Las encuestas marcan el ritmo de cada gestión

Las encuestas marcan el ritmo de cada gestión

Los porcentajes de aprobación o desaprobación de cada labor presidencial son uno de los indicadores más importantes por los que se guían los mandatarios a la hora de definir sus estrategias. En ese contexto, Correa, Santos, Rousseff y Humala respiran tranquilos, mientras que Piñera y Morales cambian sus tácticas. La confianza de Chávez, quien quiere seguir hasta 2031.

APOYO. Correa encabeza las encuestas de respaldo popular. AFP APOYO. Correa encabeza las encuestas de respaldo popular. AFP
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, terminó 2011 con una aprobación popular a su gestión del 59%, el más alto de cualquier mandatario de ese país en el primer año de Gobierno desde el regreso a la democracia, en 1985.

El instituto de encuestas Datafolha (vinculado con el diario Folha de San Pablo) cifró en ese porcentaje la cantidad de entrevistados que evaluaron como óptima o buena la gestión de la Presidenta, contra el 33% que la consideró regular y el 6%, mala o pésima. Rousseff incluso superó en guarismos a su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, quien obtuvo niveles del 42% y del 50%, en el balance de primeros años de sus dos mandatos.

El resultado obtenido por la brasileña es muy cercano al que registra su par del Perú, Ollanta Humala, quien cumplió seis meses de Gobierno con una aprobación del 54,5% y una desaprobación del 29,9%, según relevó un sondeo de la firma CPI, difundido por la agencia DPA. El mandatario, de gira por Europa en busca de inversiones, perdió poco más de cuatro puntos en comparación con una encuesta de noviembre, pero no tiene motivos para quejarse.

Aún con ese amplio soporte ciudadano, ambos están lejos del techo de aval que tiene Rafael Correa (el mandatario ecuatoriano suma el 75% -ver "Primeros..."-), secundado por el colombiano Juan Manuel Santos.

Distinta es la realidad del chileno Sebastián Piñera, quien arrancó un año electoral (hay comicios municipales, una suerte de ensayo general sobre preferencias políticas para la votación parlamentaria de 2013) con apenas entre el 20% y el 30% de respaldo ciudadano, según distintos sondeos. Quizás por ello, el mandatario derechista tiende puentes indirectos con la opositora Democracia Cristiana (DC), aliada a socialistas y a comunistas desde 1990 en la Concertación Democrática, pero con cuyos líderes fundacionales tuvo contacto desde la infancia, debido a la militancia de su padre, José Piñera, como recuerda el periodista de la agencia DPA, Mauricio Weibel.

Uno de los acercamientos le devino en una crisis política en la alianza de Gobierno: fue cuando el presidente de su propio partido Renovación Nacional, el senador Carlos Larraín, negoció a espaldas del Poder Ejecutivo y de las otras agrupaciones, un acuerdo con la DC para reformar los regímenes presidencial y electoral, con la creación de la figura del primer ministro y la ampliación de la posibilidad de ingreso al Poder Legislativo de movimientos regionales y minoritarios. Estos contactos convulsionaron el panorama político chileno tradicionalmente previsible, ante la posibilidad de una fractura de las dos alianzas que concentran a oficialistas y a opositores con posibilidades de acceder al poder.

Cambios de estilo
El boliviano Evo Morales se encuentra en una encrucijada similar, pero con comicios para 2015: registra una fuerte caída en su popularidad, que llegó al piso del 35% en diciembre, según datos de la empresa Ipsos. El porcentaje es casi la mitad del 67% de los votos que obtuvo en 2008, cuando salió airoso de un referendo revocatorio, e inferior también al 64% que logró en su reelección en 2009.

Para reflotar su gestión, Morales convocó al diálogo a los partidos políticos tanto oficialistas como opositores y renovó la mitad de su gabinete. Esta última estrategia también va a desarrollar el uruguayo José Mujica, que tiene un nivel de aprobación social del 46% según la encuesta de la firma Equipos Mori, frente al 26% de desaprobación y una cifra idéntica que ni avala ni rechaza su gestión.

El repuesto Fernando Lugo (ayer reasumió el poder, luego de que se anunció que no tiene restos de cáncer) no podrá gozar del 44% de aval en 2013, ya que la reelección no está permitida en Paraguay.

Pero los políticos saben que no pueden llevarse por las encuestas. Ayer, el venezolano Hugo Chávez aseguró tener el 64% de aprobación popular y que logrará su reelección en octubre con el 70%, aunque los relevamientos indiquen un empate en intención de voto con una oposición unificada (igual que lo que ocurre en Ecuador, según los analistas -ver "Chávez..." y "Los ?bolivarianos...?"-). "Voy a hacer todo lo posible para irme en 2031. Democráticamente, claro. Eso dependerá del pueblo venezolano", afirmó en declaraciones reproduce la agencia Télam.

Comentarios