Por la inseguridad, los vecinos se reagrupan en el barrio Piedrabuena

Denuncian que sufren arrebatos a toda hora

17 Mar 2012
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Tienen la sensación de haber retrocedido en el tiempo y eso les provoca pánico. "Hace 10 años estábamos en una situación terrorífica, los vecinos andaban armados para trasladarse en el barrio", contó Anselmo Lago, uno de los tantos habitantes del barrio Obispo Piedrabuena que teme por su seguridad y la de su familia.

En aquel entonces, hartos de ser víctimas de una ola de asaltos que parecía no tener fin, los vecinos se agruparon y se organizaron con el objetivo de combatir la delincuencia. Entre los logros de la Unión Vecinal Obispo Piedrabuena (UVOP) se puede mencionar la reparación de una moto policial, la creación de un fondo para pagar los gastos de combustible de los uniformados y la inauguración de un destacamento que le sirvió de apoyo a la seccional 10°.

"Les compramos cuatro bicicletas, celulares y hasta pilotos de lluvia", detalló Lago. La prevención era tal que en un momento el delito bajó a cero en esa zona, según recuerdan con nostalgia. Pero ahora todo cambió y los robos y arrebatos volvieron a cobrar protagonismo en las calles de ese sector de la ciudad.

Al amanecer

El hecho que acabó con la paciencia de los vecinos y los movilizó a realizar un reclamo público fue el asalto que sufrió Olga Berboff, el 2 de marzo. La mujer caminaba hacia la parada del colectivo a las 6.30 cuando un joven la amenazó con un arma de fuego y le arrebató la cartera. Olga hizo la denuncia en la comisaría del barrio. "Cuando entré, un policía me preguntó si yo era la señora a la que le habían sacado la cartera con una navaja a las dos de la tarde. O sea que no hay un horario, no es porque uses cartera, no es porque vayas caminando o en auto, es todo...", se quejó la mujer.

Por otro lado, Silvia Trejo siente que la Policía se le ríe en la cara. "Estábamos subiendo al colectivo con mis dos hijas cuando apareció una moto y se bajó uno. Me sacó del ómnibus, me tiró al piso y me empezó a golpear para sacarme la cartera. Me salvé porque los demás pasajeros se bajaron a defenderme", denunció. Pero eso no fue lo peor -según aseveró-, sino que en el destacamento le sugirieron modificar el horario en que toma el colectivo para ir a trabajar con el fin de evitar futuros ataques.

"En mi casa vivimos seis personas, de las cuales ya asaltaron a cuatro", afirmó Silvia Albuixech. Precisó que a su hermana le arrebataron el bolso en dos oportunidades y que el invierno pasado la atacaron dos jóvenes para quitarle el monedero y el celular. Ni siquiera su empleada se salvó. A ella la amenazaron con un arma blanca y la despojaron de las zapatillas que llevaba puestas. "Queremos que esa Unión Vecinal vuelva a funcionar con el propósito original que era cuidarnos a los vecinos", pidió.

A ese reclamo se sumó también Oscar Dip. Hace tres domingos, el hombre volvía de comprar helados con su hijo cuando intentaron robarle. "Sentí un tirón de atrás en el cinto, pegué un manotazo y lo agarré, pero se soltó y salió corriendo. Después fui a la 10° y me dijeron que no tenían moto ni combustible para salir a patrullar", relató.

Según aseguraron los vecinos, hechos de esta naturaleza suceden casi a diario en el Obispo Piedrabuena y la Policía está cada vez menos preparada para hacer frente al delito, ya que la jurisdicción que abarcan se ha triplicado durante los últimos años.

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