Lágrimas, mucho dolor y el último adiós

"Yo ya dije todo lo que tenía decir", le había confesado "El Flaco" a Cristina Bustamante, la musa de "Muchacha ojos de papel".

10 Febrero 2012
A las 21.30 del miércoles, un cuerpo mudo de palabras pero completo de música fue retirado de una casa del barrio porteño de Villa Urquiza. "¿A dónde lo llevan sin su guitarra?", pudo haber preguntado algún transeúnte despistado, buscando por el espacio el anillo del Capitán Beto. Pero la noticia ya había dado vueltas por el mundo entero, por las páginas y las pantallas, por las partituras y los acordes.

Otra vez el silencio, los signos de pregunta testarudos, la poesía caída al vacío en una sala velatoria de Belgrano. Pasaron por ahí Fito, "Fabi" Cantilo, Ricardo Mollo, León Gieco, Juanse, los glamorosos Babasónicos... hasta el ex tenista Guillermo Vilas quería saber cómo es la soledad y saludar a uno de los papás de lo que se dio en llamar rock nacional. "Él nos metió a todos en esta. Se va a compensar esta tristeza con la magnitud de la obra de Luis", resumió León a la salida, ante una multitud de micrófonos correctamente respetuosos. Horas antes, con o sin necesidad, su hijo Dante había pedido a la prensa que no mostrara el cuerpo de su padre sin vida, y así se hizo.

Las puertas de esa sala que clamaba música se cerraron a las 5 en punto. La Rock & Pop sólo pasaba canciones de Almendra, Spinetta Jade, Los socios del desierto... Silvio Rodríguez colgaba en su blog una poesía del inolvidable "Flaco" junto a una foto de sus años jóvenes y Pergolini nos instaba a "ponernos de pie, porque no murió cualquiera", desde su nueva radio Vorterix. Cada quien a su modo le rendía homenaje, buscaba palabras, revolvía entre los -apenas- 40 discos que quedaron para el alma. Es que todos estaban sorprendidos, quizás porque habían elegido creer lo que Spinetta había escrito el 23 de diciembre, destinado a ahuyentar "a los buitres de turno" que buscaban la carroña de un diagnóstico terrible. Confirmó el cáncer, pero pedía no paniquear, porque estaba encaminado hacia la cura definitiva.

A las 11 de ayer, las últimas puertas que vieron entrar y salir a Luis Alberto Spinetta volvieron a abrirse y saludaron al cortejo que lo acompañó hasta el cementerio de Pilar, donde fue vuelto cenizas de eternidad. Unos 200 fans, además de sus parientes y allegados, asistieron con el máximo de los respetos a la ceremonia.

Llovieron lágrimas de cariño y de agradecimiento de todos los ojos y también de los de la "Muchacha ojos de papel", Cristina Bustamante, quien desde Estados Unidos contó lo que "El Flaco", su gran amor, le había dicho en su última charla telefónica: "estoy preparado para esto, vengo preparándome toda la vida para este momento, y yo ya dije todo lo que tenía que decir".

UNA POESÍA PARA ÉL
Hoy todas las guitarras están de luto
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro
tal vez porque este balcón donde te vi
casi por última vez
mira una nube de la forma y el color
de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos.
Este balcón que se quedó esperando una charla
unas palabras o un abrazo
más
que yá no llegará.
Luto también en las palabras
habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles
guirnaldas asonantes
o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscópicos ojos de fertil papel
de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas
del metro patrón de las esferas
apenas solas
a solas penas.
Adiós
que sea A-Dios
a sus brazos
a ese rincón de magia
que seguramente Él guardará
para los que se animan a jugar
con los bloques con los que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra
y baila desafiando al vacío.
Adiós

Pedro Aznár

Tamaño texto
Comentarios
NOTICIAS RELACIONADAS
Comentarios