La cara marginal de la glamourosa Vancouver

Está considerada una de las ciudades "top tres" del mundo en calidad de vida, pero el maquillaje olímpico no puede ocultar la pobreza y el hastío de su gente. Por Sebastián Fest.

PROTESTAS. La organización Olimpiadas de la pobreza destaca que Vancouver tiene más gente sin techo que atletas olímpicos. REUTERS
PROTESTAS. La organización Olimpiadas de la pobreza destaca que Vancouver tiene más gente sin techo que atletas olímpicos. REUTERS
09 Febrero 2010
VANCOUVER, Canadá.- El aroma del porro te tumba, como en tantas y tantas calles de Vancouver. Pero en ésta es diferente, porque en East Hastings se fuma bastante más por hastío y desesperanza que por reflejo "cool" de urbanitas a los que la vida les da más de lo que necesitan.

Ése, y decenas de porros más, se consumen en el atardecer de East Hastings, una interminable calle que, tras dejar el área céntrica, glamourosa y autosatisfecha de la Vancouver olímpica, se va rápidamente degradando hasta mostrar lo que casi nadie quiere ver: rostros ajados por dormir a la intemperie, ropas viejas, olores fuertes, brazos marcados de tantas jeringas. Desesperanza y marginación.

¿No es acaso Vancouver permanente "top tres" en la lista de ciudades con mayor calidad de vida del planeta? ¿No es todo casi perfecto aquí?

Caitlin Ffrench esboza una sonrisa triste. "A la mayor parte de la gente le va bien aquí, pero hay una diferencia enorme entre ellos y los más pobres. Si puedes aprovechar la montaña y el mar disfrutas, pero si necesitas dos trabajos para vivir o gastas 1.000 dólares en alquilar un apartamento mínimo, entonces no".

La doble "f" de su apellido transmite la misma fuerza serena que su mirada, enmarcada en un cabello con mechones violetas. Ffrench, de 25 años, habla en la librería "Spartacus", un centro de encuentro para los que no quieren saber nada con los Juegos Olímpicos de invierno, que comienzan el viernes en Vancouver.

"Los Juegos están exagerando un problema de pobreza que ya existía, porque todo el dinero va a ellos. Y para mostrar una buena cara se está reprimiendo a los sin techo y a los pobres", dice a dpa Ffrench mientras su esposo, Arlin Arlin, asiente.

"Por cada ciudad que pasan, los Juegos destruyen todo. Agotan sus recursos, imponen su ideología, sus patrocinadores, sus reglas...".

"Spartacus" es sede de encuentros de la Convergencia Antiolímpica (www.olympicresistance.net), pero también un lugar en el que todos se expresan con radical libertad.

En las estanterías de la librería, una de las preferidas de la comunidad gay y lésbica local, se ven libros como "Diccionario político revolucionario", "Girl Fuck", "Viviendo en los márgenes" o una selección de "nueva ficción queer". Y una postal de Mao que permite viajar hacia atrás en el tiempo.

Hasta que Arlin vuelve a 2010 y salta a marzo, el mes en el que los Juegos serán pasado. "La gente recién se va a dar cuenta de lo que costaron estos Juegos una vez que note que no hay más dinero para programas sociales. Todo se invirtió en los Juegos. Va a haber que juntar muchas piezas rotas una vez que esto pase", advierte el activista de 29 años.

Afuera, no lejos de "Spartacus", la organización "Olimpiadas de la pobreza" destaca que Vancouver tiene "más sin techo que atletas olímpicos". Los atletas serán 2.700, récord para Juegos de invierno, pero los críticos de la cita deportiva prefieren destacar otra plusmarca, el hecho de que entre 2002 y 2005 la cifra de gente sin hogar en la ciudad se haya duplicado.

En ese "Downtown Eastside" de Vancouver la prostitución, la criminalidad, el tráfico de drogas y el sida muestran una fuerza asombrosa. A unos centenares de metros brilla el "BC Place Stadium", sede de las ceremonias inaugural y de clausura: un verdadero imán para los antiolímpicos que el viernes se manifestarán para mostrar que no todo lo que brilla es perfecto. (DPA)

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