Niogasta: historias de evacuación y la lucha por un futuro estable

Algunas familias permanecen evacuadas desde el verano pasado a la espera de conseguir un terreno donde poder instalarse.

EN UN CAPS. Varias familias fueron instaladas en un centro asistencial, donde aguardan poder reinstalarse. la gaceta / foto de osvaldo ripoll EN UN CAPS. Varias familias fueron instaladas en un centro asistencial, donde aguardan poder reinstalarse. la gaceta / foto de osvaldo ripoll
Por Rodolfo Casen 18 Diciembre 2023

En Niogasta, Nueva Trinidad, tres familias permanecen evacuadas desde el último verano al resultar afectadas por el desmadre del río Chico. Son unas 15 personas, entre niños y adultos, que están albergadas en el Centro Integrador Comunitario (CIC) con las escasas pertenencias que lograron rescatar de sus casas destruidas por las aguas.

Esperan reubicarse en terrenos heredados de parientes, en otros adquiridos por ellos mismos hace un tiempo y también por la comuna. El Gobierno les entregó casillas de madera que no pueden ocupar en virtud de que carecen de los servicios básicos. Es gente con ingresos no mayores a los $ 120.000, en razón de que son jubilados, pensionados o jornaleros. Tan solo la conexión del servicio eléctrico les demanda $130.000.

“Aquí estamos ocupando una pieza por familia y compartiendo el baño. Nos hemos acomodado como pudimos. Es que no teníamos donde ir. Nuestras casas quedaron totalmente destruidas porque el río se abrió e hizo cauce por nuestros terrenos. Nos salvamos de milagro. Las correntadas se llevaron todo lo que teníamos. No nos dejó ni los animales”, comentó Marcelo Pacheco.

Juana Rosa Roja, otra de las evacuadas, dice que implora al cielo que el río no vuelva a salir de cauce. La amenaza se reaviva al comenzar a adquirir volumen luego de las últimas lluvias.

La comuna, con una excavadora de la Dirección Provincial del Agua (DP) intensifica los trabajos de levantamiento de los bordes donde el cauce se desvió. Después de la última inundación de marzo, de Niogasta emigraron 18 familias hacia Monteagudo, La Madrid y parajes del oeste de la ruta nacional 157.

Otras 30 están en casas de parientes de la zona a la espera de que la comuna proceda a lotear un terreno de dos hectáreas que adquirió para los damnificados. Vivían hacia el este del CIC ubicado a tres kilómetros de la carretera. A lo largo de unos 20 kms, en dirección al dique Frontal, abandonaron sus casas más de 100 familias. Eran de Esquina y Sud Lazarte y quedaron sepultados por el río Chico. Poblaciones con escuelas e iglesias desaparecieron. En ese tramo apenas quedan dos familias que están en terrenos altos, pero que cuando llegan las crecientes quedan aisladas.

José Lazarte, uno de los evacuados, admite que ya tiene una casa en Nueva Trinidad en la que está instalada su esposa e hijo. Pero aclaró que él se quedó en la zona para cuidar sus vacunos. “En donde vivía ya no se puede entrar. Hasta aquí cerca he traído a mis animales. Los cuido y por eso voy a permanecer en este CIC hasta que logré venderlos”, dijo.

El desarraigo

Roque Salvatierra está evacuado con su esposa y dos hijos. “Vivíamos cerca de Sud de Lazarte y el agua nos dejó con lo puesto. Ahora esperamos ir a vivir en Monteagudo. Ahí tengo un terreno y con ayuda de la comuna estoy terminando una casa. En ese lugar vamos a estar más seguros. Pero duele dejar el pueblo en que nacimos y nos criamos”, apuntó.

Ema Vega se trasladó en 2018 con sus dos hijas menores hasta la casa de su madre que se encuentra en el sector oeste de la ruta. “Vivía en Sud de Lazarte. Todos los vecinos dejamos el lugar al abrirse el río en ese lugar. Arrasó con casas, la escuela, la iglesia y el cementerio. No quedó nada. Ahora espero que la comuna me entregue un terreno para poder empezar a levantar mi casa. Se me hará difícil porque hace poco falleció mi marido”, contó la mujer. Gina Quintana es una enfermera que se desempeña en el Caps del lugar. Se lamenta de la cantidad de familias que vienen abandonando el lugar. Eso se advierte en el registro de personas que reciben asistencia en ese centro de atención.

Acorralados

“El río cada vez nos tiene más acorralados. Antes se desbordaba lejos de aquí, hacia el este. Ahora lo hace desde cerca de la ruta. La última vez estuvimos todos inundados. Ahora rezamos para que los trabajos que se hicieron controlen al cauce y no salga hacia los campos. En marzo estuvimos trabajando dos semanas en la ruta”, contó la auxiliar.

Gina confirmó que últimamente se fueron 18 familias de la zona. Otras esperan también hacerlo. “Esta gente se va a la villa a vivir de una jubilación o pensión cuando en sus tierras lo hacían con sus animalitos y hortalizas. Van a un lugar desconocido a padecer el desarraigo. Es muy triste”, apuntó.

“Niogasta, como sucedió con Esquina y Sud de Lazarte, tiende a desaparecer. Lo único que nos puede salvar es que se abra o destran que al río cerca del Frontal. Ahí rebotan las aguas y vuelven para inundar a los poblados. Si no se soluciona este problema, las aguas van a comenzar a expulsar a la gente del otro lado de la ruta”, advirtió Miguel Pacheco.

El comisionado comunal, Ariel Elías, dijo que espera que los trabajos que se ejecutan en río Chico eviten este verano que la corriente vuelva avanzar hacia la población. “Se están haciendo a las orillas alteos de unos 10 metros. Las labores se las ejecutan contrarreloj y a lo largo de 3 kms”, precisó el funcionario.

A la vez, Elías adelantó que la comuna adquirió un terreno de dos hectáreas. Ahí se apresta a realizar un loteo que beneficiará a unas 50 familias, las que serán reubicadas.

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