Alperovich: "siento orgullo de haber echado las bases de un Tucumán posible"

El gobernador leyó su informe de gestión anual en la Legislatura. Destacó las mejores sociales, económicas, educativas y sanitarias. "Cuando asumí por primera vez, prometí que la provincia no iba a volver a ser la misma. He sido fiel a mi palabra". Discurso completo.

01 Mar 2011
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DURANTE UNA HORA. Alperovich leyó hoy su discurso. LA GACETA/JUAN PABLO SANCHEZ NOLI

Señor presidente de la Honorable Legislatura, señoras y señores legisladores, autoridades civiles, judiciales, eclesiásticas y militares, señoras y señores:

Hoy primero de marzo he venido aquí a esta Honorable Legislatura a rendir cuentas de la acción de gobierno del año transcurrido tal cual lo establece el mandato constitucional.

La rendición de cuentas en esta oportunidad se da en el marco de una circunstancia que quiero destacar:

Es la última vez que me toca venir a la Legislatura a cumplir con esta obligación, ya que este año termina mi segundo mandato como gobernador de Tucumán desde que el pueblo de la provincia me eligiera, consecutivamente, en los años 2003 y 2007.

Se trata entonces de una gestión continua de gobierno de más de siete años donde muchos de los logros o metas cumplidas en este segundo mandato son la continuidad de políticas o estrategias iniciadas o fijadas en el primero.

Al mismo tiempo, voy a señalar las tareas en las que creo debe centrarse ahora nuestro esfuerzo y a las cuales pienso dedicarme el resto de mi mandato.

Hace siete años, al asumir por primera vez como gobernador, la realidad de nuestra provincia y del país era muy distinta a las que hoy nos toca vivir.

En aquella ocasión dije que mi gestión de gobierno iba a realizarse “asociada a la palabra solución” y que venía aquí a hacer “un llamado a la acción para poner definitivamente a Tucumán en marcha”.

Dije entonces que debíamos ser capaces de construir, entre todos, “una provincia con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus mayores sobre la base del esfuerzo, la capacidad y el trabajo”.

El logro de este objetivo suponía y supone la lucha decidida y constante en contra de la pobreza y la puesta en marcha de políticas destinadas a desplegar todas las potencialidades productivas de nuestra provincia.

Desde mi llegada a la Casa de Gobierno tuve en claro que, a la par de buscar la reactivación de la economía de la provincia, debía poner todas mis energías y la de mis funcionarios en responder a las necesidades insatisfechas de salud, educación, seguridad y trabajo de la población.

Pero para poder alcanzar estas metas era necesario recuperar un rol protagónico para el Estado en áreas fundamentales de nuestra sociedad.

Felizmente, en mayo de 2003, se produjo un hecho decisivo que puso fin a las políticas de ajustes y recortes que habían arrasado con el tejido social y económico del país y habían sumido a la población en el descreimiento y la frustración.

Todos recordamos, muy bien, el giro decisivo que supuso para el país la llegada a la presidencia de la Nación de ese gran argentino que fue Néstor Kirchner, quien en línea con las demandas populares, comenzó a recuperar para el Estado un rol decisivo en la salud, la educación y la economía.

Al asumir como gobernador en octubre de 2003 acompañé desde un primer momento el nuevo rumbo económico y social, que inició Néstor Kirchner y que hoy continúa la presidenta Cristina Fernández, articulándolo con las necesidades y particularidades de nuestra provincia.

A lo largo de estos siete años los tucumanos nos hemos visto grandemente beneficiados por las nuevas políticas nacionales. Recuerdo ahora que el ex presidente solía decirme que él se sentía “un tucumano más”.

Ahora bien, la recuperación del Estado como un instrumento decisivo no sólo nos permitió transformar la dramática situación inicial del 2003 sino que nos posibilitó también enfrentar con éxito los efectos locales de una crisis económica mundial sin precedentes como la del 2008-2009.

Por eso, en mi anterior rendición de cuentas ante esta Honorable Legislatura afirmé que habíamos atravesado “lo peor de la tormenta” y que la economía de la provincia volvía a recuperar el ritmo de crecimiento anterior a la crisis.

Los efectos de esa crisis todavía la viven países como España, Irlanda y Grecia con millones de desocupados.

