De mal en peor. El fútbol argentino está viviendo una crisis sin precedentes. Este deporte, casi una religión en nuestro país, a pesar de los millones que aporta el Fútbol para Todos, sigue cayendo en picada. Continuidad, lealtad y ética son palabras que desaparecieron del ambiente y condenan al juego de la redonda a una lenta agonía.
Disputadas apenas ocho fechas del Clausura 2012, ya se fueron siete entrenadores. No es una marca inédita, sino que se igualó la del Clausura 2009. En ese certamen terminaron renunciando 12 entrenadores, una cifra récord en los últimos 10 torneos. Otro dato: contando desde el Apertura 2007 hasta este campeonato, ya se fueron 89 coachs, de los cuales 38 se marcharon antes de las ocho primera jornadas.
En esta temporada pasó de todo. Jorge Da Silva no dudó en dejar plantado a Banfield al recibir un ofrecimiento de Peñarol de Uruguay. "Los directivos sabían que me quería ir desde mucho antes", explicó el uruguayo que también se fue mal de Godoy Cruz. Ricardo Caruso Lombardi hizo hasta lo imposible para quedarse con el cargo de entrenador de San Lorenzo. No le importó que tenía un contrato firmado con Quilmes y que su equipo marcha tercero en la B Nacional, a tres puntos de la zona de ascenso directo.
"No traicioné a nadie. El que se compró el quilombo fui yo, ya que en 10 partidos tengo que hacer lo que no se hizo en los últimos tres años en San Lorenzo", señaló el DT que en los últimos días sólo le faltó aparecer en Utilísima para avisar que estaba muy interesado en quedarse con el cargo. Reynaldo Merlo también imploró por asumir en el "ciclón", pero se quedó sin nada y tiró a la borda toda su trayectoria. "No importa ser un plan B porque me interesa el desafío", destacó "Mostaza" antes de ser desairado por los directivos del club del que es hincha.
Traición en el vestuario
Como si los técnicos no estuvieran condicionados por un montón de problemas, ahora también tienen que estar atentos para que sus dirigidos no los traicionen. "Hoy los que mandan son los jugadores. Ellos son los más fuertes en los clubes y carecen de solidaridad, ya que cuando las cosas empiezan a salir mal bajan su rendimiento porque saben que si se va el técnico quedan todos limpios, tanto ellos como los dirigentes", aseguró Carlos Trullet, entrenador que puso punto final de manera abrupta a un exitoso ciclo en Rafaela.
A Leonardo Madelón la derrota contra Vélez le costó el cargo. Pero en esa caída, al parecer, estuvieron involucrados algunos integrantes del plantel. Según las versiones, que no fueron desmentidas por ninguno de los acusados, la columna vertebral del equipo (Jonathan Botinelli, Néstor Ortigoza y Juan Manuel Salgueiro) no hicieron el esfuerzo necesario, molestos porque el entrenador decidió incluir entre los titulares al arquero Pablo Migliore, que había sido relegado por pedido de varios de sus compañeros.
"No me echó nadie, con el grupo estuvimos muy bien y supimos llevar esta situación", aclaró Madelón tratando de evitar que las llamas terminen de incendiar el club que tanto ama. Alfio Basile, otro de los entrenadores que está en la cuerda floja, debido a su nutrida experiencia, no dio demasiadas vueltas a la situación que está viviendo. En una conferencia de prensa anunció que si el domingo no le gana a San Lorenzo, dejará el cargo. "Muchachos dejemos de hablar pavadas y vamos al grano. Nadie sabe mejor que yo cuándo es el momento de dar un paso al costado. Vine con la ilusión de pelear por cosas importantes y darle una alegría a la gente y, lamentablemente, no lo logré. El único responsable del equipo soy yo y nadie más", explicó con su voz ronca en un mensaje que no sólo fue escuchado en una parte de Avellaneda, sino en todo el país.
Disputadas apenas ocho fechas del Clausura 2012, ya se fueron siete entrenadores. No es una marca inédita, sino que se igualó la del Clausura 2009. En ese certamen terminaron renunciando 12 entrenadores, una cifra récord en los últimos 10 torneos. Otro dato: contando desde el Apertura 2007 hasta este campeonato, ya se fueron 89 coachs, de los cuales 38 se marcharon antes de las ocho primera jornadas.
En esta temporada pasó de todo. Jorge Da Silva no dudó en dejar plantado a Banfield al recibir un ofrecimiento de Peñarol de Uruguay. "Los directivos sabían que me quería ir desde mucho antes", explicó el uruguayo que también se fue mal de Godoy Cruz. Ricardo Caruso Lombardi hizo hasta lo imposible para quedarse con el cargo de entrenador de San Lorenzo. No le importó que tenía un contrato firmado con Quilmes y que su equipo marcha tercero en la B Nacional, a tres puntos de la zona de ascenso directo.
"No traicioné a nadie. El que se compró el quilombo fui yo, ya que en 10 partidos tengo que hacer lo que no se hizo en los últimos tres años en San Lorenzo", señaló el DT que en los últimos días sólo le faltó aparecer en Utilísima para avisar que estaba muy interesado en quedarse con el cargo. Reynaldo Merlo también imploró por asumir en el "ciclón", pero se quedó sin nada y tiró a la borda toda su trayectoria. "No importa ser un plan B porque me interesa el desafío", destacó "Mostaza" antes de ser desairado por los directivos del club del que es hincha.
Traición en el vestuario
Como si los técnicos no estuvieran condicionados por un montón de problemas, ahora también tienen que estar atentos para que sus dirigidos no los traicionen. "Hoy los que mandan son los jugadores. Ellos son los más fuertes en los clubes y carecen de solidaridad, ya que cuando las cosas empiezan a salir mal bajan su rendimiento porque saben que si se va el técnico quedan todos limpios, tanto ellos como los dirigentes", aseguró Carlos Trullet, entrenador que puso punto final de manera abrupta a un exitoso ciclo en Rafaela.
A Leonardo Madelón la derrota contra Vélez le costó el cargo. Pero en esa caída, al parecer, estuvieron involucrados algunos integrantes del plantel. Según las versiones, que no fueron desmentidas por ninguno de los acusados, la columna vertebral del equipo (Jonathan Botinelli, Néstor Ortigoza y Juan Manuel Salgueiro) no hicieron el esfuerzo necesario, molestos porque el entrenador decidió incluir entre los titulares al arquero Pablo Migliore, que había sido relegado por pedido de varios de sus compañeros.
"No me echó nadie, con el grupo estuvimos muy bien y supimos llevar esta situación", aclaró Madelón tratando de evitar que las llamas terminen de incendiar el club que tanto ama. Alfio Basile, otro de los entrenadores que está en la cuerda floja, debido a su nutrida experiencia, no dio demasiadas vueltas a la situación que está viviendo. En una conferencia de prensa anunció que si el domingo no le gana a San Lorenzo, dejará el cargo. "Muchachos dejemos de hablar pavadas y vamos al grano. Nadie sabe mejor que yo cuándo es el momento de dar un paso al costado. Vine con la ilusión de pelear por cosas importantes y darle una alegría a la gente y, lamentablemente, no lo logré. El único responsable del equipo soy yo y nadie más", explicó con su voz ronca en un mensaje que no sólo fue escuchado en una parte de Avellaneda, sino en todo el país.







