Constancia e inventiva para combatir la basura

25 Ene 2013
En lo que va de enero, ha sido una de las protagonistas de San Miguel de Tucumán, aunque lo es desde hace mucho tiempo. La basura forma parte de la vida cotidiana y genera con frecuencia el enojo ciudadano, tanto del que la padece frente o en la cercanía de su domicilio, como el del carrero que defiende su fuente de trabajo o el de la Policía que se niega a poner custodios en los grandes vaciaderos para evitar que estos se regeneren a pocas horas de ser limpiados. Por los menos, en 24 de ellos a pedido de la Municipalidad. Pero también provoca impotencia en el vecino afectado y los funcionarios que no saben cómo resolver el problema

Las estadísticas señalan un tucumano produce entre 850 gramos y un kilo de basura diarios, es decir alrededor de 36.000 toneladas mensuales. En el Gran San Miguel de Tucumán, conformado por seis municipios, se producen unas 700 toneladas diarias. Según un directivo de la empresa Transporte 9 de Julio, el volumen se incrementa en relación con el crecimiento poblacional y al poder adquisitivo de la gente. En su opinión, para erradicar los vaciaderos hay que hacer cumplir las ordenanzas. "Existe la normativa, no existe la exigencia al cumplimiento. En otras ciudades del mundo, la conducta ciudadana es impecable. Eso habla de la exigencia de las autoridades", dijo.

Una ecologista de Greenpeace dijo que se debe respetar el proceso de separación inicial selectiva. Es decir, separar los residuos para que sólo una parte vaya al depósito final, bajo tierra. Afirmó que si el Gobierno no tiene un sistema de recolección diferenciado no va a erradicar los basurales clandestinos y que los residuos deben tratarse para ver que se puede recuperar. Hizo hincapié en la necesidad de políticas públicas sostenidas en el tiempo que permitan un cambio de hábito en la gente. "La basura en la calle es altamente contaminante. Lo ideal es poder lograr separar lo orgánico de lo seco. Con políticas pre-hogareñas, campañas de concientización e inversiones acordes se puede evitar una crisis sanitaria", señaló.

En San Miguel de Tucumán, la idea de concientizar a la ciudadanía sobre la importancia de separar los residuos en orgánicos e inorgánicos comenzó en enero de 2008. En 2009, se inició la primera etapa del Proyecto Urbal III, promovido por la Unión Europea, que impulsaba que los vecinos separaran y llevaran a las escuelas los residuos de plástico. Estos serían vendidos para su reciclado y el dinero volvería a los establecimientos para la compra de útiles e insumos escolares.

Como suele ocurrir con las diferentes campañas gubernamentales referidas al medio ambiente o la seguridad vial no hubo continuidad, por lo tanto, no se revirtió el espíritu transgresor. Si no se sabe qué hacer se debería consultar a otras ciudades que han encontrado soluciones o apelar a la creatividad. Por ejemplo, se podría convocar a un certamen, en el que se distinguiera mensualmente al barrio más limpio y a fin de año, se realizara la gran final y se eligiera la reina de la Higiene Urbana, surgida de entre las candidatas propuestas por las distintas vecindades. Promover campañas de alumnos que recorran el lugar donde está su escuela y levanten la basura, como parte de una experiencia educativa de concientización. Se le puede pedir a la comunidad que aporte ideas en cada barrio a través de encuestas. "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", decía Albert Einstein.

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