No debemos perder esta perspectiva histórica a la hora de hacer un balance de todo lo actuado en estos siete años, ya que de ella surge el acierto y fortaleza del rumbo elegido.

También dije que a partir de la nueva situación provincial estábamos en condiciones y era necesario mirar a largo plazo, pensar el Tucumán que queremos de aquí a 10 años.

Les comenté entonces, que sin dejar de trabajar en lo urgente e inmediato, habíamos diseñado un Plan Estratégico para nuestra provincia y que en su elaboración habían participado casi 100 instituciones empresarias, académicas, gremiales, profesionales y ONG. Se trata entonces de los objetivos y metas que los tucumanos -no ya un gobierno- nos proponemos alcanzar en 2020 en indicadores como pobreza mortalidad infantil, escolaridad, empleo, producto bruto y en temas como infraestructura de caminos y energía.

Teniendo en cuenta esos objetivos estratégicos quiero compartir con ustedes algunas cifras que muestran con claridad los avances logrados en estos más de siete años.

Una de las metas fijadas en lo social para 2020 era alcanzar un 6,5 de desempleo y 30% de trabajo no registrado.

Pues bien, cuando asumí por primera vez la desocupación llegaba en Tucumán a un 25 %, hoy, crisis mundial de por medio, está en 5,4. Un número incluso menor a los 8 puntos que teníamos anterior a la crisis y a los 6,5 fijados como meta para el 2020. Con ello nos hemos anticipado largamente a nuestro objetivo.

Se trata como pueden apreciar de una marca histórica en los indicadores socioeconómicos de la provincia.

El trabajo no registrado en el 2003 llegaba al 60%, hoy hemos logrado hacerlo descender al 41,4. Debemos concentrar aún más nuestro esfuerzo en este indicador, pero nos vamos acercando al objetivo propuesto.

En octubre del 2003 la pobreza alcanzaba al 64,60 y la indigencia al 32,25 por ciento de los tucumanos. Hoy la pobreza afecta al 14,3% por ciento y la indigencia se ha reducido al 2,9. Con ello hemos hecho superado nuestra meta del 17% en pobreza y nos acercamos a la del 0% en indigencia para el 2020.

Al mismo tiempo hay que destacar que Tucumán ha revertido el grado de pobreza estructural a través del acceso de la población a los servicios sociales básicos de agua potable, red cloacal y vivienda digna.

La cifra de la población con acceso al agua potable pasó del 60% en 2003 al 90% actual. Esto supone más de 500 mil ciudadanos que fueron beneficiados en este período. La meta fijada para el 2020 es del 94%. Cómo puede apreciarse estamos muy cerca de conseguir el objetivo propuesto.

Con respecto a la red cloacal. En 2003 sólo un 29% de los tucumanos tenían acceso a este servicio; esa cifra ascendió en el 2009 al 42%. Es decir, 211 mil personas más con este beneficio. Y, actualmente, para el Gran San Miguel de Tucumán esa cifra ha superado el 60 ciento. Lo cual significa que casi 500 mil habitantes de la capital y sus alrededores disponen de este servicio. La meta fijada para el 2020 es 50% para toda la provincia. Estamos a muy poco de lograrlo.

Acá hay que destacar el papel desarrollado por la empresa provincial Sociedad Aguas del Tucumán en la consecución de los logros señalados.

La SAT pasó de una situación deficitaria donde tan sólo el 35% de sus usuarios estaban con su factura al día a una empresa equilibrada económicamente, calificada por organismos nacionales e internacionales, que ha elevado la cobranza del servicio al 76% de los clientes, y donde 49 mil habitantes de bajos recursos son subvencionados.

El 29 de octubre del 2003 cuando asumí la gobernación me enfrenté a esa dramática realidad que había dado una penosa notoriedad a Tucumán en los medios.

La mortalidad infantil era la más alta del país: 25 por mil. Tras más de siete años de una dura lucha contra este flagelo hemos conseguido hacerla caer drásticamente al 13,1 por mil. La meta propuesta para el año 2020 es lograr una cifra inferior al 9,9 por mil.

Estas frías estadísticas significan que fueron salvadas más de 850 vidas de niños que ayudarán a poblar las aulas de nuestra provincia.

Los avances logrados en estos años son la consecuencia directa de políticas sociales instrumentadas con firmeza y continuidad desde el Estado provincial.

