07 Febrero 2012 Seguir en 
Charlotte Brontë, la famosa novelista inglesa, mantuvo en secreto el amor que sintió hacia su profesor, el belga Constantin Heger, al que le enviaba cartas románticas pese a que este era bastante mayor que ella, estaba casado y tenía hijos.
Heger destruyó las correspondencias, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice: "si mi maestro me retira su amistad no tendré esperanza".
En otra de las cartas, con epílogo en inglés, se lee: "debo decirle algo en inglés -me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro. Espero que no le irrite mi tristeza, según las palabras de la Biblia ?la boca habla de la abundancia del corazón?, y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos". Esta última misiva fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë (1816-1855), que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor. En 1847 se publicaría "Jane Eyre", la primera gran obra de Brontë.
Se cree que la historia que Brontë protagonizó en su vida personal inspiró la trama de su novela "Villette", publicada en 1853 y en la que cuenta las desventuras de una joven por su amor no correspondido hacia un profesor belga. Según recoge el diario británico "The Telegraph", cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. Desde ese entonces, la familia decidió ocultar la correspondencia.
Rachel Foss, de la Biblioteca Británica, explicó al Telegraph que pese a haber sido quemadas, vendidas, cortadas y destruidas, es increíble que estas cartas hayan sobrevivido.
La obra "Love Letters: 2000 Years of Romance" está editada por la Biblioteca Británica e incluye correspondencia de Oscar Wilde, Enrique VIII, Rupert Brooke y Lord Nelson.
Heger destruyó las correspondencias, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice: "si mi maestro me retira su amistad no tendré esperanza".
En otra de las cartas, con epílogo en inglés, se lee: "debo decirle algo en inglés -me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro. Espero que no le irrite mi tristeza, según las palabras de la Biblia ?la boca habla de la abundancia del corazón?, y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos". Esta última misiva fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë (1816-1855), que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor. En 1847 se publicaría "Jane Eyre", la primera gran obra de Brontë.
Se cree que la historia que Brontë protagonizó en su vida personal inspiró la trama de su novela "Villette", publicada en 1853 y en la que cuenta las desventuras de una joven por su amor no correspondido hacia un profesor belga. Según recoge el diario británico "The Telegraph", cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. Desde ese entonces, la familia decidió ocultar la correspondencia.
Rachel Foss, de la Biblioteca Británica, explicó al Telegraph que pese a haber sido quemadas, vendidas, cortadas y destruidas, es increíble que estas cartas hayan sobrevivido.
La obra "Love Letters: 2000 Years of Romance" está editada por la Biblioteca Británica e incluye correspondencia de Oscar Wilde, Enrique VIII, Rupert Brooke y Lord Nelson.







