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Sintonía genital

03 Oct 2020
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La compatibilidad o adecuación de los “tamaños” del pene y la vagina en las relaciones sexuales coitales ha dado lugar a muchas creencias erróneas y toda una mitología al respecto. Empezando por la falacia de que, en relación al pene y su capacidad de dar placer… “cuanto más grande mejor”. Simétricamente, están los que se quejan de que la vagina de su pareja es demasiado “holgada” y que eso les impide gozar.

Es cierto que el pene es estimulado por la fricción, pero también que el conducto vaginal está dotado de una asombrosa elasticidad, capaz de distenderse hasta donde le sea exigido y acomodarse así a todos los tamaños, ofreciendo grados similares de fricción. Pero llegado el caso de que la pareja advirtiera diferencias que fueran un obstáculo para el disfrute, existen algunas estrategias muy efectivas para emplear.

Ejercicios y posturas

Cuando el pene resulta demasiado grande y la penetración se vuelve incómoda o dolorosa… es recomendable para ellas la práctica de ejercicios Kegels, el uso de bolas chinas y la gimnasia abdominal hipopresiva. Todo esto ayudará a lograr un mayor control y elasticidad vaginal, lo que a su vez permite su relajación.

Es aconsejable también el uso de lubricantes y el tomarse las cosas con calma: cuanto más estimulación reciba la mujer, tanto más logrará excitarse y estará mejor preparada para recibir a su compañero.

Lo ideal sería elegir posturas que impidan una penetración profunda. Por ejemplo de costado o la mujer arriba en total control del “hasta dónde”. O ella abajo, pero juntando los muslos. En cualquier caso es bueno ir de a poco y no temer dar indicaciones.

Para la situación inversa son igualmente aconsejables los ejercicios Kegels, las bolas chinas y la gimnasia abdominal hipopresiva. La tonificación de la vagina permitirá sentir más y apresar mejor el pene. Las posturas recomendables son aquellas que ayudan a “enangostar” el canal vaginal y tensar la musculatura pubocoxígea.

Por lo pronto, se recomienda cualquier postura en la que la mujer pueda mantener las piernas juntas -sea estando encima o debajo, o los dos de costado- o la posición del misionero, pero doblando ella las piernas hacia atrás lo más posible o colocando almohadones debajo de la cadera. Otra posición favorecedora es la de la mujer encima, pero reclinada hacia atrás: así el ángulo hace que la vagina asuma una forma más cerrada y haya más fricción.

Un buen truco es que la mujer tenga un orgasmo antes… esto volverá su interior más estrecho y sensible durante el coito.

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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.