Pero para luchar contra la pobreza y la exclusión además de mejorar los ingresos de la familia es necesario crear también espacios que estimulen su participación e integración a la vida ciudadana.

Un ejemplo de ello son los Centros de Desarrollo Infantil donde se refuerza el vínculo paterno-filial y se promueven capacidades en padres y madres que les permita reasumir adecuadamente sus responsabilidades.

También los Centros Locales de Niñez, Adolescencia y Familia, que están en todos los municipios de la provincia, constituyen una estrategia y una apuesta para consolidar el Sistema de Protección Integral de los Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia se han financiado más de 150 iniciativas de la propia comunidad. El Ministerio asiste además en forma directa a 18 mil familias en situación de emergencia.

Entre el año 2003 y el 2010 los fondos nacionales, provinciales y de coparticipación, destinados financiar las políticas del Ministerio de Desarrollo Social, se incrementaron en más de un 1.000%. Pasaron de 22 millones a los 266 millones actuales. Los esfuerzos puestos en estas políticas han arrojado sus frutos.

En el 2003 teníamos más de 400 niños, niñas y adolescentes institucionalizados, hoy no superan los 150 en toda la provincia. Impulsamos además la transformación de algunos estos institutos en “centros de día”.

Es decir, en pequeños hogares que se adecuen mejor a la vida familiar. A través de herramientas de la economía social (subsidios, micro-créditos, ventajas impositivas, espacios de comercialización, etcétera) hemos generados oportunidades de reinserción productiva cada vez más sólidas.

Más de 10 mil familias tucumanas han visto facilitado así el camino hacia su independencia económica.

Ahora bien, la lucha por mejorar las condiciones de vida de la población no se reduce a un solo aspecto, sino que implica la acción coordinada y decidida en distintos frentes. En 2007, al decidir la creación del Ministerio del Interior lo hice pensando en una estructura administrativa y operativa que fuera capaz de concentrar los esfuerzos para mejorar la calidad de vida de los habitantes del interior de la provincia.

Hoy podemos decir que la acción sostenida de esta nueva cartera permitió llevar agua, luz eléctrica, alumbrado público y equipamiento a cada uno de nuestros 18 municipios del interior y a cada una de nuestras 93 comunas rurales.

Para que ustedes se den una idea: algunas de ellas tuvieron que esperar casi un siglo para contar con agua potable.

A su vez, los trabajos sistemáticos de limpieza y mantenimiento de canales de desagüe, llevados a cabo por personal de las comunas, hizo posible que ante una temporada de intensas lluvias como la que vivimos ahora, no se produjeran inconvenientes de mayor envergadura.

También combatimos la pobreza con vivienda digna y soluciones habitacionales para aquellos que más las necesitan.

En los 44 años que van desde la creación del Instituto Provincial de la Vivienda, en 1959, hasta el año 2003, el promedio de construcción de viviendas era de 568 casas por año.

Nosotros desde que asumimos el gobierno en el 2003 hemos venido construyendo a un ritmo de 2.500 viviendas por año, llevamos edificadas 10 mil, estamos ejecutando 7.400 y hemos comenzado 1.690 casas nuevas.

Al final de este segundo mandato este gobierno habrá construido casi 20.000 viviendas. Al mismo tiempo que brindamos 40 mil soluciones habitacionales.

En total, 59 mil familias tucumanas habrán encontrado una respuesta por parte del Estado a su problema habitacional.

También combatimos la pobreza con salud creando nuevos hospitales y reparando los viejos, abriendo numerosos CAPS y poniendo los remedios a disposición de la gente.

En el ámbito de la salud al llegar por primera vez a la gobernación la situación de los hospitales y del todo el sistema de salud pública era deplorable.

Voy a dar algunos ejemplos para que ustedes se den una idea de la demanda insatisfecha que existía en materia de salud y de lo que hemos logrado avanzar en estos últimos siete años.

La provincia sólo disponía de 7 ambulancias, los sectores humildes tenían que pagar un vale para ser atendidos en los hospitales públicos y en la Maternidad dos y hasta tres madres compartían la misma cama después de parir. Hoy, la provincia dispone de 100 ambulancias nuevas, el 50 por ciento de ellas con equipos de alta complejidad. Además cualquier tucumano pueda disponer de una ambulancia con médico con sólo marcar el 107 del servicio de emergencia.

