27 Junio 2002 Seguir en 
La compleja gestión del ministro de Economía en Washington, -precedida de especulaciones muy poco positivas- la indómita y consecuente escalada del dólar y los graves choques con piqueteros, apenas han restado prioridad en el entorno presidencial a las preocupaciones por la actitud que asuma a partir de mañana la UCR en su plenario nacional. En tal sentido, la renuncia de Raúl Alfonsín a la banca del Senado es observada como un alejamiento del debate público partidario, donde el ex presidente no quiere verse derrotado en su empeño por acompañar al gobierno. Las reuniones radicales del último fin de semana, en las que Rodolfo Terragno congregó las más significativas adhesiones a su precandidatura presidencial y al alejamiento del partido de su compromiso con Eduardo Duhalde, precipitaron la decisión de Alfonsín, acto que su ex jefe de Gabinete recibió públicamente con satisfacción. Terragno ha elaborado una estrategia con dos objetivos fundamentales: ganar apoyo entre la opinión independiente, tratando de enterrar al radicalismo comprometido con la crisis, y enfrentar francamente al gobierno duhaldista, comprometido ahora con la interna del justicialismo. Esto no significa que participe de una precipitación electoral antes de que se resuelva la confusa situación partidaria.
Eco en el Fondo
El alejamiento de Alfonsín tendrá tambien rápidas consecuencias sobre la dificil convivencia interna de la UCR en el Congreso, lo cual acentúa la imagen de debilidad que el gobierno presenta en el Congreso, precisamente cuando la gestión del ministro Roberto Lavagna en Washington necesitaría de testimonios de confianza política. En este orden debe advertirse que el extremado sentido economicista que suele asignarse a las negociaciones de ayuda financiera con el Fondo Monetario y Estados Unidos, pierde de vista frecuentemente las reticencias de orden político que provoca en ellas el confuso desarrollo de la transición argentina. Este punto ha sido señalado con insistencia por el renunciante titular del Banco Central, Mario Blejer, quien acaba de poner énfasis nuevamente en el peligroso grado de injerencia política que está afectando a la institución, calificado como causa de observaciones del FMI que dificilmente omitan sus autoridades ante Lavagna.
Tercera fuerza
La Confederación de Partidos Provinciales -que tambien integra en esta ocasión Fuerza Republicana, de Tucumán- no hace un debut en la política nacional, pues ya estuvo presente en los años sesenta, cuando el sistema de representación proporcional se manifestó en el Congreso con 18 representaciones o bancadas. La estrategia de la coalición apunta a gravitar en las decisiones legislativas desde una orientación centrista que puede pesar en los cómputos de Diputados -donde será la tercera bancada- merced a los frecuentes fraccionamientos ocasionales de justicialistas y radicales. La definición política más inmediata apunta a resolver cómo se hará presente esa alianza en las futuras elecciones presidenciales, sin dejar de señalarse que los nuevos confederados no comparten el aceleramiento electoral que se advierte en algunos sectores.
Eco en el Fondo
El alejamiento de Alfonsín tendrá tambien rápidas consecuencias sobre la dificil convivencia interna de la UCR en el Congreso, lo cual acentúa la imagen de debilidad que el gobierno presenta en el Congreso, precisamente cuando la gestión del ministro Roberto Lavagna en Washington necesitaría de testimonios de confianza política. En este orden debe advertirse que el extremado sentido economicista que suele asignarse a las negociaciones de ayuda financiera con el Fondo Monetario y Estados Unidos, pierde de vista frecuentemente las reticencias de orden político que provoca en ellas el confuso desarrollo de la transición argentina. Este punto ha sido señalado con insistencia por el renunciante titular del Banco Central, Mario Blejer, quien acaba de poner énfasis nuevamente en el peligroso grado de injerencia política que está afectando a la institución, calificado como causa de observaciones del FMI que dificilmente omitan sus autoridades ante Lavagna.
Tercera fuerza
La Confederación de Partidos Provinciales -que tambien integra en esta ocasión Fuerza Republicana, de Tucumán- no hace un debut en la política nacional, pues ya estuvo presente en los años sesenta, cuando el sistema de representación proporcional se manifestó en el Congreso con 18 representaciones o bancadas. La estrategia de la coalición apunta a gravitar en las decisiones legislativas desde una orientación centrista que puede pesar en los cómputos de Diputados -donde será la tercera bancada- merced a los frecuentes fraccionamientos ocasionales de justicialistas y radicales. La definición política más inmediata apunta a resolver cómo se hará presente esa alianza en las futuras elecciones presidenciales, sin dejar de señalarse que los nuevos confederados no comparten el aceleramiento electoral que se advierte en algunos sectores.







