"Sólo quería saber dónde estaba mi hermana"
Liliana, la hermana de la docente asesinada, dice que, por medio del fallo, sólo se hizo justicia respecto de Acosta y de Nélida Fernández. La familia de la víctima cuestionó el cambio de calificación promovido por el fiscal Botto respecto de Luis Fernández. Tensión.
23 Diciembre 2009 Seguir en 
"Lo único que yo quería saber era dónde estaba mi hermana". El llanto de Liliana Argañaraz tenía tono de súplica. Acababan de dictar sentencia contra los acusados del crimen de Betty, pero el fallo había quedado en segundo plano para ella. Mientras se estremecía en una silla del auditorio, reclamaba que alguien respondiera a la pregunta que la desvela desde hace más de tres años. "¿Cómo vamos a continuar con esto? No me han devuelto a Betty. Esas mujeres (por Susana Acosta y Nélida Fernández) nunca han dicho qué hicieron con ella", exclamó Liliana, presa de una crisis de nervios.
Los cinco hermanos de la maestra asesinada el 31 de julio de 2006 vivieron la última jornada en un estado de extrema tensión. Salvo un incidente aislado -protagonizado por un familiar de Betty y el codefensor de las ex religiosas, Luis Romero Abadie-, la audiencia había transcurrido en paz. Pero el veredicto fue como un estallido. Y así se sintió en la sala. "¡Asesinas!", les gritaron los Argañaraz a Acosta y Fernández, mientras dos agentes las sacaban esposadas del recinto. "Esto no termina acá. Se hizo justicia con ellas dos, pero no con Luis Fernández. El también debería haber quedado preso, igual que ellas", protestó Liliana.
En ese sentido, no dudó en disparar contra el fiscal de Cámara, Edmundo Botto, que el lunes decidió cambiar la calificación y acusar al ex remisero de encubrimiento, y no de homicidio agravado. "Es una persona que no tuvo la capacidad para estar en ese cargo. Ni siquiera se acordaba el nombre de Betty. Es un horror lo que hizo en este caso. El es el responsable de que Luis Fernández no haya pagado sus culpas. No tengo dudas de que ayudó a las otras dos asesinas", dijo. Liliana aclaró que, más allá de esto, otras cosas la mantienen preocupada. "Los hermanos de Betty pasamos tres años y seis meses aullando por justicia. Estoy conforme con algo: al menos, estas mujeres (por las condenadas) van a pasar unos años en la cárcel. Pero esto no se termina acá, ni para la familia ni para la sociedad, porque hay una persona que falta desde el 31 de julio de 2006", remarcó. Luego, con los ojos enrojecidos por el llanto, añadió: "mañana será igual a todos los días que vivimos desde hace tres años y seis meses; desde que Betty no está, mi familia y yo no dejamos de pensar en ella, y por eso continuaremos con la búsqueda. Así como cada día que nos queda de vida".
A Julio Argañaraz, otro de los hermanos de la docente asesinada, también lo molestó la absolución del ex remisero. "¿Cómo va a decir el fiscal que Fernández fue un encubridor cuando también participó del crimen de mi hermana? Esas dos mujeres no podrían haberlo hecho solas", destacó. En cuanto a la condena que recibieron las ex novicias, señaló: "esa sentencia está bien, pero si no iban a la cárcel también... ¡lo que necesitábamos era que estas hijas de puta nos dijeran qué hicieron con Betty, dónde está mi hermana!"
Desde que desapareció la maestra, Julio Argañaraz participó en decenas de rastrillajes en distintos lugares de la provincia. Y sabe que encontrarla de esta forma es prácticamente imposible. "¿Dónde más la podemos buscar? Recorrimos montes y rutas durante más de tres años. Antes del juicio encontraron un cráneo en la zona de la Difunta Correa, pero yo sé que son estupideces, que no es de mi hermana. Conozco esa zona, El Cadillal y otros lugares como la palma de mi mano por haber ido tantas veces. Por eso sé que sin las palabras de estas infelices no vamos a saber nunca qué pasó con mi hermana".
Finalmente, no ocultó su bronca contra las condenadas: "aprendí que la vida es una calesita, y sé que tarde o temprano nos volveremos a encontrar. Con ellas y con Luis Fernández. Como que me llamo Julio Argañaraz".
Los cinco hermanos de la maestra asesinada el 31 de julio de 2006 vivieron la última jornada en un estado de extrema tensión. Salvo un incidente aislado -protagonizado por un familiar de Betty y el codefensor de las ex religiosas, Luis Romero Abadie-, la audiencia había transcurrido en paz. Pero el veredicto fue como un estallido. Y así se sintió en la sala. "¡Asesinas!", les gritaron los Argañaraz a Acosta y Fernández, mientras dos agentes las sacaban esposadas del recinto. "Esto no termina acá. Se hizo justicia con ellas dos, pero no con Luis Fernández. El también debería haber quedado preso, igual que ellas", protestó Liliana.
En ese sentido, no dudó en disparar contra el fiscal de Cámara, Edmundo Botto, que el lunes decidió cambiar la calificación y acusar al ex remisero de encubrimiento, y no de homicidio agravado. "Es una persona que no tuvo la capacidad para estar en ese cargo. Ni siquiera se acordaba el nombre de Betty. Es un horror lo que hizo en este caso. El es el responsable de que Luis Fernández no haya pagado sus culpas. No tengo dudas de que ayudó a las otras dos asesinas", dijo. Liliana aclaró que, más allá de esto, otras cosas la mantienen preocupada. "Los hermanos de Betty pasamos tres años y seis meses aullando por justicia. Estoy conforme con algo: al menos, estas mujeres (por las condenadas) van a pasar unos años en la cárcel. Pero esto no se termina acá, ni para la familia ni para la sociedad, porque hay una persona que falta desde el 31 de julio de 2006", remarcó. Luego, con los ojos enrojecidos por el llanto, añadió: "mañana será igual a todos los días que vivimos desde hace tres años y seis meses; desde que Betty no está, mi familia y yo no dejamos de pensar en ella, y por eso continuaremos con la búsqueda. Así como cada día que nos queda de vida".
A Julio Argañaraz, otro de los hermanos de la docente asesinada, también lo molestó la absolución del ex remisero. "¿Cómo va a decir el fiscal que Fernández fue un encubridor cuando también participó del crimen de mi hermana? Esas dos mujeres no podrían haberlo hecho solas", destacó. En cuanto a la condena que recibieron las ex novicias, señaló: "esa sentencia está bien, pero si no iban a la cárcel también... ¡lo que necesitábamos era que estas hijas de puta nos dijeran qué hicieron con Betty, dónde está mi hermana!"
Desde que desapareció la maestra, Julio Argañaraz participó en decenas de rastrillajes en distintos lugares de la provincia. Y sabe que encontrarla de esta forma es prácticamente imposible. "¿Dónde más la podemos buscar? Recorrimos montes y rutas durante más de tres años. Antes del juicio encontraron un cráneo en la zona de la Difunta Correa, pero yo sé que son estupideces, que no es de mi hermana. Conozco esa zona, El Cadillal y otros lugares como la palma de mi mano por haber ido tantas veces. Por eso sé que sin las palabras de estas infelices no vamos a saber nunca qué pasó con mi hermana".
Finalmente, no ocultó su bronca contra las condenadas: "aprendí que la vida es una calesita, y sé que tarde o temprano nos volveremos a encontrar. Con ellas y con Luis Fernández. Como que me llamo Julio Argañaraz".
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