La Casa de Gobierno de Tucumán es monumento histórico nacional

Fue inaugurada el 9 de julio de 1912, por el entonces gobernador José Frías Silva. El sepulcro de Alberdi.

08 Ene 2013
El Gobierno Nacional declaró monumento histórico nacional al Palacio de Gobierno de Tucumán, inaugurado el 9 de julio de 1912 por el gobernador José Frías Silva con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña.

El decreto, publicado hoy en el Boletín Oficial -con el número 2617/2012 y la firma de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el Jefe de Gabinete, Juan M. Abal Medina y el ministro del Interior y Transporte, Aníbal F. Randazzo- declara "monumento histórico nacional" al inmueble ubicado en la calle 25 de Mayo número 90, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, que fuera construído con el fin de reemplazar al Cabildo como sede provincial.

En los considerandos se recuerda que, en el año 2005, el Palacio de Gobierno fue declarado bien del Patrimonio Cultural de la Provincia a través de la Ley 7.535.

El edificio, estilísticamente, combina formas del barroco francés con reminiscencias del clasicismo italiano, y su resolución espacial responde a un criterio renacentista de planta en cruz griega. El imponente Salón Blanco está totalmente espejado y decorado con pinturas en tela del artista valenciano Julio Vila y Prades adosadas al cielorraso.

El palacio se eleva sobre una escalinata contorneada por farolas y barandas de bronce con dos rampas para vehículos en sus laterales, y está coronado por tres imponentes cúpulas negras bulbosas que rematan el techo.

Una breve historia
En el año 1906, durante la gestión del gobernador Juan Luis Nougues, se autorizó al Poder Ejecutivo a encargar los planos para un edificio destinado a reemplazar al Cabildo como sede del gobierno provincial.

El Palacio de Gobierno -emplazado frente a la Plaza Independencia, en torno a la que se ubica también la Iglesia Catedral- fue inaugurado el 9 de julio de 1912 por el gobernador José Frias Silva, con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña.

El proyecto, encargado al ingeniero porteño Domingo Selva, tuvo por objetivo expresar arquitectónicamente los logros alcanzados por la sociedad tucumana del período, entre los que se destacan la pujanza de la industria azucarera y la creación de la Universidad, y cuya dirigencia pasó a la historia como la "Generación del Centenario".

La volumetría del edificio, su retiro de la línea municipal y la incorporación de jardines con plantas exóticas rompen la continuidad de las fachadas de las envolventes de la Plaza Independencia.

En el pasillo central se encuentra el sepulcro de Juan Bautista Alberdi, coronado por una gran araña de bronce y mármol. (Télam-Prensa.argentina.ar-LA GACETA©)

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