“En los barrios, a los jóvenes adictos los terminan matando los ‘transas’ o la Policía”
Abogados del fuero penal coincidieron en que nada bueno se puede esperar de una escalada de la violencia. “La respuesta va a ser más muerte”, advierten Las familias de los jóvenes que delinquen para drogarse temen que los efectivos empiecen a usar más la fuerza y se desate una guerra
Por un lado, los asaltantes vienen demostrando que no temen a nada y que no les tiembla el pulso a la hora de disparar. Por el otro, los policías no están dispuestos a sufrir más bajas en sus filas y así lo hacen saber en las redes sociales. A través de sus cuentas de Facebook o por grupos de WhatsApp. Muchos policías recomiendan a sus colegas no dudar al momento de enfrentarse con delincuentes durante un procedimiento. “Disparen sin dudar antes que los maten a ustedes”, dice un mensaje al que pudo acceder LA GACETA.
En los barrios más calientes, los familiares de adictos al “paco” en conflicto con la ley observan con preocupación el panorama. Ellos advierten que si la Policía responde al delito con más violencia, lo que se avecinaría una guerra sin precedentes. Además, aseguran que no son los adictos, sino los narcos, quienes deben ser combatidos.
“Ahora, en los barrios a los jóvenes adictos los matan los ‘transas’ o la Policía. Somos muchas las madres que sufrimos lo mismo. Para que disminuya el delito, lo que la Policía tiene que hacer es detener a los que venden droga. Entonces, los chicos ya no van a robar. Nuestros hijos están muy adictos e incontrolables. Se puede armar una guerra”, opinó Rosario Albornoz, madre de Santiago Reinoso, un joven adicto asesinado por vendedores de drogas en inmediaciones avenida Francisco de Aguirre y Viamonte, cerca del canal Norte.
Elsa (su verdadero nombre se mantiene en reserva) vive en el barrio La Costanera. Ella también asegura que su hijo comenzó a delinquir cuando cayó en la droga. Y cree que si la Policía responde con violencia al avance de los delitos, su barrio se convierta en un campo de batalla. “A los tiros no se soluciona este problema. Los chicos están atados por la droga y no pueden salir de la adicción. Los culpables son los ‘transas’. Van a reaccionar mal y habrá muchos muertos. Ya hay una guerra entre policías y ladrones. ‘Sacá y dispará de una’, dicen los pibes. Estamos como en Buenos Aires. Es verdad que hay mucha droga en la calles, pero no se puede dar rienda suelta a la Policía para que maten. Así no se soluciona la inseguridad”, afirma.
Peligro latente
También en los Tribunales penales ven con preocupación el conflicto. Los abogados penalistas coinciden en que la droga es el eje central del problema y que los barrios tucumanos se parecen cada vez más al conurbano bonaerense. Para ellos, uno de las soluciones es la prevención con presencia policial en la calle.
Andrés Villafañe sostiene que se está a las puertas de un enfrentamiento que solamente traerá más muerte y dolor para los tucumanos. “Vivimos en una sociedad demasiado violenta. El estado no hace un análisis de las causas ni busca soluciones, sino que también tiene respuestas violentas. Quien va a sacar la peor parte es la sociedad. La respuesta en las calles va a ser más muerte”, consideró el letrado.
Además, Villafañe remarcó la importancia de la prevención del delito. ”Cuando el problema ya está latente, como en Villa 9 de Julio o La Costanera, la Policía recién ingresa. Pero después se van y el conflicto sigue latente y siguen existiendo el narcotráfico y el crimen organizado. En la medida que la Policía adquiera más poder somos los ciudadanos los que perdemos derechos. Cuestionamos los derechos humanos hasta que nos toca ser víctimas de un atropello policial, recién entonces nos damos cuenta. Los que van a pagar son los trabajadores, ellos van a sufrir las persecuciones”, agregó.
Su colega Sebastián Serrano coincidió en que una embestida policial puede traer consecuencias más graves. Según Serrano, será la sociedad la que pagará las consecuencias de un eventual enfrentamiento entre policías y delincuentes a largo plazo. Para él, la clave es prevenir el delito.
“La Policía sabe dónde se encuentran los focos de delincuencia. Ellos conocen los puntos clave: Villa 90 en Villa Luján o La Bombilla (Juan XXIII), por ejemplo. Entonces deben hacerse fuertes en esas zonas. Si ya tienen archivos de delincuentes tienen que apuntar hacia allí. Si van a ser represivos con los ciudadanos en una actitud desmedida obviamente va a haber una reacción de la sociedad. No podemos involucrar a todos en esta problemática. Es cierto que los delincuentes salen a robar y las leyes no están dando resultado, entonces tratan de imponer la mano dura, pero eso va a generar el efecto contrario”, remarcó.
Poder de fuego
Serrano alertó, además, acerca del incremento del poder de fuego de los narcotraficantes, a quienes señala como los responsables del descontrol delictivo que padecen los tucumanos.
