“A la provincia nunca le importó el tema de la droga”

El camarista Sanjuán atacó el problema de los estupefacientes. “¿Qué queremos para estos chicos abandonados a la buena de Dios?”, interrogó.

16 Feb 2014
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AL PIE DEL CAÑÓN. Sanjuán en su despacho, en un retrato de fines de 2011. la gaceta / foto de jorge olmos sgrosso

En el diálogo recordó varias veces que lleva 30 años en la Justicia Federal (primero como juez de primera instancia y luego como camarista). En esa antigüedad se apoya Ricardo Mario Sanjuán para enunciar un diagnóstico que posiblemente atragantará a más de un lector: “a la provincia nunca le importó el tema de la droga”.

Sin rodeos, el vicepresidente de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó que el fenómeno de los estupefacientes desborda las capacidades limitadas de su institución. “Estamos colapsados: tenemos dos juzgados y necesitamos cuatro (el tercero ya fue creado, pero aún no fue puesto en marcha). Pese a todos los esfuerzos que hacemos, a Pérez, el señor (hipotético) que viene a pedir por su libertad y bienes, no lo estamos atendiendo como es debido”, admitió Sanjuán este viernes en una entrevista.

Por supuesto que a ese esquema saturado le vendría bien sacarse de encima las causas de venta minorista de droga. Sanjuán ve con buenos ojos la idea del gobernador José Alperovich de transferir esa competencia a los Tribunales locales (el proyecto fue planteado hace dos semanas, y quedó en suspenso tras las condiciones que plantearon los fiscales y la Corte local). “La provincia tiene que estudiar a fondo el asunto. Me llama la atención que no maneje las cifras. Los números reales son los nuestros: no es lo que la gente cree o dice (ver cuadro de arriba). En la provincia no existen oficinas para la prevención y la rehabilitación de adictos: nunca han funcionado y las que había fueron desmanteladas. Existe un gran vacío en este tema clave”, criticó el ex secretario de Gobierno de Fernando Riera.

Sanjuán propuso reflexionar sobre la cuestión de los detenidos. “¿Dónde los alojamos? Todos los establecimientos penales están saturados. Tenemos gravísimos problemas con el alojamiento”.

-¿Y cómo lo resuelven?

-Hacemos lo que podemos. Trasladamos a los detenidos a distintos lugares. Pero, ¿qué resolvemos? ¡Nada! La reinserción no existe. Hacemos lo que podemos con lo que hay, pero ya no hay. El volumen de causas con estupefacientes resulta excesivo para dos jueces federales, pero es manejable para la Justicia provincial. No hacen falta más fiscales sino equipos que trabajen en esto y se dediquen a recuperar a los adictos. El mapa de la venta domiciliaria de droga es fácil de elaborar: La Costanera, Banda del Río Salí, La Milagrosa, los barrios aledaños a la ciudad de Yerba Buena... Pero tenemos todo el interior de la provincia con un cuadro... muy raro. El sur, sobre todo.

-¿Por qué es raro?

-Los números no reflejan esa realidad. No hay allanamientos ni personal que investigue ahí. Ojo, la transferencia de los casos de “menudeo” no dará más poder a la Policía provincial porque nosotros ya trabajamos con la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop, órgano que depende de la fuerza provincial). Es muy poco lo que hace la Policía Federal y la Gendarmería. Lo ideal es que la provincia se involucre en lo relativo a la venta de droga al por menor, pero, sobre todo, que prevenga y contenga. Esto desahogaría a la Justicia Federal, pero el problema no termina porque el imputado queda libre y vuelve a reincidir. Nosotros vemos que el ‘tipo’ que empezó como consumidor luego pasa a convertirse en dealer.

-Usted parece creer más en la curación del vendedor adicto que en la condena a prisión...

-Correcto, pero esa tarea no le compete a la Justicia, sino a los demás organismos públicos en el ámbito de una política de Estado. ¿Qué queremos para estos chicos abandonados a la buena de Dios?

-En la Justicia local creen que el traspaso de las causas de “menudeo” generará conflictos de competencia con la Justicia Federal...

-No. Los jueces sabrá cuándo un caso forma parte de una red conectada al narcotráfico y cuándo es una causa menor. Pero aquí lo que importa es la atención inmediata de personas detenidas con pequeñas cantidades de drogas. No pensemos que vamos detrás de la gran organización porque así nos olvidamos de las víctimas y de los “pejertos”. En Córdoba, el sistema de división de competencia funciona muy bien. Pero el foco del asunto es procurar que no haya adicción y, si la hay, que haya rehabilitación y seguimiento. Esto es lo primero. El resto, que es lo que vive del adicto, el narcotráfico, debe ser investigado por la Justicia Federal. Para eso estamos por inaugurar una oficina de la Policía Federal especializada en delitos complejos, que tienen consecuencias interprovinciales.

-¿El abarrotamiento de los Tribunales es funcional al crecimiento del crimen organizado?

-Todo ha crecido en el último tiempo. En cuanto al narcotráfico, como no hay una política de Estado al respecto, tapamos los baches con detenidos. No sirve.

-¿Mejorará la situación con el nuevo mecanismo de designación de conjueces?

-No. En la lista (que hizo el Poder Ejecutivo Nacional) no hay conjueces de Catamarca y Santiago del Estero. O sea que estos jueces quedarán cautivos en sus despachos. No habrá cómo reemplazarlos a tiempo en el caso de dos días de licencia aún cuando el Consejo de la Magistratura haga rápido el sorteo. Tampoco tenemos cómo llevar a los conjueces de Tucumán a las otras provincias ni sabemos cómo se les pagarán los honorarios...

-¿Cómo se siente usted respecto del avance de la droga?

-¿Cómo me siento frente al crecimiento del negocio de la droga? ¡Indignado! Llevo 30 años en la Justicia Federal viendo este caos y el Estado jamás planteó una política al respecto. La provincia concretamente nunca hizo nada. Siento una frustración absoluta. Hubo buenas intenciones, pero naufragaron. Insisto con que a la provincia nunca le importó el tema de la droga. Debo rescatar a una persona, que hizo un trabajo excepcional, el médico Alfredo Córdoba. Este profesional llegó a tener un centro para adictos en el Parque 9 de Julio, que ya no existe más... ¿Leyó alguna vez un informe de la secretaría específica de la provincia para el tema de las adicciones?

-No.

-Yo tampoco. La provincia nunca vino a consultarnos y a interiorizarse sobre la entidad del problema. Tenemos que empezar por salvar a los chicos.

-¿Qué opina sobre la idea de legalizar algunas drogas?

-En una comunidad como la nuestra es imposible. Culturalmente estamos distanciados de las sociedades que saben cómo se hace esto. ¿Qué entendemos por legalizar? ¿Cómo lo regulamos? No estamos en condiciones.

-¿En qué medida el narcotráfico corrompe los poderes del Estado? ¿Estamos como estamos por la corrupción asociada al narcotráfico?

-En la medida en que el Estado retrocede, el narcotráfico avanza en todos los sectores. Pero el narcotráfico no avanza: es el Estado el que retrocede. El ejemplo es el deficiente control de las fronteras. Yo no hablo de una década perdida, ¡sino de tres!
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