14 Febrero 2005 Seguir en 
Punta del Este.- El filme argentino "Oro nazi en la Argentina", del fallecido director Rolo Pereyra, que inauguró el Festival Internacional de Cine Judío del Uruguay, promete causar no poco escándalo, ya que acusa a Juan Domingo Perón y a su esposa Eva de connivencia con los nazis.
Luego de la proyección subieron al escenario del cine Cantegril y se dirigieron al público el embajador israelí en el Uruguay, Joel Salpak; un dirigente de la AMIA de Buenos Aires y la viuda de Pereyra y cineasta, Viviana Cejas.
Con base en investigaciones del periodista Jorge Camarasa, "Oro nazi..." desconoce los tonos grises, apela al énfasis de un locutor en la banda sonora -el habitual cantante Rodolfo Valls- y desde el vamos deja sentado que Perón-Evita y el nazismo eran afines.
Para ello, Camarasa enfrenta la cámara y describe las dificultades y los hallazgos de su búsqueda, al igual que el también periodista Uki Goñi, autor de un best-seller reciente, "La auténtica Odessa", que describe el arribo de los nazis y sus capitales a la Argentina.
Con prolijas ficciones en las que actores representan los hechos, a la manera de los documentales de HBO o The History Channel, Pereyra comienza su alegato en 1938 y señala que hacia 1941 las empresas alemanas y sus ejecutivos ya eran agentes de aquel país.
Rescata el hecho de un argentino que fue funcionario del gobierno de Adolfo Hitler y señala que a partir del golpe de 1943 -el relator habla ya de "Perón en el poder"- esos vínculos se profundizan en el sentido de que entonces Alemania comenzaba a suponer la derrota.
Lo que sigue es el señalamiento de una pléyade de funcionarios nazis en el gobierno peronista de 1946, con el multimillonario Rodolfo Freude como secretario privado de Perón y antecesor de Juan Duarte, al que también estudia al final del metraje.
"Correo"
El papel que a Evita le reserva el relato es, sobre todo en su primer viaje a Europa en 1948, el de "correo" entre su esposo y los jerarcas nazis escondidos allí bajo protección de la Iglesia Católica y del papa Pío XII.
Hay una pequeña disculpa para el personaje cuando, en ocasión de su viaje a España como representante argentina ante el hambreado pueblo de esa nación, le escribe a Perón una esquela en la que lo instaba a "cuidarse de Freude". (Télam)
Luego de la proyección subieron al escenario del cine Cantegril y se dirigieron al público el embajador israelí en el Uruguay, Joel Salpak; un dirigente de la AMIA de Buenos Aires y la viuda de Pereyra y cineasta, Viviana Cejas.
Con base en investigaciones del periodista Jorge Camarasa, "Oro nazi..." desconoce los tonos grises, apela al énfasis de un locutor en la banda sonora -el habitual cantante Rodolfo Valls- y desde el vamos deja sentado que Perón-Evita y el nazismo eran afines.
Para ello, Camarasa enfrenta la cámara y describe las dificultades y los hallazgos de su búsqueda, al igual que el también periodista Uki Goñi, autor de un best-seller reciente, "La auténtica Odessa", que describe el arribo de los nazis y sus capitales a la Argentina.
Con prolijas ficciones en las que actores representan los hechos, a la manera de los documentales de HBO o The History Channel, Pereyra comienza su alegato en 1938 y señala que hacia 1941 las empresas alemanas y sus ejecutivos ya eran agentes de aquel país.
Rescata el hecho de un argentino que fue funcionario del gobierno de Adolfo Hitler y señala que a partir del golpe de 1943 -el relator habla ya de "Perón en el poder"- esos vínculos se profundizan en el sentido de que entonces Alemania comenzaba a suponer la derrota.
Lo que sigue es el señalamiento de una pléyade de funcionarios nazis en el gobierno peronista de 1946, con el multimillonario Rodolfo Freude como secretario privado de Perón y antecesor de Juan Duarte, al que también estudia al final del metraje.
"Correo"
El papel que a Evita le reserva el relato es, sobre todo en su primer viaje a Europa en 1948, el de "correo" entre su esposo y los jerarcas nazis escondidos allí bajo protección de la Iglesia Católica y del papa Pío XII.
Hay una pequeña disculpa para el personaje cuando, en ocasión de su viaje a España como representante argentina ante el hambreado pueblo de esa nación, le escribe a Perón una esquela en la que lo instaba a "cuidarse de Freude". (Télam)