Y, con respecto a la Maternidad, podemos decir que con la construcción de las salas de parto humanizado y otras mejoras realizadas no sólo es la más grande del país sino una de las más modernas y con los mejores resultados sanitarios.

Todo este trabajo ha permitido disminuir la tasa de mortalidad materna, otro de nuestros objetivos estratégicos, del 7 mil en el 2003 al 3,9 por mil en la actualidad. Con ello nos seguimos acercando a la meta establecida del 2 por mil en el 2020.

En el 2003 las consultas en los CAPS eran de 2 millones de personas al año. Ahora esa cifra se ha elevado a más del doble: 4 millones.

En estos años inauguramos el nuevo Hospital del Niño Jesús, que duplicó su superficie de atención e incorporó tecnología de punta para tratar los casos de alta complejidad en varias especialidades que antes se derivaban a Buenos Aires.

El hospital brinda además una terapia intensiva infantil que es orgullo del país. Construimos el Hospital de Aguilares que cuenta con salas de internación pediátrica, quirófano, sala de partos, salas de observación para adultos y observación de niños. A las que se suma una sala de urgencias respiratorias agudas.

Se trata del primer hospital moderno que se construye después de 40 años en la provincia.

También llevamos adelante la importante obra de remodelación y ampliación del servicio de emergencias del Hospital Padilla que significa una construcción de 6 mil metros cuadrados.

Es aquí donde los casos de mayor complejidad o urgencia, a veces incluso de provincias vecinas, son atendidos.

Pusimos en funcionamiento en el Centro de Salud, en un bunker especialmente preparado para usar radioterapia, el acelerador lineal, único en el NOA, que la provincia disponía desde hace diez años.

De esta manera el equipo está brindando un necesario y valioso servicio a los pacientes oncológicos con la misma calidad que los mejores centros del país.

Inauguramos la remodelación total del sector de Clínica Médica del Centro de Salud Zenón Santillán. Esto fue posible gracias al aporte hecho por una empresa privada. Esta obra significa, prácticamente, un hospital nuevo con una disponibilidad de 145 camas con todas las comodidades.

También comenzamos la construcción en el ex Sanatorio Ados de un complejo sanitario de consulta ambulatoria que prestará servicios de cirugía mayor, de odontología de alta complejidad y de cuidados paliativos. Además será sede del laboratorio de salud pública del Siprosa.

Este centro sumará un aporte muy importante al esfuerzo de satisfacer la demanda sanitaria en nuestra provincia.

En los meses que vienen vamos abrir las puertas de ese gran emprendimiento para la salud de los tucumanos que es el Hospital del Este. Como recordarán este centro tendrá equipamiento de última generación, brindará todos los servicios necesarios y contará con 150 camas, maternidad, neonatología, quirófanos, terapia intensiva y la atención de especialidades medicas.

Beneficiará a 300 mil ciudadanos que hasta este momento tenían que viajar a San Miguel de Tucumán para atenderse.

Todo esto significa que el Estado ha retomado el liderazgo en el área de salud.

Esto es para nosotros muy importante ya que la mejor manera de proteger a los más humildes es darles una salud pública igual o mejor que la privada.

A todo esto hay que sumar que 200 CAPS han sido puestos a nuevo, además de la incorporación de más de un centenar de equipos de alta complejidad al sistema de salud.

Estos son algunos de los logros de los que me siento orgulloso y que los ciudadanos mayoritariamente han sabido apreciar.

Me siento orgulloso porque la palabra comprometida hace siete años, cuando dije ante ustedes que “nuestro deber era garantizar la salud para todos, con prioridad para los más pobres”, ha sido respaldada por los hechos.

También dije hace siete años que sin el acceso del pueblo a la educación, la igualdad de oportunidades es una mentira.

Nuestro desafío desde el inicio de mi gestión fue garantizar el derecho de la educación a cada uno de los tucumanos y tucumanas.

Y fuimos consecuentes con esta idea.

Desde el año 2003 a la fecha, 64.100 niños, jóvenes y adultos se incorporaron a nuestras escuelas, lo que significa un incremento de un 16% en la matrícula.

El sistema educativo provincial cuenta hoy con 460.000 alumnos.

