Cartas de lectores

24 Mar 2013

LOS MANOSANTAS

Las largas y multitudinarias zafras azucareras del pasado tenían una vida novelesca. En el este tucumano, donde molían numerosos ingenios azucareros, convivían por razones laborales tucumanos y santiagueños, y hacían de las suyas los manosantas. En Luján, atendía "doña Marga", experta en remediar el "mal del pulso" que aquejaba a los alcohólicos, y a los fumadores/roncadores les diagnosticaba tener el pecho cargado por efectos del "nudo del demonio". En W. Posse, atendía a los pacientes doña Juani, que trataba empachos, ojeaduras, rajaduras de los talones, paletilla, disentería, caspa, piojos, coto (bocio), orzuelos, sabañones, sarpullido, tiña, lombrices (parásitos), pánico, boqueras producidas por el beso de la araña, erisipelas, granos, testes, panadizos, mal de ojos. Y en El Paraíso, vivía el santiagueño Noriega, un hombre calificado como "enlucido" (ilustrado), que alternaba sus actividades de peón azucarero con las de curador "de palabra" del dolor de muelas; a los que sentían las molestias del pie plano los hacía pisar descalzos sobre la hoja de una penca partida. También se ocupaba de espantar pulgas para evitar los "pique" (infecciones subcutáneas), vinchucas, cucarachas, etcétera, barriendo casas y pabellones (conventillos), donde vivían numerosas familias, campamentos de despuntes y malojas, con un yuyo llamado arampacu, traído desde su pago natal. Y para el moquillo invernal y la tos recetaba tomar el quemadillo (té de jarilla con una brasa envuelta en azúcar). Y a los pesados de vientre les recetaba enemas de atamisqui, y a la culebrilla (herpe) la calmaba untando en su contorno tinta de escribir. Y en esta misma región atendía a sus pacientes don Ubaldín, cuya especialidad era atender a niños erquilos o erquitos (panzones), fruto, sin duda, de la mala alimentación y peor desarrollo, llevándolos adonde faenaban vacunos. Allí colocaba al pequeño en medio de la panza con bosta caliente del animal recién carneado para que fortaleciera sus huesos y músculos, y a los infantes que tenían la cabeza alargada (cuncalo) les colocaba la cáscara de una calabaza para corregir esta deformación congénita. Está demás decir que cada uno respetaba su territorio y su "especialidad" para evitar la competencia y las contraindicaciones "curativas". Esta analogía sirve para saber de los males que aquejaban a la gente en tiempos superados, gracias a las luchas que se libraron y se libran en el campo de la medicina. ¡Porque para saber del presente, hay que conocer el pasado!

Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán


EL JUICIO POLÍTICO

El caso de Marita Verón y el juzgamiento de los imputados -con la absolución resuelta por el Tribunal- ha generado una inusitada mezcla de sensaciones y acciones. La "gente" esperaba la condena, acompañando a la madre de la joven desaparecida. El juicio político a los tres magistrados de la Cámara Penal no se puede iniciar por la sentencia, sino por lo que la propia ley determina. La ley es la ley, valga esa obvia afirmación enfática. Siendo así, el ciudadano se pregunta: si hasta un minuto antes de leerse la sentencia absolutoria por falta de pruebas que derriben la presunción de inocencia de la que todos gozamos en un estado de derecho, todo "estaba bien" (porque no se cuestionó -como ahora- ni desde la acusación ni desde la defensa al Tribunal), ¿cómo es que luego de su lectura recién se denunció con duros conceptos a cada uno de los tres magistrados? Imagino que si la sentencia hubiera sido condenatoria, los imputados habrían actuado con igual o más grave virulencia contra ellos. Claro, esta es una suposición. De todos modos, en un estado de derecho, ambas partes -y a su turno- tenían a disposición el recurso casatorio por ante la Corte Suprema de Justicia. Que es lo que hizo la parte querellante, disconforme con la sentencia que pretende sea desbarrancada en la Corte. Pero en simultáneo, denunció a los magistrados del Tribunal ante la Comisión de Juicio Político de la Legislatura, donde el gobernador tiene votos cautivos (11 de los 12 de la comisión). Los mismos que decidieron correr traslado de la denuncia a los jueces pero incumpliendo con los deberes de funcionario público, esto es, incumplieron la ley Nº 8.199, que precisamente "regula el enjuiciamiento de… y magistrados del Poder Judicial no sometidos a juicio político". ¿Qué no cumplieron, ostensiblemente?: El artículo diez que ordena "que el hecho en que se funda" (la denuncia), "una vez comprobado, merece tratarse". Y por el artículo 11, se corre traslado a los denunciados. El ciudadano común se da cuenta de que omitieron delictuosamente comprobar el hecho denunciado, tal como les obliga la ley a los hacedores de leyes, nada menos. Debo decir que siento mucha vergüenza ajena por la arbitrariedad, la ilegalidad y la insana soberbia con la que nuestros representantes actúan en una corporación impropia de una república. ¿Algún fiscal se ocupará de oficio de denunciar este apartamiento delictuoso de la ley? Añado, en el caso de uno de los jueces renunciantes y afectado en su salud, el máximo administrador de la Provincia se mostró, además de transgresor de la ley (rechazando su renuncia), impiadoso.

