22 Febrero 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- El Gobierno nacional salió ayer a presionar a los bonistas a fin de que ingresen al canje de la reestructuración de la deuda que cerrará en cuatro días. Además, calificó de normal la marcha del proceso.
"El canje avanza día tras día, paso a paso. Les digo que quedan cuatro días, que se presenten, porque no habrá otra oferta", aconsejó el presidente Néstor Kirchner a los tenedores de bonos durante un acto realizado en Casa de Gobierno.
Tras aclarar que sus palabras eran formuladas con todo cariño y luego de admitir su pesar por la situación de los pequeños ahorristas, Kirchner se justificó: "tenemos que venir a remediar el endeudamiento que generaron otros y el default que hizo otro, que ahora van juntos", en referencia a los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, a quienes calificó de hipócritas. "Ambos levantan la política de los ?90, esta es la hipocresía que vive la sociedad argentina", dijo el mandatario.
Casi al mismo tiempo, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, aseguró que es normal la marcha el proceso de canje y que termina el viernes 25 como estaba previsto. Además, ratificó que no existirá otra oferta.
A cuatro días del cierre de la operación, que muchas proyecciones, incluso las de Wall Street, consideran que tendrá un alto nivel de adhesión, Lavagna evitó ahondar en la marcha del proceso. Ya casi despejado el camino para declarar la salida del default, prefirió hablar sobre el próximo desafío: la relación con el Fondo Monetario.
"A lo largo de estos últimos tres años, la Argentina ha hecho, desde el peor momento de la crisis hasta ahora, reformas estructurales fenomenales", dijo el ministro.
Temas pendientes
Dentro de esas reformas incluyó la unificación de la moneda mediante el rescate de los bonos provinciales y nacional. Luego, enumeró otras pendientes que -sin embargo- desligó que respondan a imposiciones del organismo multilateral. "Hay una serie de reformas que no son una cuestión de imposición (de los organismos de crédito), sino que el país debe asumirlas por sí mismo", aclaró.
Al respecto, mencionó que es necesario consolidar varias tendencias. Entre ellas, mencionó el extraordinario superávit fiscal que se ha conseguido, pues es un récord absoluto. "Hay reformas estructurales tendientes a mejorar la situación de empleo de los compatriotas que están bajo la línea de la pobreza", explicó.
Hasta el momento, el Fondo sólo se pronunció de manera elíptica acerca de la reestructuración de la deuda. La entidad aludió a la necesidad de un significativo grado de adhesión a los nuevos bonos, lo que hoy ya dan por descontado incluso representantes de los ahorristas italianos, los más duros en la contrapartida del Gobierno.
Ante el riesgo de que un abrupto ingreso de adhesiones sature los sistemas, algunos bancos en Wall Street ya anunciaron que sólo recibirán órdenes para ingresar al canje hasta mañana.Toda la atención está centrada en el plano internacional, ya que en el mercado local los comentarios dan cuenta de un nivel de adhesión superior al 90%, muy por encima del nivel previsto por el Gobierno nacional. (Télam-DyN-Especial)
"El canje avanza día tras día, paso a paso. Les digo que quedan cuatro días, que se presenten, porque no habrá otra oferta", aconsejó el presidente Néstor Kirchner a los tenedores de bonos durante un acto realizado en Casa de Gobierno.
Tras aclarar que sus palabras eran formuladas con todo cariño y luego de admitir su pesar por la situación de los pequeños ahorristas, Kirchner se justificó: "tenemos que venir a remediar el endeudamiento que generaron otros y el default que hizo otro, que ahora van juntos", en referencia a los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, a quienes calificó de hipócritas. "Ambos levantan la política de los ?90, esta es la hipocresía que vive la sociedad argentina", dijo el mandatario.
Casi al mismo tiempo, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, aseguró que es normal la marcha el proceso de canje y que termina el viernes 25 como estaba previsto. Además, ratificó que no existirá otra oferta.
A cuatro días del cierre de la operación, que muchas proyecciones, incluso las de Wall Street, consideran que tendrá un alto nivel de adhesión, Lavagna evitó ahondar en la marcha del proceso. Ya casi despejado el camino para declarar la salida del default, prefirió hablar sobre el próximo desafío: la relación con el Fondo Monetario.
"A lo largo de estos últimos tres años, la Argentina ha hecho, desde el peor momento de la crisis hasta ahora, reformas estructurales fenomenales", dijo el ministro.
Temas pendientes
Dentro de esas reformas incluyó la unificación de la moneda mediante el rescate de los bonos provinciales y nacional. Luego, enumeró otras pendientes que -sin embargo- desligó que respondan a imposiciones del organismo multilateral. "Hay una serie de reformas que no son una cuestión de imposición (de los organismos de crédito), sino que el país debe asumirlas por sí mismo", aclaró.
Al respecto, mencionó que es necesario consolidar varias tendencias. Entre ellas, mencionó el extraordinario superávit fiscal que se ha conseguido, pues es un récord absoluto. "Hay reformas estructurales tendientes a mejorar la situación de empleo de los compatriotas que están bajo la línea de la pobreza", explicó.
Hasta el momento, el Fondo sólo se pronunció de manera elíptica acerca de la reestructuración de la deuda. La entidad aludió a la necesidad de un significativo grado de adhesión a los nuevos bonos, lo que hoy ya dan por descontado incluso representantes de los ahorristas italianos, los más duros en la contrapartida del Gobierno.
Ante el riesgo de que un abrupto ingreso de adhesiones sature los sistemas, algunos bancos en Wall Street ya anunciaron que sólo recibirán órdenes para ingresar al canje hasta mañana.Toda la atención está centrada en el plano internacional, ya que en el mercado local los comentarios dan cuenta de un nivel de adhesión superior al 90%, muy por encima del nivel previsto por el Gobierno nacional. (Télam-DyN-Especial)







