Los religiosos reclaman responsabilidad

Mañana la Junta Electoral Provincial oficializará las listas de candidatos. Hasta el miércoles se pueden presentar los mazos de boletas.

05 Agosto 2007
La proximidad de las elecciones en las que se definirán las autoridades provinciales y nacionales implica un momento especial de reflexión sobre el sentido íntimo de la votación y los objetivos generales que se traza la sociedad para el futuro inmediato, que deben ser alcanzados por quienes resulten triunfantes, con honestidad, probidad y compromiso de gestión.
Sobre esta idea central giran, con distintos términos, las reflexiones solicitadas por LA GACETA a referentes de algunas de las religiones con mayor cantidad de fieles en la provincia, que demuestran con sus ideas los puntos de contacto por encima de sus creencias. Ninguna de las opiniones implica un posicionamiento partidario, sino que son mensajes pastorales sobre los comicios inminentes.
Los aportes fueron realizados, por separado y en forma individual, por el párroco de la Parroquia de la Victoria y del Santuario de Nuestra Señora de La Merced, monseñor Liborio Luis Randisi; el rabino de la Kehilá, Salomón Nussbaum; el padre Juan Manuel Alurralde, de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquia; el sheij Mahmud Aid, presidente de la Organización Islámica Argentina y director de la mezquita El Mártir; y Andrew Wheeler, miembro del equipo pastoral de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (remitió un texto elaborado por la obispo  Nelly Ritchie para los comicios de 2003, que mantiene actualidad).
Los distintos referentes religiosos reclamaron responsabilidad tanto en quienes deben emitir su voto a la hora de entrar al cuarto oscuro, como de los dirigentes que sean electos en los distintos cargos, en el cumplimiento de sus promesas proselitistas para alcanzar el bien común. Asimismo señalaron que la decisión de respaldar a un partido político determinado no debe pasar por un beneficio personal, como el recibir una dádiva, sino que debe estar sustentado en la evaluación de los programas de Gobierno en debate ciudadano, para fortalecer el sistema democrático.
Respecto del perfil de los postulantes, existió también consenso en que se debe premiar con el apoyo en las urnas a quienes puedan mostrar una trayectoria ética, digna y responsable y castigar a los que no hayan cumplido con sus compromisos previos. También se reivindicó la figura del político como un representante del pueblo, a quien debe rendir cuenta de sus actos ya que es el verdadero destinatario de la gestión de Gobierno. Por ende, se cuestionaron los comportamientos soberbios o egoístas de parte de ciertos dirigentes.

Musulmanes
Los cambios tienen que surgir desde el pueblo
“Ciertamente Dios no cambia la situación de un pueblo hasta que este no cambia a sí mismo”, dice el Corán, según recordó el sheij Mahmud Aid, quien destacó que el modo de vida islámico basa su política y sus directivas a los políticos en ese texto sagrado y en las enseñanzas del profeta Muhammad (Mahoma) y de los Imames de su descendencia.
El director de la Mezquita El Mártir mencionó un tratado de Alí (sucesor del profeta Muhammad), sobre cómo debe ser el Gobierno y el buen gobernante: “un hombre bueno y virtuoso es conocido y reconocido por lo bueno que se dice de él y por las alabanzas que Dios le ha destinado recibir de otros; haz de tu mente el origen y fuente de buenos pensamientos, buenas intenciones y buenos actos, y recuerda que la mejor manera de hacer justicia es alejarse del mal e impedir los vicios y las cosas que el egoísmo desea desmedida e irracionalmente”.
En otra parte del texto elegido, se afirma: “nunca digas ‘yo detento la autoridad, doy órdenes y debo ser sumisa y humildemente obedecido’, porque tal pensamiento te hará vanidoso y arrogante”.
Acerca de la política a implementar, Alí dice que no debe ser demasiado severa ni demasiado indulgente, sino basarse en la equidad y en la justicia, y ser justo, imparcial y honrado. “Recuerda que las quejas y el descontento del individuo sin recursos, tiene preponderancia por sobre la aprobación de personas importantes, ya que el desagrado de esos pocos será disculpado por el Señor si el pueblo en general está feliz contigo”, señala. Advierte que los poderosos “continuarán reclamando más y más riquezas del Estado y raramente estarán satisfechos con lo que reciban, mientras que el hombre corriente, el pobre y el sector aparentemente menos importante son los pilares de la sociedad”.
“Como amigos reúne a personas piadosas, honestas y veraces. Enséñales que no te adulen ni busquen tu favor mediante falsos ruegos que engendran vanidad y presunción, y no cierres tus ojos a malas actitudes de tus funcionarios, al fracaso de la justicia, al abuso de los derechos, porque serás responsable del mal hecho a otros”, dice la carta.

