Una comida deliciosa y buena para la salud.

Como alivio para los calores de verano o como obstáculo para levantarse a las 6, bien temprano, y salir de casa, el frío ya se instaló en la época que le corresponde, trazando los escenarios de los que nos desacostumbrados en el verano y que a la fuerza o no debemos aprender nuevamente. Cielos grises, levantarse de noche, gente abrigada por las calles, y comidas calientes son algunos de ellos. Estas últimas se convierten en las más aclamadas y existen algunas recetas infalibles para combatir el antojo de un cálido plato.
Las estaciones invernales son las deseadas por muchos y las detestadas por otros. Una grieta sin grises se conforma a la hora de decidir qué época del año puede considerarse como la favorita. Sin embargo, las comidas calientes de los climas fríos siempre tendrán un espacio destacado en las preferencias y corazones de muchas personas.
Los hongos: el alimento destacado para las épocas invernales
Y para satisfacer un deseo de un plato caliente invernal existe un alimento que además de ocupar ese rol de una manera más que grata, tiene beneficios para nuestra salud comprobados por la evidencia científica, como es el caso del retraso del envejecimiento en diversas áreas de nuestro cuerpo. Ese alimento son los versátiles y sabrosos hongos. Según un artículo de Alimente+, los hongos son muy usados en la cocina de invierno, ya que ofrecen más que solo su exquisito sabor y textura.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad Nacional de Singapur reveló que los adultos mayores que consumían más de 300 gramos de hongos semanalmente reducían hasta en un 50% el riesgo de sufrir deterioro cognitivo. Pero los beneficios no se quedan solo en el cerebro, sino que también este alimento se destaca en sus aportes de vitamina C que suman un gran aporte a la piel así como previene procesos inflamatorios y carcinógenos.
Los múltiples beneficios de los hongos: retraso del envejecimiento y prevención de enfermedades
Los hongos pueden encontrarse en diferentes variedades. En los meses de invierno, se destacan los hongos de cardo, las trufas negras, las negrillas y las lenguas de vaca. Sin embargo, aún pueden encontrarse algunas variedades asociadas al otoño, como los níscalos o los Boletus edulis, dependiendo de las condiciones climáticas. Con estas diferentes especies puede realzarse el sabor de las comidas, innovar en los platos y aportar nuevas texturas a los mismos.
Para aprovechar al máximo los hongos en esta temporada invernal, te recomendamos algunos consejos para darles a tus comidas un vuelco de sabor y además beneficiarte de todas las virtudes que este alimento tiene para ofrecer.
Los mejores consejos para disfrutar de los hongos en nuestras comidas de invierno
- Explorá nuevas recetas: probá platos diferentes o a tus recetas tradicionales agregales hongos. Por ejemplo, podés ponérselos a las empanadas de hongos o las cazuelas.
- Aprendé a identificarlos: si te aventurás a recolectar hongos por tu cuenta, asegúrate de conocer las variedades comestibles y evitar aquellas que puedan ser tóxicas.
- Probá con diferentes variedades: desde los clásicos hongos de cardo hasta las exóticas trufas negras, explora la diversidad de sabores y texturas que ofrecen las distintas variedades de hongos disponibles en el mercado. Hay muchas y son todas muy ricas. ¡Deles una oportunidad!
- Combinalos con otros ingredientes de temporada: aprovechá los ingredientes de temporada como las papas, las cebollas y las hierbas frescas para realzar el sabor de tus platos con hongos.
- Consultá a expertos: si tenés dudas sobre cómo preparar o cocinar setas, no dudes en buscar información.







