04 Mayo 2011 Seguir en 
Es el gran lavadero a cielo abierto de la ciudad. A lo largo de la avenida Wenceslao Posse (que alguna vez fue la pista de aterrizaje del viejo aeropuerto) se suceden las pequeñas rampas de madera en las que los lavacoches suben los autos de sus clientes. Estos esperan sentados en sillas de plástico a que terminen de limpiarles los vehículos. Se sudecen los taxis, camionetas, colectivos y camiones. La situación irregular lleva tanto tiempo sin modificaciones que parece haberse convertido en parte del paisaje del acceso a la ciudad. El secretario de Gobierno de la Municipalidad, Marcos Díaz, explicó que el objetivo es tomar medidas que permitan mejorar la situación general de las familias que viven de lavar autos en la avenida. "A medida que vayan surgiendo alternativas laborales regulares vamos a ir sacando a estas personas de ahí; esto tiene que ver con una cuestión social", explicó el funcionario.











