21 Octubre 2015 Seguir en 
Desde el fuerte temblor del sábado por la mañana, los movimientos telúricos han continuado en Salta y en la zona norte de Tucumán. Ese mismo sábado, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) registró cuatro movimientos más. Hasta ayer se hablaba de más de 20 réplicas, pero ninguna se acercó a los 5,9 grados del sábado a las 8.33.
La diferencia entre sismo, temblor o terremoto se determina según el nivel de los daños que provoque, explicó Carlos Rodríguez, especialista en ingeniería sismográfica de la UNT en un comunicado enviado por el departamento de Comunicación de esa universidad.
“Venimos recogiendo evidencia en el sistema de fallas geológicas denominado Parque Del Rey Lumbreras y en Cerro Colorado, en Salta. Esta falla es muy activa y tiene sobre sí la desaparición de una ciudad entera, la recordada localidad de Esteco”, relató Rodríguez, haciendo referencia al acontecimiento registrado hace más de tres siglos. Aquella ciudad fue destruida por un terremoto en septiembre de 1692, episodio que luego dio origen al culto del Señor y la Virgen del Milagro.
Rodríguez forma parte del equipo de especialistas que integra el Instituto de Estructuras de la UNT, con el que el Inpres tiene una estrecha relación desde 1990. Desde aquel entonces mantienen un convenio para el trabajo conjunto. De hecho, el subsuelo de la Facultad de Ciencias Exactas se convirtió en el espacio físico para la instalación de un sismógrafo y un acelerógrafo con los cuales se realiza el monitoreo de la actividad sísmica en la provincia.
También en Horco Molle, la UNT registra las aceleraciones de la tierra. En la llamada Central de Caverna, el departamento de Geodesia y Topografía regula y cuantifica las cifras que arrojan los equipos. Pero, a pesar de toda esta tecnología, Rodríguez admitió que aún no es posible predecir los episodios.
En Tucumán existen zonas con una marcada actividad sísmica. En Trancas, Burruyacu, Tafí del Valle, Monteros y La Cocha la tierra se mueve de manera permamente aunque muchas veces esos movimientos son imperceptibles. “Un sismo se caracteriza por dos tipos de ondas: las ondas S son las que generan las oscilaciones durante el movimiento sísmico y las que producen la mayor parte de los daños. Y las ondas P pueden viajar a través de cualquier tipo de material líquido o sólido y son las que provocan el llamado bramido de la tierra”, detalló el ingeniero. En unos días, técnicos de Instituto de Prevención Sísmica visitarán la UNT y otras localidades de la región para recolectar las aceleraciones registradas durante el último episodio sísmico.
La diferencia entre sismo, temblor o terremoto se determina según el nivel de los daños que provoque, explicó Carlos Rodríguez, especialista en ingeniería sismográfica de la UNT en un comunicado enviado por el departamento de Comunicación de esa universidad.
“Venimos recogiendo evidencia en el sistema de fallas geológicas denominado Parque Del Rey Lumbreras y en Cerro Colorado, en Salta. Esta falla es muy activa y tiene sobre sí la desaparición de una ciudad entera, la recordada localidad de Esteco”, relató Rodríguez, haciendo referencia al acontecimiento registrado hace más de tres siglos. Aquella ciudad fue destruida por un terremoto en septiembre de 1692, episodio que luego dio origen al culto del Señor y la Virgen del Milagro.
Rodríguez forma parte del equipo de especialistas que integra el Instituto de Estructuras de la UNT, con el que el Inpres tiene una estrecha relación desde 1990. Desde aquel entonces mantienen un convenio para el trabajo conjunto. De hecho, el subsuelo de la Facultad de Ciencias Exactas se convirtió en el espacio físico para la instalación de un sismógrafo y un acelerógrafo con los cuales se realiza el monitoreo de la actividad sísmica en la provincia.
También en Horco Molle, la UNT registra las aceleraciones de la tierra. En la llamada Central de Caverna, el departamento de Geodesia y Topografía regula y cuantifica las cifras que arrojan los equipos. Pero, a pesar de toda esta tecnología, Rodríguez admitió que aún no es posible predecir los episodios.
En Tucumán existen zonas con una marcada actividad sísmica. En Trancas, Burruyacu, Tafí del Valle, Monteros y La Cocha la tierra se mueve de manera permamente aunque muchas veces esos movimientos son imperceptibles. “Un sismo se caracteriza por dos tipos de ondas: las ondas S son las que generan las oscilaciones durante el movimiento sísmico y las que producen la mayor parte de los daños. Y las ondas P pueden viajar a través de cualquier tipo de material líquido o sólido y son las que provocan el llamado bramido de la tierra”, detalló el ingeniero. En unos días, técnicos de Instituto de Prevención Sísmica visitarán la UNT y otras localidades de la región para recolectar las aceleraciones registradas durante el último episodio sísmico.