Nuestro mayor desafío actual es garantizar la obligatoriedad de la escuela secundaria y quiero informarles que hemos dados grandes pasos en esa dirección.

Luego de 7 años de gestión el 99% de los estudiantes primarios y el 80% de los jóvenes secundarios están dentro del sistema. Esto quiere decir, que pasamos de 110 mil a 150 mil estudiantes que asisten a la escuela secundaria. Nos acercamos así decididamente a las metas de escolarización del 85% en el secundario y del 100% en el primario para el 2020.

Debemos continuar y reforzar las políticas de inclusión y de retención para que ningún chico se quede afuera de la escuela.

Hemos conseguido la cobertura de más del 99% de la matrícula en el jardín de cinco, con lo que prácticamente alcanzamos nuestra meta del 100% para el 2020. Además, ello nos permitió aspirar a metas más ambiciosas como la de trabajar en la universalización del jardín de cuatro años. Entre 2003 y 2010 se incluyeron más de 6.100 niños.

Durante mi gestión, el presupuesto destinado a educación se incrementó en un 301%. Actualmente llega al 30% del Presupuesto provincial y absorbe casi el 52 % de la planilla salarial.

Esta ampliación presupuestaria permitió que los chicos de 4 años tengan sus salas de jardín, que aumenten las escuelas de jornada extendida, entre muchos otros logros; y sobre todo, que haya más escuelas, lo que constituía una deuda de vieja data que teníamos como Estado.

Al asumir en 2003 afirmé: “Hay demasiados chicos para la cantidad de escuelas que tenemos en Tucumán.

Entre 2003 y 2010 se construyeron 166 edificios educativos. Además fueron edificadas 2.000 aulas, y se realizaron más de 1.356 refacciones.

Construimos 16 escuelas para nuestros chicos con necesidades educativas especiales.

Hoy, Tucumán cuenta con 814 edificios escolares en donde funcionan 1.121 establecimientos de distintos niveles de educación.

Al mismo tiempo, el efecto de las políticas de inclusión y retención implementadas a partir del 2003 se vio reflejado en la promoción efectiva de nuestros estudiantes.

En la actualidad, un 96% de los alumnos de primario pasan de grado. En el secundario más del 82% de los estudiantes aprueban el curso. Esto significa que con respecto al año 2003, promueven y no abandonan el sistema educativo 17.411 niños y jóvenes.

La universalización de la educación recibió un fuerte impulso a través de la implementación de la Asignación Universal por Hijo.

Esto llevó a que se sumen 5 mil alumnos más al sistema educativo, algunos nuevos y otros de retención.

Consciente de la importancia de las nuevas tecnologías en la adquisición de conocimiento nos sumamos al Programa Conectar Igualdad.

En 2010 entregamos 25 mil netbooks a los alumnos y docentes de 58 escuelas secundarias y de modalidad técnica.

Tucumán fue la única provincia que implementó eficientemente el programa y está previsto que en este año se entreguen 50 mil computadoras más.

Junto con las nebtooks, los docentes reciben permanentemente capacitaciones para que puedan hacer un uso más eficiente de los ordenadores en el aula.

En el último año se implementaron las prácticas profesionalizantes de alumnos mediante múltiples convenios con empresas de la provincia.

De esta manera, estudiantes del último año de las escuelas técnicas que obtuvieron los mejores promedios pudieron insertarse en el mundo laboral desempeñándose en distintas empresas. En 2011 se ampliará el universo de firmas en las que los jóvenes desarrollarán sus prácticas.

Durante este último año aproximadamente 140 mil chicos recibieron alimentación en las escuelas y se les entregaron en cada inicio de ciclo lectivo calzado y útiles escolares.

Facilitar el traslado de los alumnos desde sus casas a las escuelas también es nuestra responsabilidad. Por eso, durante 2010 se invirtió 1.250.000 pesos en aportes para movilidad, tanto en abonos como en bicicletas.

A esto le sumamos un aporte anual de 6 millones de pesos en un trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación y el del Interior con el que garantizamos el traslado diario de más de 3.000 alumnos secundarios del interior de la provincia.

Al mismo tiempo se otorgaron más de 1.700 becas que complementan el aporte de la Asignación Universal por Hijos, destinadas a madres embarazadas, padres, alumnos judicializados y de pueblos originarios.

