10 Abril 2011 Seguir en 
¿Por qué Salta tendrá su Quilmes Rock este año? ¿Por qué Shakira y Maceo Parker actuaron allí? ¿Por qué ya no hay grandes festivales sponsoreados en Tucumán? La respuesta no es una sola. Por una parte, Salta cuenta con una política estatal de fomento de los grandes shows que lleva a cualquier productor a elegir la comodidad de una plaza que no pone trabas; todo lo contrario. Pero hay otra razón: la concentración de la industria del entretenimiento.
Algunos productores tucumanos advierten cómo gradualmente sus roles en la organización de los espectáculos decrecen. En muchos casos se los convoca para contratar la seguridad, o hacerse cargo de la preventa, la prensa o la propaganda. Su responsabilidad baja, pero también las ganancias y las posibilidades de crecer en base a la toma de decisiones, contrataciones y propuestas. El mercado se cierra -paradójicamente- para abrirse.
El piso empezó a moverse muy fuerte y rápido cuando se cristalizó la fusión parcial entre dos de las tres grandes productoras de espectáculos del país. Durante más de dos años, Fénix Entertainment Group y Pop Art serán los "dueños" de los estadios de River, Boca, Vélez, los dos GEBA y Costanera Sur. Ambas firmas mantendrán su independencia, sus estructuras y hasta sus nombres de fantasía.
Pero no es la producción de megashows el único interés que las une. Pop Art seguirá editando discos de bandas de rock argentino (tiene fichadas a 30 de las más convocantes), generando el management y el posicionamiento estratégico de sus productos (aunque la palabra suene feo). Fénix no tiene artistas "propios", pero sí la estructura y los contactos para hacer girar por buena parte de América del Sur a figuras internacionales.
La tercera en discordia es Time 4 Fun (T4F), ligada al monstruo mundial Live Nation ("dueño" de Madonna y U2, por ejemplo). T4F también quiso la exclusividad de River, y ofreció bastante más que los 350.000 dólares que por cada show le pagarán al club Pop Art y Fénix.
Estos monstruos de la industria del entretenimiento, sin embargo, se cruzan y se rozan en más de un punto. Tienen sus propios medios de comunicación o convenios firmes (Pop Art con FM Rock & Pop y el canal TN, por ejemplo, que marcan tendencias sobre gustos) y sellos discográficos que son a su vez subsidiarios de compañías transnacionales conectadas con los artistas... de la competencia.
Es lo que Roberto Costa, de Pop Art, considerado el nuevo "zar del rock", define como "transversalidad" de gestión y producción, apropiándose de un término en boga en la política argentina de los últimos años.
Y no es casual, porque tras la crisis de 2001 la industria del entretenimiento está viviendo una primavera que en cantidad y calidad supera ya lo ocurrido durante los 90 con la ficción del 1 a 1.
Esa idea de la "transversalidad" en Tucumán funciona de manera compleja pero armónica. El club Central Córdoba, como productor de eventos, tiene conexión directa con Pop Art, pero no exclusividad; el productor Juan Luis Salvatierra es difusor de esa compañía en la región, pero suele organizar shows con las bandas de manera directa, sin intermediarios. Y su colega Gabriel Fulgado opera con distintas compañías y también en relación directa con mánagers, artistas o productoras que pueden no integrar estos grandes grupos. Y es por eso también que entre ellos puede haber coincidencias y hasta colaboraciones.
Las fusiones de grandes grupos, asociados con otras grandes empresas, lanzarán antes de que nos demos cuenta nuevos productos, como la venta on line para telefonía celular de canciones o discos completos.
Arte y dinero. Arte o dinero. Esa es la cuestión, que obviamente excede a los artistas y al público. La historia demuestra que se puede hacer arte y ser feliz.
Algunos productores tucumanos advierten cómo gradualmente sus roles en la organización de los espectáculos decrecen. En muchos casos se los convoca para contratar la seguridad, o hacerse cargo de la preventa, la prensa o la propaganda. Su responsabilidad baja, pero también las ganancias y las posibilidades de crecer en base a la toma de decisiones, contrataciones y propuestas. El mercado se cierra -paradójicamente- para abrirse.
El piso empezó a moverse muy fuerte y rápido cuando se cristalizó la fusión parcial entre dos de las tres grandes productoras de espectáculos del país. Durante más de dos años, Fénix Entertainment Group y Pop Art serán los "dueños" de los estadios de River, Boca, Vélez, los dos GEBA y Costanera Sur. Ambas firmas mantendrán su independencia, sus estructuras y hasta sus nombres de fantasía.
Pero no es la producción de megashows el único interés que las une. Pop Art seguirá editando discos de bandas de rock argentino (tiene fichadas a 30 de las más convocantes), generando el management y el posicionamiento estratégico de sus productos (aunque la palabra suene feo). Fénix no tiene artistas "propios", pero sí la estructura y los contactos para hacer girar por buena parte de América del Sur a figuras internacionales.
La tercera en discordia es Time 4 Fun (T4F), ligada al monstruo mundial Live Nation ("dueño" de Madonna y U2, por ejemplo). T4F también quiso la exclusividad de River, y ofreció bastante más que los 350.000 dólares que por cada show le pagarán al club Pop Art y Fénix.
Estos monstruos de la industria del entretenimiento, sin embargo, se cruzan y se rozan en más de un punto. Tienen sus propios medios de comunicación o convenios firmes (Pop Art con FM Rock & Pop y el canal TN, por ejemplo, que marcan tendencias sobre gustos) y sellos discográficos que son a su vez subsidiarios de compañías transnacionales conectadas con los artistas... de la competencia.
Es lo que Roberto Costa, de Pop Art, considerado el nuevo "zar del rock", define como "transversalidad" de gestión y producción, apropiándose de un término en boga en la política argentina de los últimos años.
Y no es casual, porque tras la crisis de 2001 la industria del entretenimiento está viviendo una primavera que en cantidad y calidad supera ya lo ocurrido durante los 90 con la ficción del 1 a 1.
Esa idea de la "transversalidad" en Tucumán funciona de manera compleja pero armónica. El club Central Córdoba, como productor de eventos, tiene conexión directa con Pop Art, pero no exclusividad; el productor Juan Luis Salvatierra es difusor de esa compañía en la región, pero suele organizar shows con las bandas de manera directa, sin intermediarios. Y su colega Gabriel Fulgado opera con distintas compañías y también en relación directa con mánagers, artistas o productoras que pueden no integrar estos grandes grupos. Y es por eso también que entre ellos puede haber coincidencias y hasta colaboraciones.
Las fusiones de grandes grupos, asociados con otras grandes empresas, lanzarán antes de que nos demos cuenta nuevos productos, como la venta on line para telefonía celular de canciones o discos completos.
Arte y dinero. Arte o dinero. Esa es la cuestión, que obviamente excede a los artistas y al público. La historia demuestra que se puede hacer arte y ser feliz.







