04 Febrero 2005 Seguir en 
San Salvador de Jujuy.- Harina, papel picado, serpentinas y ramos de albahaca volvieron ayer a transformarse en los símbolos del carnaval jujeño, con la celebración del tradicional "jueves de comadres".
Los turistas colmaron los hoteles y las posadas de la Quebrada de Humahuaca para presenciar la fiesta, una de las más esperadas del año. Las mujeres (puesteras de los mercados; también, oficinistas y amas de casa) se reúnen para coplear, cantar y bailar hasta caer rendidas. El "topamiento", o encuentro, suele estar acompañado de numerosos brindis con chicha y yerbeao (mate cebado con aguardiente).
Los clubes y las bailantas recibieron desde las primeras horas a las comadres que llegaron a cada fortín y se quedarán hasta que pase el carnaval, como una forma de espantar al diablo, que -con antifaz, plumas, cascabeles y lentejuelas- está al acecho para llevarse a algún parroquiano, según la creencia popular.
Al llegar, las comadres recibieron un convite que comienza con tragos de hierbas en base a menta, aloja, y chicha de maíz y de maní. Al mediodía, tienen un suculento almuerzo con cordero, chivito, empanadas, humitas y tamales. El baile continúa hasta el amanecer, cuando se descansa sólo lo suficiente para reponer energías y seguir la fiesta.
Desenterrando al diablo
El festejo del carnaval, que se iniciará mañana, es una milenaria tradición introducida por la conquista española. En América se fusionó con otras modalidades indígenas de festejar la fecundidad de la tierra.
En La Puna y en La Quebrada de Humahuaca, el carnaval es simbolizado por un diablo que se desentierra de forma bulliciosa de una apacheta de piedra o de un lugar mágico, brindando y bailando al compás de música de erquenchos y sicuris, detrás de las comparsas, por las calles de los pueblos, mientras se tira serpentinas y harina. Al diablo se lo bendice y se le rinden honores para que no haga daño (sólo travesuras) y se vaya sin chistar el día de su entierro, el Miércoles de Ceniza.
Durante toda una semana, los "diablos" (hombres disfrazados con trajes rojos y lentejuelas) se mezclarán con los visitantes, corriendo por todos lados para empezar a seducir señoritas y para alegrar a la gente. (Télam y Especial)
Los turistas colmaron los hoteles y las posadas de la Quebrada de Humahuaca para presenciar la fiesta, una de las más esperadas del año. Las mujeres (puesteras de los mercados; también, oficinistas y amas de casa) se reúnen para coplear, cantar y bailar hasta caer rendidas. El "topamiento", o encuentro, suele estar acompañado de numerosos brindis con chicha y yerbeao (mate cebado con aguardiente).
Los clubes y las bailantas recibieron desde las primeras horas a las comadres que llegaron a cada fortín y se quedarán hasta que pase el carnaval, como una forma de espantar al diablo, que -con antifaz, plumas, cascabeles y lentejuelas- está al acecho para llevarse a algún parroquiano, según la creencia popular.
Al llegar, las comadres recibieron un convite que comienza con tragos de hierbas en base a menta, aloja, y chicha de maíz y de maní. Al mediodía, tienen un suculento almuerzo con cordero, chivito, empanadas, humitas y tamales. El baile continúa hasta el amanecer, cuando se descansa sólo lo suficiente para reponer energías y seguir la fiesta.
Desenterrando al diablo
El festejo del carnaval, que se iniciará mañana, es una milenaria tradición introducida por la conquista española. En América se fusionó con otras modalidades indígenas de festejar la fecundidad de la tierra.
En La Puna y en La Quebrada de Humahuaca, el carnaval es simbolizado por un diablo que se desentierra de forma bulliciosa de una apacheta de piedra o de un lugar mágico, brindando y bailando al compás de música de erquenchos y sicuris, detrás de las comparsas, por las calles de los pueblos, mientras se tira serpentinas y harina. Al diablo se lo bendice y se le rinden honores para que no haga daño (sólo travesuras) y se vaya sin chistar el día de su entierro, el Miércoles de Ceniza.
Durante toda una semana, los "diablos" (hombres disfrazados con trajes rojos y lentejuelas) se mezclarán con los visitantes, corriendo por todos lados para empezar a seducir señoritas y para alegrar a la gente. (Télam y Especial)