La oferta de educación superior no universitaria se amplió en la provincia para ofrecer a nuestros jóvenes y adultos una formación superior de calidad, pero además adecuada a las necesidades de su ámbito socioproductivo.

Se crearon así las Tecnicaturas en Administración Agropecuaria, en Gestión Sociocultural con orientación al Turismo, en Administración de Empresas, en Enología y Vitivinicultura, en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior.

Nos interesa especialmente la inclusión de jóvenes y adultos en el sistema educativo.

Por eso mediante un trabajo conjunto con la Gerencia de Empleo nos hemos propuesto como objetivo capacitar profesionalmente a 8.000 adultos por año y brindarles así las herramientas para su inserción en el mundo laboral.

Esta tarea nos ha permitido acercarnos a las metas estratégicas del 75% de trabajadores con 10 años de escolaridad y del 75% de jóvenes desocupados entre 18 y 25 años de edad con capacitación práctica para el 2020. En 2010 se incrementó la inversión en Educación Rural. Unos 430 establecimientos educativos recibieron kits de útiles escolares; 90 escuelas recibieron mobiliario; 286 recibieron ludotecas y más de 300 equipamiento audiovisual.

Vamos a seguir trabajando para que todos tengan acceso a la educación y para que ésta sea cada vez de mayor calidad. Cada alumno se merece al mejor docente.

La escuela sigue siendo el mejor lugar para el desarrollo humano e intelectual de nuestros chicos.

Del mismo modo que pusimos los esfuerzos del Estado para resolver los problemas del empleo, de la salud y de la educación, también concentramos nuestra energía en dar respuesta al complejo problema de la seguridad ciudadana.

Podemos destacar la gran inversión en equipamiento, entre los que se destacan las cámaras de seguridad de última generación adquiridas el año pasado, o la casi duplicación de la cantidad de efectivos policiales, desde 2003 a la fecha, junto a una mayor capacitación profesional.

No obstante, el flagelo de la delincuencia persiste y vamos a seguir combatiéndolo.

Los índices delictivos decayeron en comparación con otros tiempos y la inseguridad es menor que en otros lugares del país. Pero sabemos que esto siempre resulta insuficiente cuando la sociedad sufre un ataque contra la vida o la propiedad de sus integrantes.

Ahora quiero referirme a la obra pública. Las obras que se hicieron en el ámbito de la salud, la educación y la vivienda son parte de un poderoso plan que tiene como objetivos estratégicos dinamizar la economía, generar empleo y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población.

La planificación estratégica nos permitió generar proyectos sustentables dirigidos a satisfacer las demandas de la población y las necesidades de infraestructura básica en la provincia.

El 95% del plan de obras lo llevaron adelante empresas privadas que reactivaron el sector y demandaron más puestos de trabajo. No debemos olvidar que la obra pública está asociada a no menos de 70 industrias en forma directa.

El Plan de obras públicas impulsado por Estado fue un factor decisivo para lograr la reactivación de nuestra economía a partir de 2003 y también para enfrentar la crisis global antes señalada.

Cuando asumí por primera vez la economía de la provincia estaba estancada. Hoy, por el contrario, Tucumán es una provincia en crecimiento en pleno despliegue de sus potencialidades productivas. Para darnos una idea: entre 2003 y 2009 el Producto Bruto geográfico de la provincia creció un 53%.

Tucumán crece y la diversificación productiva es una hecho. Doy un dato ilustrativo. Actualmente nuestras exportaciones han alcanzado a152 países a través de 200 productos.

El importante número de productos y países destino de nuestras exportaciones permite constatar el proceso de diversificación productiva y de mercados geográficos.

En la agricultura hubo un crecimiento de la producción en la mayoría de los sectores desde 2003. La caña de azúcar creció 37%, el limón 9% y la soja 77% a través de los avances tecnológicos en su cultivo.

También creció la plantación de frutilla que pasó de 310 hectáreas en 2003 a 650 en 2010. Es decir una variación de 110%.

Pero el avance más sorprendente se observa en el arándano que en 2003 solo contaba con 60 hectáreas y finalizó 2010 con 1.300, registrando un crecimiento del 2.067%.