Carlos Duguech
Santa Fe 788
San Miguel de Tucumán
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DESDE TAILANDIA

Queridos amigos: Reciban muchos saludos desde Pattaya, esta linda ciudad de Tailandia. Muchas gracias por las noticias online. Para todos vaya un fuerte abrazo y un buen trabajo. Con amistad.

Felice Antonio Calabrese
Un tucumano que vive en Italia


PAPA FRANCISCO (I)

Presencio con respeto y asombro la fascinación pública con la designación del cardenal argentino Bergoglio como Francisco I de la Iglesia católica. No estoy capacitado para descifrarla porque es una madeja de muchísimos hilos distintos y me falta el de la creencia religiosa. Mi pregunta secular es qué implica esto en nuestra realidad. Parece positivo que genere actitudes de humildad en el oficialismo, del que esperamos gestos idénticos en las paritarias salariales. Para la oposición también es un problema porque, si bien se instala a contrapelo del proyecto oficial, eclipsa aun más a sus figuras políticas. Más importantes son los efectos sobre nuestro clima de ideas. Recuperando sentimientos religiosos y políticos, es siempre problemática su efervescencia cuando instalan una fórmula dicotómica que clausura posibilidades, que instala tabúes. La lamentable regla suele ser que a mayor intensidad, menor tolerancia. No es excluyente de los asuntos religiosos, es una atmósfera que se respira hace tiempo en el país. Aquí tenemos una muletilla horrible, suerte de engendro gramatical en dativo: "a X no me lo/ la critiqués". Espero, con algo de fe pagana, que Francisco I no sea una de esas equis intocables y que pueda ser querido y acompañado, pero también criticado y resistido por opiniones contrarias a la institución o a sus obras particulares. Como dice Terry Eagleton en su libro Terror Santo, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo, y quien utiliza esa expresión despejando la incógnita con alguien es porque en realidad le teme.

Santiago Garmendia
[email protected]


Papa Francisco (II)

Quiero elogiar al obispo de Concepción, José María Rossi, que convocó a una jornada de vigilia y oración para esperar la consagración del papa Francisco, y mi desilusión con el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, que no convocó a celebrar el acontecimiento. Semejante acontecimiento que nos llena de felicidad y esperanza, único en la historia de la Iglesia y que repercute especialmente en la Argentina, merecía mayor celebración. También lamento las muy pocas familias que embanderaron sus casas. Quienes tienen la responsabilidad de conducir la Iglesia deben ser un faro, como lo es nuestro papa Francisco, y extender un manto de luz, compromiso y humildad a todos los católicos y no católicos del mundo. Hombres, mujeres, niños y ancianos, que nada apague esta alegría de hoy.

María Teresa Nardi
San Miguel de Tucumán


FAMILIAS MARGINADAS

Detrás del San Pablo Golf Club, ubicado hacia el oeste de nuestra capital, en jurisdicción de la Municipalidad de Yerba Buena, viven 12 familias, en su mayoría humildes trabajadores, del citrus, empleadas domésticas, y también jubilados y pensionados nacionales. El lugar exacto se lo conoce como la ex colonia de Chazal. Las viviendas de muy pronunciadas antigüedad, carecen de revoques, pisos, baños en buenas condiciones, etcétera. El único pozo de más o menos 30 metros de profundidad está literalmente seco, con poca agua de un color amarillento oscuro, lo que hace difícilmente apropiarla para consumo. Deben clamar a la comuna de San Pablo, a Yerba Buena o El Manantial, para que en tiempo prudencial, les sea enviado en un tanque con agua tirado por un tractor cada 15 días. A fines de febrero, envenenaron el agua de una represa cercana a las viviendas, este delito causó la muerte de una cantidad importante de aves de corral, perros, y de la fauna zorros, liebres, conejos. Se hizo una denuncia ante el Siprosa, con la finalidad de que tomara una o varias muestras de agua y verificaran la mortandad de la distintas especies. Todos los habitantes son contribuyentes, con impuestos al día por servicios públicos que no tienen: alumbrado, limpieza y riego. Señor gobernador, legisladores y ministros, lo narrado les muestra que no todas las vigilias se la realizan con los ojos abiertos, que muchos cobran, no trabajan, sepan que vuestras imaginaciones les están jugando una mala pasada. La sociedad les exige un giro de 360º. Tal vez con el Plan más Cerca se pueda dotar a estos habitantes y a otros de viviendas dignas y agua potable. Esta gente sabe que tiene obligación de votar, y conocen que en octubre hay un acto electoral, sepan que también son argentinos.

Carlos Alberto Drube
Avenida San Martín 51
San Pablo-Tucumán


EMERGENCIA HÍDRICA

Como un pequeño y gran aporte ante la contingencia de la falta de agua, debemos poner un granito de arena para menguar el déficit hídrico: Los controles a los eternos regadores de veredas, me refiero a porteros de edificios y entidades públicas, que se pasan horas "manguereando" veredas y paredes de edificios, a la vista de cualquiera, incluidos inspectores a los que pagamos sus sueldos, y su inacción. ¿Quién se hace cargo de esto?

Mario Eduardo Muruaga Conesa
[email protected]

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