"Tenía ocho años y un día mi mamá me llevó a aprender danza en la academia de Priscila y Patricia Reginato. Yo no quería saber nada, pero al día siguiente ya no me podían sacar de ahí." Flavia Marcantonio causa revuelo en el pasillo de LA GACETA. El por qué está a la vista: chica bella de piernas largas que llevan el andar típico de bailarina clásica, frescura, ojos verdes vivaces...
Desde los 14 ha vivido un mes por año en Buenos Aires, aprendiendo en la escuela de Julio Bocca, unos meses en la escuela de Ballet Juilliard de Nueva York, y ha integrado la compañía de Iñaki Urlezaga durante unos años. Con ellos fue en gira a EEUU y Centroamérica, a Egipto y a Siria. Hasta que el corazón le pidió volver a Tucumán, allá por 2006. Desde entonces se pone el tutú en el Ballet Estable de la Provincia, pero el vínculo con Urlezaga está intacto. Tanto, que la ha convocado nuevamente y el lunes parte a Buenos Aires a ensayar unos días, para emprender una gira en la que bailarán "Traviata" y "Don Quijote" en Italia y España. Sobre "Traviata" no tiene más que elogios. "Es una coreografía de Iñaki basada en la ópera de Verdi -explica-. El vestuario, de Verónica de la Canal, y la escenografía son maravillosos."
"Lo que hace a un bailarín es el escenario, y eso es lo que me da la compañía. Acá tengo 15 funciones al año mientras allá hay funciones casi todos los días", dice, y cuenta: "Iñaki, como maestro es muy dedicado, muy detallista. Es fantástico trabajar con él porque siempre te pide más, algo esencial para un bailarín que siempre busca la perfección."
Al preguntársele qué significa en materia de dinero apunta: "me pagan bien y cada vez que te vas de gira al exterior el cachet y los viáticos son importantes. Iñaki me manda invitación para representar a Tucumán como bailarina de la Provincia. Sobre todo me conviene como experiencia. Lo bueno es que me dan permiso, y eso se lo agradezco a Mauricio Guzman y a Mercedes de Chazal."
Flavia es de la idea de que hay que fomentar la capacitación siempre y que falta política cultural para apuntalar a quienes se forman en el exterior. En materia del requerimiento extremo de la disciplina, dice que hay que trabajar todos los días con el cuerpo con tenacidad: "no te podés dejar estar porque el cuerpo, si bien tiene memoria, se achancha."
En cuanto a repertorio, define sus gustos: "por supuesto que ?El lago de los cisnes? es un ballet precioso, pero no me identifico tanto. A mí me gustan los ballets con carácter, con argumento... -y enumera- Carmen, Quijote, Paquita, Combate o Cisne Negro. Por supuesto que he visto la película; es interesante, plantea el tema de la competencia desleal. Yo creo que en todos los ámbitos hay competencia, lo que pasa que en la danza es muy tangible, es una lucha de narcisismos."
Flavia disfruta tanto de lo que hace que no ve sacrificio en su trabajo, y si bien se reconoce disciplinada en la alimentación, advierte: "¡ojo, no puedo pasar un día sin comer chocolate!"
"Por ahí desayunamos con mis amigas y ellas tienen que ir a trabajar en la oficina o en el consultorio. Yo, en cambio, ¡me voy a bailar! y después ni siquiera tengo que ir al gimnasio" -dice , divertida-. Pero hay momentos en que te duele todo que el cuerpo (que te avisa cuando viene una lesión). Pero es maravilloso y se es bailarina las 24 horas del día."
Desde los 14 ha vivido un mes por año en Buenos Aires, aprendiendo en la escuela de Julio Bocca, unos meses en la escuela de Ballet Juilliard de Nueva York, y ha integrado la compañía de Iñaki Urlezaga durante unos años. Con ellos fue en gira a EEUU y Centroamérica, a Egipto y a Siria. Hasta que el corazón le pidió volver a Tucumán, allá por 2006. Desde entonces se pone el tutú en el Ballet Estable de la Provincia, pero el vínculo con Urlezaga está intacto. Tanto, que la ha convocado nuevamente y el lunes parte a Buenos Aires a ensayar unos días, para emprender una gira en la que bailarán "Traviata" y "Don Quijote" en Italia y España. Sobre "Traviata" no tiene más que elogios. "Es una coreografía de Iñaki basada en la ópera de Verdi -explica-. El vestuario, de Verónica de la Canal, y la escenografía son maravillosos."
"Lo que hace a un bailarín es el escenario, y eso es lo que me da la compañía. Acá tengo 15 funciones al año mientras allá hay funciones casi todos los días", dice, y cuenta: "Iñaki, como maestro es muy dedicado, muy detallista. Es fantástico trabajar con él porque siempre te pide más, algo esencial para un bailarín que siempre busca la perfección."
Al preguntársele qué significa en materia de dinero apunta: "me pagan bien y cada vez que te vas de gira al exterior el cachet y los viáticos son importantes. Iñaki me manda invitación para representar a Tucumán como bailarina de la Provincia. Sobre todo me conviene como experiencia. Lo bueno es que me dan permiso, y eso se lo agradezco a Mauricio Guzman y a Mercedes de Chazal."
Flavia es de la idea de que hay que fomentar la capacitación siempre y que falta política cultural para apuntalar a quienes se forman en el exterior. En materia del requerimiento extremo de la disciplina, dice que hay que trabajar todos los días con el cuerpo con tenacidad: "no te podés dejar estar porque el cuerpo, si bien tiene memoria, se achancha."
En cuanto a repertorio, define sus gustos: "por supuesto que ?El lago de los cisnes? es un ballet precioso, pero no me identifico tanto. A mí me gustan los ballets con carácter, con argumento... -y enumera- Carmen, Quijote, Paquita, Combate o Cisne Negro. Por supuesto que he visto la película; es interesante, plantea el tema de la competencia desleal. Yo creo que en todos los ámbitos hay competencia, lo que pasa que en la danza es muy tangible, es una lucha de narcisismos."
Flavia disfruta tanto de lo que hace que no ve sacrificio en su trabajo, y si bien se reconoce disciplinada en la alimentación, advierte: "¡ojo, no puedo pasar un día sin comer chocolate!"
"Por ahí desayunamos con mis amigas y ellas tienen que ir a trabajar en la oficina o en el consultorio. Yo, en cambio, ¡me voy a bailar! y después ni siquiera tengo que ir al gimnasio" -dice , divertida-. Pero hay momentos en que te duele todo que el cuerpo (que te avisa cuando viene una lesión). Pero es maravilloso y se es bailarina las 24 horas del día."