“Los delincuentes se van a armas mucho más porque saben que la Policía los va a matar en las calles. Nos estamos convirtiendo en Buenos Aires, donde los transas tienen armas más sofisticadas que la Policía. Eso está pasando en Tucumán. Los narcos tienen mucho poder y compran armas en la triple frontera porque no hay control. Entonces se están armando de manera desmedida. Es clave apuntar contra los narcos, porque de ahí viene la delincuencia. Ellos generan adictos y el adicto genera delincuencia para poder consumir, es toda una cadena”, indicó.
Otro abogado, Gustavo Carlino, se mostró preocupado ante la posibilidad de que las calles tucumanas se convierten en el escenario de una venganza entre uniformados y ladrones.
“Es alarmante la situación que vivimos. Se ve que la delincuencia está actuando salvajemente. Creo que con el nuevo Código Procesal Penal los acusados van a estar más cercados. La Policía está siendo un blanco selectivo de los que delinquen. Se está replicando lo que ocurre en Buenos Aires, donde ven a un uniformado y sin mediar palabras se atenta contra su vida. La Policía debe actuar con mano dura, pero también debe tener más presencia. Sobre todo por la noche. Su ausencia nos da más sensación de inseguridad”, expresó.
"Los vamos a salir a buscar", advirtieron desde la fuerza
“Tenemos una estadística y se nota la agresividad de los delincuentes”, advirtió el comisario Joaquín Girvau, jefe de Patrulleros del 911. Pero avisó: “les vamos a dar batalla, en una lucha frontal, siempre dentro de la ley. No vamos a escatimar recursos y vamos a extremar las medidas para proteger a la sociedad. Los vamos a salir a buscar”.
Según Girvau, los patrulleros o motoristas son personas preparadas que “van a actuar siempre bajo la mira de la Justicia y con la Ley en la mano; no tienen miedo porque son lo suficientemente valientes y llenos de coraje”.
Consultado sobre los motivos de la actual escalada de violencia, el comisario apuntó a un problema social. “Los delincuentes vienen, en su mayoría, de familias de delincuentes. Mastican esa vivencia”, afirmó.
Por su parte, el comisario Daniel Ruiz, jefe de Motoristas del 911, también remarcó que los delincuentes están cada día más violentos. “Por eso vamos a reforzar los recorridos y la prevención; somos una unidad operativa y preventiva. Eso quiere decir que, de acuerdo a los índices delictivos, vamos mutando la prevención. Somos versátiles, vamos buscando los lugares donde se están cometiendo los delitos”, explicó.
Ruiz también aclaró: “siempre se extrema la preparación para actuar dentro del marco legal y del uso racional de la fuerza para lograr el control de la situación. Como pasó hace poco en una heladería, se preserva a la sociedad. Si ese día los efectivos abrían fuego en el local, podría haber ocurrido una fatalidad”.
“Estamos trabajando con el simulador virtual de tiro al que está yendo todo el personal, junto a todos los cursos que se dictan para tener una respuesta correcta en esos momentos de tensión”, agregó el comisario.

"La violencia se relaciona con la desesperación de los adictos"
“Hasta hace un tiempo los enfrentamientos con la Policía eran hechos aislados y generalmente los protagonizaban personas que venían de afuera. Pero ahora es cosa de todos los días”, alertó el fiscal Diego López Ávila, quien vinculó esta realidad con “cuestiones de desarrollo social”.
“La droga en los barrios pulula como pan casero y el consumo está relacionado estrechamente con esta escalada de violencia e incremento de robos”, consideró. “Desgraciadamente la provincia aún no tiene un lugar de tratamiento, sino de desintoxicación. Acá el adicto es internado 48 horas y nada más. Pero se necesita un lugar de tratamiento efectivo con un posterior seguimiento del paciente”, indicó.
Adriana Reinoso Cuello coincidió con esa mirada. “Se observa una escalada de violencia y está estrechamente vinculada con el incremento del consumo de drogas. Cada vez son más los adictos que salen a delinquir para poder comprar sustancias. Ahí se debería atacar el problema, caso contrario, se aumentarán estos tipos de casos”, advirtió.
Su par, Washington Navarro Dávila, se expresó en el mismo sentido. “La mayoría de los aprehendidos están bajo los efectos de las drogas. Evidentemente no se está combatiendo el tráfico ni hay controles estrictos en los ingresos a la provincia. La escalada de violencia está relacionada con la desesperación de los adictos por comprar más estupefacientes”, remarcó.
Por su parte, Adriana Giannoni sostuvo que “no hay dudas de que la droga tiene que ver con la violencia, pero no se puede dejar pasar que se incrementaron las aprehensiones por parte de la Policía”. Y agregó: “no estoy en condiciones de afirmar que hay más hechos violentos, pero sí que se están incrementando las tareas de prevención y por eso se registran más detenciones”.