Ortodoxos
El votar es tanto un derecho como una obligación
“Es nuestro derecho, y no sólo nuestro deber, ejercitar a través del voto nuestra capacidad de elegir a quienes deben gobernar los destinos de la Provincia o la Nación. Pero en esta sociedad tan convulsionada y carente tanto de una visión crítica acerca de la política como de modelos políticos y sociales, indicadores de igualdad y bienestar, se hace difícil establecer la diferencia o la relación entre el derecho y el deber”, advirtió el padre Juan Manuel Alurralde.
El referente de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa destacó que su feligresía no está ajena al gran acontecimiento de sufragar, al que ve con alegría. “La Iglesia enseña que Dios nos ha creado y nos ha dado el ejercicio de la libertad y la capacidad de poder elegir lo más conveniente para nuestras vidas y para la vida del prójimo. Por causas ajenas a su naturaleza, la caída en el pecado oscureció la mente del hombre y, de a poco, perdió la capacidad de razonar de acuerdo a los principios y las enseñanzas divinas. Por eso, la misión de la Iglesia puede ser resumida en dos principios básicos: elevar al hombre espiritual, moral, intelectual y socialmente; y enseñar la igualdad y la búsqueda del bienestar común, lo que no contradice sino complementa con lo expresado en nuestra Constitución”, dijo.
Alurralde pidió a quienes resulten electos que tengan presente que son mandatarios del pueblo y no sus señores; que fueron elegidos por el pueblo y que su poder proviene del pueblo que los eligió; que ese poder no es un derecho sino el deber y la obligación de cumplir primeramente y luego hacer cumplir las leyes.
“Pedimos que los hoy candidatos y mañana elegidos, sepan luchar por los valores fundamentales de la vida en sociedad: la Verdad, la Justicia, la Libertad y la Caridad. Y a dejar de lado toda ambición personal, ya que si todos nos esforzamos por construir un pueblo en igualdad, el resultado nos va a favorecer tanto a nosotros hoy, como a nuestros hijos en el futuro. Rogamos en cada Divina Liturgia por nuestra ciudad, por nuestra provincia, por nuestra Nación y sus autoridades, para que el Señor los ilumine en toda buena obra”, concluyó.

Judíos
Los pastores deben estimular la participación
La necesidad de una amplia actuación de la ciudadanía en los cercanos comicios provinciales y nacionales, sustentada a partir de la toma de conciencia de la importancia transformadora del voto en las instituciones democráticas y en las políticas de Gobierno, fue el primer eje del aporte del rabino Salomón Nussbaum en su mensaje a la sociedad respecto de las elecciones convocadas para el 26 de agosto y para el 28 de octubre.
“Como pastores o maestros, deberíamos estimular la participación en nuestra feligresía ante las próximas elecciones de autoridades. Considero que debemos insistir que no se puede actuar con displicencia, con indiferencia y, mucho menos, con ingenuidad en este momento. Nuestro voto debe ser un instrumento, una herramienta para consolidar el futuro”, remarcó el referente de la Kehilá.
El dirigente de la comunidad judía instó a los votantes a comprometerse con el rol que les compete en la democracia. “Hay que asumir que quienes van a ser ungidos con el voto popular, serán nuestros representantes, nuestros delegados y nuestra voz. Y que sepan que les exigiremos que asuman este atributo con responsabilidad y con decisión. De lo contrario, deben saber que les revocaremos nuestro respaldo en la primera oportunidad posible”, sostuvo el rabino.
Nussbaum advirtió también que las citas electorales son siempre ocasiones que se prestan para un sinnúmero de propuestas de papel, formuladas por candidatos poco serios que pretenden tomar los votos de los electores.
“Esta vez, como en todas las oportunidades de elegir a nuestros representantes, debe ser un acto cívico de madurez y cordura, respaldando a quienes por méritos se lo merecen y dejando de lado a quienes no hayan cumplido con la palabra empeñada. Para elegir, se tiene que apelar a una fórmula sencilla: respeto hacia ti mismo; respeto hacia los demás y responsabilidad por tus actos. Basando nuestra elección en estas tres premisas personales y eligiendo a quienes hayan hecho de ellas su alternativa para el ejercicio de nuestra representación, estaremos eligiendo al más idóneo y al más probo”, concluyó.