El gobierno provincial, atendiendo a la importante inversión de capital privado en el sector y a su incidencia en la demanda empleo, contribuyó decididamente para el transporte por vía aérea de la fruta fresca al mercado externo. Todos estos logros nos acercan progresivamente a las metas estratégicas para el 2020 del 2% de tasa interanual de crecimiento del sector agropecuario y 3% de tasa interanual de crecimiento del sector industrial.

En el terreno de la industria y la diversificación productiva durante esta gestión se consiguió un hecho de importancia estratégica para la provincia. Me refiero a la Ley Nacional que establece que a partir del 1º de enero de 2010 el bioetanol producido de la caña de azúcar se incorpore a la mezcla de los biocombustibles.

Esta era otra de nuestros objetivos para el 2020, y lo hemos conseguido anticipadamente.

El crecimiento del 72% en producción de alcohol en el periodo 2003-2009 muestra la clara tendencia creciente de este subproducto de la caña de azúcar.

La elaboración de combustibles a partir de la caña de azúcar abre una enorme perspectiva al desarrollo de la provincia, ya que nos introduce en la producción de energía, un rubro estratégico y motor del desarrollo tecnológico y científico en el mundo actual.

Para lograr este objetivo debemos fortalecer y articular nuestros centros de desarrollo científico tecnológico. Esa es la vía que siguieron los países más desarrollados. Al respecto ya hemos incrementado durante nuestra gestión un 5% la cantidad de técnicos de planta para la vinculación y transferencia tecnológica, con lo que nos acercamos a la meta propuesta para el 2020 de incrementar el 15%.

Tenemos que apostar a la innovación y ser capaces de incorporar valor agregado a nuestra materia prima.

Al respecto son significativos algunos datos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, una institución emblemática en la investigación aplicada.

El presupuesto ejecutado de la Estación Experimental ha crecido en un 450% entre 2003 y 2010.

Al mismo tiempo, la evolución del personal de investigación y técnicos, paso de 96 en 2003 a 213 en 2010, creciendo el 121%. En el mismo período la inversión en equipos de laboratorio creció un 210 por ciento.

Como todos sabemos, la generación de conocimiento científico y tecnológico es fundamental en el desarrollo de ventajas competitivas. Tucumán en este plano posee una ventaja estratégica con respecto al resto del NOA.

Nuestra provincia tiene cuatro universidades y una de ellas es la más grande de la región y la de mayor tradición en investigación pura y aplicada.

A esto hay sumarle, además de la citada Estación Experimental, otros organismos radicados aquí como el INTA, el INTI y siete centros científicos tecnológicos de gran prestigio.

Debemos aprovechar este capital enorme en beneficio de la modernización y desarrollo de nuestra provincia.

El principal desafío en este aspecto pasa por fortalecer el rol del Estado como facilitador y articulador en el proceso de transferencia tecnológica a los sectores productivos.

Por otra parte, en un balance de la actividad productiva no podemos dejar de mencionar una industria de carácter estratégico que está íntimamente vinculada a nuestro capital geográfico, histórico y cultural.

Me estoy refiriendo, obviamente, al turismo que en los últimos años ha experimentado importantes avances en Tucumán. Sin ir más lejos, desde el comienzo de nuestra gestión hasta el presente se han construido 26 nuevos hoteles en la provincia.

Y en el último año se incorporaron 300 plazas más en 11 hoteles nuevos.

Hemos crecido como lugar para la realización de congresos y convenciones, al punto que 120 instituciones eligieron Tucumán para hacer su congreso. El año pasado se registraron 320 eventos de distinto tipo en nuestra provincia.

En el plano de nuestra oferta histórica y cultural hemos puesto en valor nuestros museos y creados otros nuevos.

El Ente Cultural y Turismo están construyendo un centro de interpretación e información en Ibatín, donde en una sala multimedia se podrá apreciar cómo era la ciudad en la época de la fundación.

También estamos creando otro del mismo tipo en San Javier debajo de la escultura del Cristo.

Un punto a destacar es el hecho de que Tucumán fue sede del rally Dakar 2011, la más importante competencia de este tipo, cuyo recorrido es contemplado en todo el mundo.

La industria hotelera, con los establecimientos inaugurados y los que están en construcción, proyecta la imagen de un sector en pleno crecimiento.

