Bienvenido,
iniciar sesión
Regístrese | Olvido su contraseña?
Domingo 22 de Noviembre de 2009 | Cada vez más gente usa la plataforma de las redes sociales para compartir informaciones de lo más diversas y estados de ánimo. En pleno siglo XXI, las redes de comunicación, asociadas a los aparatos "inteligentes", fomentan una conexión "24 horas" entre las personas. El chisme, al instante.
BUENOS AIRES - Los tiempos han cambiado...y mucho. Lejanos ya parecen aquellos días en que, por la mañana, después de lavarse la cara, la gente ponía la cafetera al fuego y se deslizaba en pantuflas hacia la puerta para recoger el diario. Ahora, este pequeño ritual ha sido trastocado: poco después de desperezarse, lo primero que hacen algunos es apretar un botón. El de su ordenador, claro.
La avidez por las noticias nacionales y mundiales de antaño fue reemplazada por la necesidad de saber qué están haciendo amigos, familiares, conocidos y no tan conocidos a cada momento. Llamarlos a todos y cada uno de ellos por teléfono demandaría demasiado tiempo; pasar a visitarlos forma parte de un ritual del pasado en franca vía de extinción.
Gracias a redes sociales como Facebook, ahora es posible enterarse, mediante un simple click del ratón, si nuestra compañera de trabajo rompió con su novio, el vecino de abajo está pensando en que necesita vacaciones pronto o a nuestro primo le gustó la última película de Tarantino. Siempre y cuando estén incluidos en nuestra lista de "amigos", la pantalla nos devolverá, con la frecuencia que decidan, la información que elijan difundir en sus perfiles.
Todo vale
Para cada vez más personas, plataformas como Facebook, en las que es posible leer y ser leído y compartir sensaciones, fotos, videos, gustos musicales, cinematográficos o literarios, o incluso matar el tiempo contestando tests absolutamente inútiles como "¿Qué tan listo eres?" o "¿Cuánto sabes de los 80?" se han convertido en una suerte de adicción, aunque esta, al menos por ahora, no presenta contraindicaciones.
Para Yulissa Martínez, periodista de 38 años que vive en El Salvador y que tuvo que mudarse de país unas cinco veces por el trabajo de su esposo, Facebook es una manera de ponerse al día "con viejos conocidos y con familiares a los que nunca tengo tiempo de ver cuando regreso a mi país", según dijo. Se conecta varias veces al día: después del desayuno, después del almuerzo y al final del día, cuando sus tres hijos ya están bañados y acostados en la cama, para acomodarse a los distintos husos horarios de la gente con la que quiere conectarse, distribuida entre Europa, África y América.
Comparte en Facebook desde recetas de cocina hasta sus opiniones políticas; y se siente más cerca de los amigos que tuvo que dejar atrás en sus sucesivas mudanzas. "Facebook me sirvió también para apreciar más a mi marido después de reencontrarme con algún que otro novio", comentó divertida. En cuanto a si se ha convertido en una adicta a Facebook, confiesa que nunca lo había pensando, pero que cree que sí.
Las nuevas tecnologías, como los Blackberries, que permiten estar conectado las 24 horas a Internet mientras uno se mueve de un lado al otro, son un gran aliado de quienes necesitan compartir su día a día, por más anodino que sea.
"En la fila del supermercado, esperando pasar por la caja" o "Atrapada en un atasco de tránsito", son algunos de los mensajes que la gente comparte cuando accede desde sus teléfonos móviles a Facebook.
Un placebo, quizá, contra el aburrimiento y el tedio de las actividades cotidianas de las cuales no es posible escapar. Sin embargo, otros mensajes, como "No aguanto más este dolor de espalda" o "No puedo dejar de llorar" se parecen más bien a pedidos de contenciónn o al menos conmiseración.
Adrián Leguizamón, un médico de 32 años que vive en Argentina, se confiesa adicto a Facebook. Entra por la mañana, en su casa, desde el trabajo y cuando regresa a su departamento a la noche, es decir, casi todo el día. Asegura que se siente más conectado con la gente. "Totalmente, es como si los viera todo el tiempo, y a la vez ellos pueden participar de lo que me pasa", afirmó. Le gusta comentar en Facebook su cotidianeidad, "los estados de ánimo, los momentos de la vida", según dijo, y asegura que se sintió muy contenido por los mensajes que sus amigos le dejaron en algún momento difícil. "Da una sensación de compañía muy fuerte, a mí me sirvió mucho", señaló.
Los síntomas
Los "adictos a Facebook" incluso tienen sus propios grupos en la web, en los que se nuclean bajo rótulos como "Mi adicción a Facebook me está preocupando...y mucho", "Yo no soy adicto a Facebook, yo vivo en Facebook" o "Maldita sea, soy adicto a Facebook!".
Allí, sin más finalidad que compartir, en broma, la dependencia que establecieron con el ordenador, los usuarios dejan mensajes como "No hago otra cosa que no sea revisar el Facebook, ya esto me preocupa" (Dunimar), "Les juro que me siento mucho mejor ahora que sé que no soy la única a la que le preocupa eso...el día que sueñe con Facebook me voy a preocupar peor" (Gabriela) o "¡Adicto y con mucho gusto!" (Manuel). En la red circulan varios blogs y portales que ironizan sobre la "nueva adicción a Facebook". En uno de ellos, www.facebooknoticias.com, un simpático video protagonizado por una marioneta advierte acerca de los síntomas de la adicción: "Una de las primeras señales de adicción es que cambias tu foto de perfil una y otra vez. Si cambias tu estado a cada hora, pregúntate con sinceridad: ¿realmente a alguien le importa que te estás preparando una taza de té o que estás pensando en comprarte el diario? Si tratas de entrar a Facebook desde tu teléfono móvil, entonces debes sentarte a meditar un poco. No hay esperanzas si Facebook ha cooptado tu lenguaje. Si dices cosas como `voy a facebookear un poco o `después te facebookeo sobre eso, entonces debes hacer algo al respecto. Debes pasar más tiempo con tus amigos. No, no tus amigos de Facebook, sino los reales, los del mundo real". (DPA)
"¿Por qué en redes sociales algunos establecen diálogos y otros monólogos?". Las preguntas abrieron un debate en los últimos días en Facebook. Hubo quienes dijeron que depende del contenido del mensaje que alguien lanza en la red. Otro participante opinó que si bien Facebook ayuda a mantener un canal abierto entre las personas, impide un intercambio fluido.
La GacetaOficinas Centrales
Calle Mendoza 654
T4000DAN
San Miguel de Tucumán
Tucumán - Argentina
Casa Central: 00 54 381 4842200
Comercial: 00 54 381 4842281
SeccionesUltimo momento - Política - Economía
Deportes - Opinión - Espectáculos
Fúnebres Números de Oro - Argentina
Información General - Mundo
Policiales - Tecnología - Notas de tapa
Edición impresa
ComunidadVacaciones - Mis Mascotas
Tucumanos por el mundo - Crónicas digitales
Sociales - Tus fotos