Demasiado protagonismo

Por Jose Ariel Ibañez 05 Abril 2012
Un proyecto a largo plazo. Eso buscaban los entrenadores en el pasado reciente. Pero el viejo sueño se transformó en una quimera en los tiempos modernos. Cuando firman un contrato saben que los plazos son efímeros. Al tercer partido, si los resultados no acompañan, empiezan a caminar por la cornisa. Hoy, sentarse en el banco de un equipo es como viajar en un avión con asiento que eyecta al piloto ante el inminente riesgo de estrellarse. "No tenemos tiempo para disfrutar del fútbol" reconoció hace pocos días Ricardo Dillon, antes de presentar su renuncia como entrenador de Desamparados. Salvo algunas excepciones -Guardiola encabeza esa lista-, ser técnico de fútbol se convirtió en un oficio de alto riesgo. ¿Quien tiene la culpa? El protagonismo que asumieron en los últimos tiempos es desmedido. Algunos firman contratos por montos superiores a los de las principales figuras del equipo. Otros aparecen en los medios a cada instante y lo que menos hacen es hablar de fútbol. Los técnicos crearon el monstruo que hoy se los está devorando.

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