Al desenvolvimiento positivo de la actividad económica que venimos describiendo hasta aquí, sin duda, ha contribuido la situación financiera de una provincia que exhibe superávit fiscal y está al día con los compromisos de su Tesoro.

Todos estos aspectos ayudan a reducir la incertidumbre y crean un ambiente de confianzas. Voy a recordar que en mi asunción en octubre de 2003 advertí a esta Honorable Cámara: “Comenzaré mi gestión con un tremendo condicionante: con una deuda acumulada durante los últimos 15 años de 3 mil millones de pesos”.

Hoy, siete años después, la provincia ha reordenado la hacienda pública y logramos quebrar la tendencia de décadas anteriores de generación de déficits fiscales que repercutían en el crecimiento de la deuda pública.

A mediados del año pasado logramos la reprogramación integral de la deuda que tiene la Provincia con la Nación a un plazo de 20 años con una tasa anual del 6 por ciento.

Y una porción de 200 millones de pesos que había quedado fuera de la anterior negociación conseguimos reprogramarla en diciembre pasado.

De esos 200 millones de pesos 80 serán compensados con Aportes del Tesoro Nacional. Los 120 millones restantes se los pagará a partir de 2012 también en un plazo de 20 años con una tasa anual del 6 por ciento.

Hemos resuelto todos los temas de reestructuración de la deuda. De ahora en más Tucumán es independiente. La provincia ahora puede por sí sola, sin ayuda de la Nación, con su propio trabajo ir pagando la deuda.

La otra magnífica novedad en el plano financiero está referida al laudo que la Nación mantiene con la empresa Aguas del Aconquija.

Como todos saben esta era una verdadera espada de Damocles que mi gobierno heredó de una administración anterior y que pendía sobre todos los tucumanos.

La buena noticia es que si la Nación, finalmente, debe pagar la millonaria indemnización, que fija el laudo arbitral del Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), Tucumán gozará de un régimen especial para devolver esa plata.

En caso de pagar pagaremos con una financiación a 15 años de plazo, con tasa Libor (la de referencia del sistema financiero internacional), más el 1,4%.

No exageramos cuando decimos que esto constituye una verdadera salvación para la provincia. Sin embargo, el objetivo de nuestro gobierno no se reduce a lograr equilibrio financiero y desarrollo económico sino también a asegurar una distribución más justa de la riqueza.

En estos siete años de gestión hemos logrado disminuir sustantivamente la pobreza y la indigencia a través del empleo, pero también del acceso de la mayoría de la población a los servicios sociales básicos de agua potable, red cloacal y vivienda digna.

Hemos recorrido así un importante trecho del camino hacia los objetivos estratégicos antes comentados.

Me siento orgulloso de saber que al terminar mi segundo mandato el próximo 29 de octubre habré dejado echadas las bases de ese Tucumán posible.

Cualquiera sea el nuevo gobierno que surja, no importa su procedencia partidaria o ideológica, va a encontrar la provincia en las mejores condiciones para llevar adelante los objetivos estratégicos propuestos para el 2020.

Cuando asumí por primera vez como gobernador prometí que Tucumán no iba a volver a ser el mismo.

He sido fiel a mi palabra. Tucumán ha cambiado y ha cambiado para mejor.

También dije hace siete años: “Tucumán no es sólo un lugar, es una idea, un concepto claro de sociedad que queremos construir”.

Y agregué: “Todos los que estamos aquí somos portadores de esa idea que conducirá a nuestra provincia a su destino de grandeza”.

Pues bien, durante todos estos años, esa idea ha sido el motor de nuestra acción de gobierno.

Ha sido la fuerza que nos llevó a edificar escuelas, hospitales y viviendas y a impulsar el desarrollo industrial y tecnológico de Tucumán.

Esa idea está en la cabeza y en el corazón de todos los tucumanos. Tiene que ver con un Tucumán donde podamos garantizar a nuestros hijos y nietos: paz, educación y trabajo.

Un Tucumán digno de ser vivido donde nadie se vea obligado a emigrar a otros horizontes en busca de trabajo.

Un Tucumán que nos haga sentirnos orgullosos, en cualquier lugar del mundo, de haber nacido y crecido en esta bendita tierra.

Esa idea, ese Tucumán, poco a poco se van transformando en realidad. Muchas gracias.
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