera de la operación no se sientan estafados". Acerca de la cotización de los nuevos bonos, dijo que el primer día después del cierre del canje los títulos comenzarán a operar en forma virtual, como si estuvieran emitidos. (NA)
"La reestructuración de la deuda debe incorporar a la mayoría de la deuda y, además, debe ser hecha de buena fe", señaló De Rato a la prensa al término de una conferencia que ofreció en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
"Todo el mundo reconoce que el daño en la economía argentina ha sido extremadamente importante y eso afecta toda la situación del país", agregó el funcionario del FMI.
Momento oportuno
Las declaraciones del economista español llegan cuando sólo restan dos jornadas para el cierre del canje -que se concretará mañana- para la reestructuración de la deuda en default por U$S 81.800 millones, en medio de un consenso generalizado de que la operación alcanzará una aceptación de entre el 70% y el 80%.
Los directivos del Fondo ya señalaron, en varias oportunidades, que el organismo multilateral es sólo un observador del proceso de reestructuración, y en las últimas semanas parece haber bajado el nivel de exigencia para considerar positiva la operación.
De hecho, el director italiano del FMI, Pier Carlo Padoan, señaló el martes último que no hay un umbral mínimo de aceptación del canje para considerarlo exitoso.
Esas declaraciones, incluso, se contradicen con las que el representante italiano en el Fondo había formulado un par de meses atrás, cuando reclamaba un nivel de aceptación del 75% y duras sanciones para la Argentina con el objetivo de que el país mejorara su oferta a los bonistas.
Hoy, la relación entre el país y el organismo multilateral parece más distendida, y se aguarda para los primeros días de marzo la llegada de una misión del Fondo para retomar las negociaciones suspendidas en agosto pasado. La Argentina y el FMI negociarían un acuerdo del tipo stand by, que no implicaría reformas estructurales, aunque sí metas financieras y fiscales que, en el acuerdo anterior, el Gobierno sobrecumplió largamente.
Desilusionados
Pero no todos piensan igual en Europa. La adhesión podría alcanzar un 60%, con lo que crece "el temor" de que el FMI considere la operación de exitosa, estimó ayer en Berlín una organización que agrupa a bonistas alemanes de títulos argentinos.
"El FMI terminará aceptando una cuota del 60%; volverá a quebrarse y olvidará la tasa del 75% que se había impuesto como margen mínimo", dijo ayer Thomas Hechtfischer, portavoz de la Asociación Alemana para la Protección de los Derechos de los Inversores (Deutschen Schutzvereinigung für Wertpapierbesitzer DSW), en declaraciones a la emisora Deutsche Welle.
"Si el FMI acepta el canje, ya nada podremos hacer. Entonces la cosa estará resuelta", vaticinó el analista, en tanto afirmaba que el humor de los inversionistas es desastroso. La DSW forma parte de la Agencia de Reestructuración de Bonos Argentinos (ARBA), una agrupación que aglutina a bonistas europeos. (DyN-Télam-Bloomberg-DPA)
Desaparecerán 152 bonos
El Gobierno informó que el resultado de la operatoria se informará entre el 2 y el 3 de marzo, a pesar de que podría hacerlo recién el 18 de ese mes según indica el prospecto de los bonos. Argentina tiene que sacar de circulación 152 bonos que suman unos U$S 82.000 millones o U$S 102.000 millones si se suman también los intereses devengados desde el default. El último dato que se conoce, ahsta el viernes de la semana pasada, indicaba que el 40% de la deuda global había sido canjeada. (DyN)
¿Y los que quedan afuera?
El economista jefe de FIEL, Juan Luis Bour, aseguró ayer que si el canje de deuda tiene una adhesión superior al 80% sería todo un éxito, aunque consideró que el Gobierno debería pensar en algún mecanismo "para que los bonistas que queden fuera de la operación no se sientan estafados". Acerca de la cotización de los nuevos bonos, dijo que el primer día después del cierre del canje los títulos comenzarán a operar en forma virtual, como si estuvieran emitidos. (NA)







