Firmes en el podio de las ciudades más sucias

Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 11 Marzo 2012
Muy pronto publicaremos en Tucumanos un informe acerca de la incesante multiplicación de basurales en la ciudad. Los datos son contundentes: no pasa un día sin que se formen vaciaderos (de los chicos y de los grandes) en descampados, baldíos, al costado de rutas y autopistas. En las esquinas; junto al cordón de cualquier vereda. No hay manera -hasta el momento- de evitarlo, confiesan los funcionarios municipales. Se sienten impotentes.

La vida útil de los papeleros sigue achicándose violentamente. Algunos no llegan a sobrevivir 24 horas. Es el vandalismo a pequeña escala; a gran escala se refleja, por ejemplo, en la depredación de la que sigue siendo objeto la remodelada plaza Urquiza. ¿Qué puede hacer un placero -argumentan los responsables del área- contra una patota?

La única verdad es la realidad, decía Aristóteles y parafraseaba Perón, y nuestra realidad indica que San Miguel de Tucumán hace todos los méritos para mantenerse en el podio de las capitales de provincia más sucias de la Argentina. Y que buena parte de la culpa es de los ciudadanos. ¿Por dónde empezamos a arreglar esto?

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