Católicos
A los dirigentes se les exige lealtad y honestidad
Monseñor Liborio Luis Randisi identificó a las elecciones como “un acto cívico importante para afianzar y consolidar una democracia que, según muchos, está llena de defectos y carece de virtudes”.
El responsable de la parroquia de la Victoria (Iglesia de La Merced) instó a que las fallas sean corregidas llevando a la práctica la tan necesaria reforma política que compatibilice los derechos y deberes de los políticos, con las exigencias del crecimiento y desarrollo armónico, sostenido, integrador y equitativo del ciudadano, de su familia y de las instituciones que enriquecen material y espiritualmente el bien común. “Hay que testimoniar y practicar las virtudes como base sustentadora de un auténtico sistema democrático”, agregó.
“Muchos ciudadanos llegan a estas elecciones desilusionados y defraudados tanto en lo nacional como en lo provincial, por actitudes de muchos políticos cuestionados por su falta de honestidad, lealtad y transparencia tanto en el ejercicio de sus funciones como en el menosprecio y traición de su ideario político. Son quienes usufructúan el poder y no tienen en cuenta las exigencias y los reclamos justos de sus representados”, lamentó.
Randisi advirtió que no se puede realizar ningún cambio sólo cambiando a las autoridades, sino que los candidatos lo deben garantizar con propuestas serias, sustentables y viables (no sólo con discursos y afiches). “A las urnas se debe llegar con memoria y justicia, dando el voto al que se lo merece y se lo conoce por su trayectoria y antecedentes de bien, como persona pública y privada, tiene firmes principios y es honesto e idóneo para la función pública; y castigando al que no hizo las cosas bien”, señaló.
“No sólo sufragar es importante; tal vez lo sea más el antes y el después, cuando hay que controlar la gestión del elegido, a quien se lo vota no por promesas ni por dádivas, sino teniendo en cuenta de qué partido viene y cuál es su plataforma y su manera de pensar, vivir y actuar. Es la gran oportunidad para recuperar lo mucho que se le ha quitado al país y a Tucumán, y optar por una mejor calidad de vida institucional, garantizada por el respeto a la ley”, aseveró.

Metodistas
Ir a las urnas para recibir un regalo es perjuro
La principal referencia del equipo pastoral de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA) para los próximos comicios son las sugerencias de la Obispo Nelly Ritchie, quien toma reflexiones de John Wesley en la elección de miembros del Parlamento de Inglaterra en 1747 y que tienen plena vigencia.
Hace 260 años, Wesley dijo: “espero que no hayan aceptado dinero, ni regalos, ni promesas personales de ninguna especie para dar el voto; ni fiesta, ni comida ni bebida, porque quien recibió algo por votar, es un perjuro”. “Obra como si toda la elección dependiera de tu solo voto y como si la Nación entera [dependiera] de esa persona que en este momento eliges. Las decisiones deben ser personales, de conciencia, pero con reflexión y oración, con un sentido profundo de responsabilidad ante Dios y ante nuestro pueblo”, dijo.
Ritchie (en un mensaje de 2003 que es reproducido hoy por la pastoral Tucumán) aseguró que la IEMA no pretende proponer o avalar un candidato y que queda en la conciencia y responsabilidad ciudadana determinar cómo actuar.
“Ejercer la ciudadanía es afirmar nuestros derechos; que esa acción cívica transcurra sin violencia ni corrupción, es también fortalecer el ejercicio de los derechos del conjunto de la sociedad”, planteó.
Como consejos, instó a tener la información más clara que se pueda acerca de quiénes son los candidatos; qué antecedentes tienen; cómo actuaron éticamente si han sido parte de Gobiernos; si han demostrado capacidad de pensar y de poner en práctica cursos de acción, programas y proyectos útiles a la sociedad; si han cumplido su palabra y qué posibilidades reales tienen de poner en práctica lo que ofrecen (en especial, para los más pobres).
“Analizar nuestro voto futuro a la luz de los valores evangélicos, como ética y justicia, nos ayudará en nuestra decisión. Mi voto debe significar que estoy dispuesto en colaborar, en llevar a cabo lo que voté. No sólo se trata de que la democracia se agote en la representatividad sino también que sea participativa. La abstención, el voto en blanco o en protesta perjudica a alguien y favorece a otro. No hay neutralidad posible”, reflexionó la Obispo.