Oración, caridad y mucho amor al prójimo

Fue la exhortación del arzobispo Zecca durante la homilía. Anuncios sobre el año de la fe.

13 Febrero 2012
"La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite al otro seguir su camino. Es la fe la que nos permite reconoce a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo", dice monseñor Alfredo Horacio Zecca, citando al Papa Benedicto XVI. En su homilía del sábado, festividad de Lourdes, el prelado recordó el mensaje de conversión transmitido por la Virgen a Bernardita, y anunció a los fieles que lo escucharon en una gruta muy similar a la de Lourdes, en Francia, que 2012 es el año de la fe.

"El Santo Padre Benedicto XVI ha convocado a celebrar el año de la fe, que tendrá su comienzo el próximo 11 de noviembre. Es en coincidencia con el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, con el 20º aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, así como la convocatoria a una nueva Asamblea General del Sínodo de los Obispos. El tema será ?La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana?. Es muy necesario que los cristianos reflexionemos sobre la fe para lanzarnos con nueva fuerza e impulso misionero al anuncio del Evangelio cuyo centro es Jesucristo, nuestro Señor y Salvador", afirma el pastor de la iglesia tucumana.

A monseñor Zecca lo acompañaron varios sacerdotes en el oficio de la misa solemne. Se concedieron indulgencias plenarias por decisión del Papa. Junto a él estuvieron el rector del Seminario Mayor, padre Angel Tonello; el párroco de San Pedro, padre Alejandro Maceda; el guardián de San Francisco, fray Marcos Porta, y varios más.

"El mensaje de esta aparición milagrosa nos exhorta a la conversión y a una intensificación de la oración y de la caridad manifestada, de modo muy particular, como servicio a los enfermos y a los pobres", dijo Zecca. Recordó a los fieles que la enfermedad no es sólo física, sino también espiritual, la del corazón.

También rememoró el pasaje del Evangelio de las bodas de Caná. En ese momento María se nos presenta como intercesora, porque no era todavía el momento en el que Jesús debía actuar. Ella le pide a su hijo que actúe, como lo haría cualquier madre. Él accede y realiza su primer milagro (convierte el pan en vino). Zecca animó a los fieles a que le pidan a la Virgen de Lourdes lo que necesiten, porque Ella siempre va a interceder.

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