En el Seven de Tafí del Valle hubo un "sello de garantía All Black"

Simpson, el neozelandés de 22 años, fue la novedad.

02 Feb 2020 Por Federico Espósito
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EN POSE. La presencia de Adam Simpson despertó el interés de propios y extraños en el predio de la cancha de polo. la gaceta / foto de osvaldo ripoll

Cuesta respirar, ¿eh?

- Esto está muy alto. La verdad, no estoy acostumbrado a jugar a esta altura, je.

Al principio cuesta un poco entenderle a Adam Simpson. Entre su inglés cerrado y su apuro por tragar aire para rellenar sus pulmones, casi vacíos después de una dura partida perdida frente a los “aviones” de Los Tarcos (Cowmen), el neozelandés hace lo que puede para comunicarse. No parece ser consciente de su papel de novedad, pero lo cierto es que a todos les llama la atención su presencia. No es común tener un extranjero jugando el Seven de Tafí (de hecho, a excepción del equipo brasileño que compitió una vez, se trata del primero en 21 ediciones) y menos un “kiwi” que llegó a jugar la disciplina reducida con la camiseta de los All Blacks.

“En realidad, he jugado con el segundo equipo del seleccionado neozelandés de seven, donde están los buenos jugadores más jóvenes. Es un equipo de desarrollo para los All Blacks Sevens”, explica Adam, de 22 años y oriundo de Wellington, ciudad que hasta no hace mucho era sede del Circuito Mundial.

“Juego seven en Nueva Zelanda desde hace un tiempo. Allá existe una academia de rugby llamada High Performance Rugby Academy, que tiene sedes en varios países, y una de ellas está en Buenos Aires, así que varias veces al año vienen entrenadores. Uno de ellos, que es amigo mío, me invitó a venir para jugar con Buenos Aires en este Seven”, cuenta Adam cómo fue que terminó en la otra punta del mundo, jugando un torneo y conociendo un lugar del que jamás había escuchado.

“Llegué el martes. Me gusta mucho este lugar, es muy diferente a Nueva Zelanda. Por ahí este paisaje se parece al de una parte de mi país, más cercano a la costa, pero ciertamente no a Wellington. Allá es mucho más plano”, compara Simpson, a quien lo sorprendió el buen nivel de los rivales que le tocó enfrentar en Tafí. “Se juega diferente. Lo sentí más rápido, con muchos offloads y pocos rucks. La pelota salía muy rápido. Hemos enfrentado equipos realmente buenos”, elogió el oceánico. Aunque pudo mostrar destellos de su calidad, no logró meterse en la pelea por la Copa de Oro “Club La Gaceta”. Agua Rica empezó bien, derrotando a Tigres (Cerveza Salta) y a Cuyo (Estancia Mendoza) por idéntico marcador (28-12), pero luego cayó a manos de Universitario (Prensa Obra Social) por 28-12 y luego ante Los Tarcos (Cowmen) por 31-7, quedando fuera de las semifinales de oro.

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