Beatriz Rojkés de Alperovich difundió su postura sobre la situación en Gaza

La senadora tucumana subió a su muro de Facebook extractos de dos conocidos textos, que hablan del "derecho a la defensa" de Israel ante los palestinos.

01 Ago 2014
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EN EL CONGRESO. La senadora Rojkés de Alperovich, en una sesión del Senado. TELAM

"Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos. No podemos perdonarles por obligarnos a matar a sus hijos", las palabras, parte de un conocido texto de Golda Meir (una de las artífices de la creación de Israel y cuarta primera ministra de ese Estado), fueron reproducidas por la senadora nacional Beatriz Rojkés de Alperovich, en su muro de Facebook.

La esposa del gobernador de Tucumán expuso así su postura sobre el conflicto en la Franja de Gaza, que ya causó la muerte de más de 1.000 palestinos y cerca de 40 israelíes.

Además de las palabras de Meir, Rojkés de Alperovich difundió un fragmento de una carta abierta que la ciudadana británica, Mindy Wiesenberg, le envió al ministro de Relaciones Exteriores, Willam Hague, en 2012. En ella argumenta a favor del derecho de Israel a defenderse.

"Desde comienzos del siglo XX, lo único que los árabes quisieron hacer es destruir Israel", dice la carta, en respuesta a las palabras de Hague, que alertaba acerca de una posible pérdida de simpatía internacional por parte de Israel. "Israel hará todo lo que sea necesario para defender a sus ciudadanos y si con esto pierde la simpatía internacional, será menos duro que volver a tener seis millones de víctimas", agrega.

El texto completo, tal como lo publicó la senadora:
Siempre hay mucha simpatía por las víctimas. Después de 6 millones de judíos muertos, aniquilados por el régimen nazi, la comunidad internacional tuvo mucha simpatía con el pueblo judío.

Cuando el pequeño país ganó la independencia en 1948, tuvo que absorber a 800.000 judíos que fueron expulsados de los países árabes del Medio Oriente dándoles refugio y un lugar seguro en el cual sus hijos podían crecer y convertirse en ciudadanos productivos.

Cuando Jordania, Egipto, Líbano y Siria intentaron destruir a Israel en 1967, recibieron cientos de miles de árabes palestinos y los dejaron en campos de refugiados como símbolo de protesta contra Israel y esta situación complicada es la de Gaza actual.

Israel manda cientos de camiones para alimentar a la población palestina, porque sus líderes están más interesados en usar a su población como escudo protector humano.

Los medios de comunicación palestinos usan deliberadamente imágenes de la guerra civil siria y la presenta como víctimas en Gaza para ganar la simpatía internacional.

Desde comienzos del siglo XX, lo único que los árabes quisieron hacer es destruir Israel y los judíos establecieron allí un Estado, con avances en ciencia, medicina, biotecnología, agricultura y alta tecnología que ha desarrollado y dedicado su conocimiento para hacer del mundo un mejor lugar para toda la humanidad. No existe otro país en el mundo que haya avanzado tanto después de 60 años de vivir bajo continuos ataques.

Israel hará todo lo que sea necesario para defender a sus ciudadanos y si con esto pierde la simpatía internacional, será menos duro que volver a tener 6 millones de víctimas.

Golda Meier con Ben Gurion.

Es cierto que hemos ganado todas nuestras guerras, pero hemos pagado por ellas. Ya no queremos mas victorias.

Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos. No podemos perdonarles por obligarnos a matar a sus hijos. Solo tendremos paz con los árabes cuando ellos amen a sus hijos mas de lo que nos odian a nosotros.

El hombre que no odia a guerra no es totalmente humano.

Nosotros los judíos tenemos un arma secreta en nuestra lucha con los árabes, no tenemos lugar a donde ir.

Debemos una responsabilidad no sólo a aquellos que están en Israel, sino también para las generaciones que ya no están, para los millones que han muerto durante nuestra vida, a judíos de todo el mundo y a las generaciones de judíos por venir.

Odiamos la guerra, no nos alegramos en las victorias. Nos regocijamos cuando un nuevo tipo de algodón se cultiva en nuestras tierras.
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