Los anticuerpos a la impunidad viven en el tejido social. En la reacción de esa sociedad radica la preservación del espíritu de la ley. De lo contrario, Tucumán seguirá siendo el jardín de los impunes.
El concepto, vertido en esta columna hace una semana, gana carnadura en la calle. ¿Se habría revertido el pedido de sobreseimiento solicitado por el fiscal Herrera en beneficio del hijo del ministro de Economía de no haber mediado la reacción social? ¿Se habría salvado de la piqueta la casa Sucar? ¿No habrían intentando invisibilizar el tardío hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini Rey si no hubiera estallado la ira generalizada en Buenos Aires?
El remedio contra la impunidad no es otro que ponerle el cuerpo a la protesta. Movilizarse. Quejarse. Debatir. La sociedad en la calle, decidida a hacerse escuchar, es la pesadilla que incomoda a los poderosos.
El concepto, vertido en esta columna hace una semana, gana carnadura en la calle. ¿Se habría revertido el pedido de sobreseimiento solicitado por el fiscal Herrera en beneficio del hijo del ministro de Economía de no haber mediado la reacción social? ¿Se habría salvado de la piqueta la casa Sucar? ¿No habrían intentando invisibilizar el tardío hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini Rey si no hubiera estallado la ira generalizada en Buenos Aires?
El remedio contra la impunidad no es otro que ponerle el cuerpo a la protesta. Movilizarse. Quejarse. Debatir. La sociedad en la calle, decidida a hacerse escuchar, es la pesadilla que incomoda a los poderosos.







