Pasó del llanto al sueño de ser campeón

El clásico entre Roger Federer y Rafael Nadal fue para el español. El número dos del mundo quiere olvidar las pequeñas torturas de la temporada pasada

En las primeras rondas del torneo, Nadal no tuvo rivales fuertes; recién en cuartos ante Tomas Berdych se encontró con oposición seria. REUTERS
En las primeras rondas del torneo, Nadal no tuvo rivales fuertes; recién en cuartos ante Tomas Berdych se encontró con oposición seria. REUTERS
27 Enero 2012
Jamás lo dirá con todas las letras, pero 2011 fue una pequeña tortura para Rafael Nadal, porque lo que vivió en esa temporada no le había sucedido nunca. Con el épico triunfo sobre el suizo Roger Federer y la posibilidad de luchar el domingo por su 11º título de Grand Slam, el tenista está a un paso de ser el Nadal que quiere ser.

"Comenzar la temporada con final aquí es fantástico. Me da mucha confianza, mucha calma", dijo tras su 6-7 (5-7), 6-2, 7-6 (7-5) y 6-4 ante Federer.

"Calma" se está convirtiendo en un término fetiche para Nadal en el inicio de temporada. Y no es casual, porque si algo le hizo perder el serbio Novak Djokovic en 2011, fue la calma. Perdida porque Nadal nunca antes había sido sometido en seis finales consecutivas por el mismo rival. Calma perdida porque, en vez de consolidarse como el sucesor hegemónico de Federer, se encontraba con un nuevo problema, aunque siempre tuviera claro el peligro y la calidad de Djokovic.

Hace 12 días atrás, la calma estaba más lejos que nunca: "24 horas antes de empezar el torneo estaba en mi habitación, llorando".

La rodilla trabada y todos los fantasmas y temores volcándose sobre la humanidad de un hombre que no deja de tener sólo 25 años.

Él asegura que ganar en Australia es lo que lo motiva, que le da igual a quién enfrente. Es cierto, conquistar su 11º Grand Slam lo pondría a "sólo" cinco del récord de 16 de Federer, y eso es motivación más que suficiente. De ahí una frase con coletilla llamativa al analizar al suizo: "a su forma de entender el tenis le ha ido mejor, a día de hoy, que a mi forma".

"A día de hoy", dice Nadal, cinco años menor que el suizo. Si su físico no lo traiciona, está en teóricas condiciones de alcanzar y superar esa marca, siempre y cuando Federer se mantenga estancado como lo está desde hace dos años en la suma de Grand Slams.

Si el rival en la final es Djokovic, la temporada 2012 tendrá drama y profundidad desde el inicio, porque ése es, si se tiene que elegir uno, el duelo que verdaderamente importa para saber qué sucederá este año.

Fue esa batalla desigual la que marcó 2011, y Nadal aspira a que sea ese choque, pero con el resultado inverso, el que le devuelva la primacía en 2012.

Hoy quedó claro que ganarle al serbio no le disgustaría, pero que lo que le importa es ganar, a secas. ¿A quién prefieres como rival en la final?, le preguntaron.

"Prefiero al jugador que juegue peor contra mí. Qué puedo decir...".

No necesitaba decir nada más. Entonces, prefiere no enfrentarse a Djokovic. No quiere abrir el año exponiéndose a perder esa calma que tanto ansía conquistar y que hace pocos días estaba tan lejana.

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