El museo atesora anécdotas y recuerdos

EPOCA DE ORO. Nasif Estéfano junto al inolvidable Sport Prototipo Internacional con el que logró varios triunfos y una campaña difícil de olvidar.
EPOCA DE ORO. Nasif Estéfano junto al inolvidable Sport Prototipo Internacional con el que logró varios triunfos y una campaña difícil de olvidar.
21 Octubre 2009
Se fue el Califa "Nasif"/ por una ruta distinta,/ se fue poniendo una "quinta"/ que aún nos hace sufrir?/ su presencia varonil/tomó el camino del cielo,/ dejándonos el consuelo/ de su sonrisa gentil./ Hoy te llora Concepción/ por ser tu hijo dilecto/ te fuiste con un "muleto"/ al estilo de un campeón/ para orgullo de mi nación,/ más allá de sus fronteras,/ paseaste nuestra bandera/ y el mundo te ovacionó.
Estas son las palabras de una de las tantas poesías que hay en el museo como un homenaje al inolvidable piloto de la Perla del Sur.
El norte argentino tiene un ídolo/ asumiendo caracteres de Adalid,/ nunca estrella en este Norte brilló tanto/ como brilla la muy buena de Nasif. Es el comienzo de otra poesía. Forma parte del repaso que uno realiza cuando visita cada rincón del salón que reúne los recuerdos de tantos años en el automovilismo.
"Cuesta mantenerlo; lo hacemos a pulmón", confiesa Ricardo Estéfano, sobrino de Nasif.
"Con el ?Turco? anduvimos juntos unos años. Yo trabajaba en el taller y nos llevaba a todos lados. Era un muy buen piloto y sabía bien lo que hacía arriba del auto", comentó "Rolo" Martínez, ex mecánico de Nasif, mientras visitaba el museo. Actualmente vive en Mar del Plata. "Hasta eso se lo debo a Nasif. Un día me dijo que le viera la caja de cambios a un auto Fiat, a la gente le gustó el trabajo y me llevaron a Mar del Plata. Cuando le dije a Nasif, me contestó, ?andá tranquilo, tenés que aprovechar?. Y me quedé para siempre trabajando allá", contó Martínez. Una más de las tantas anécdotas con las que uno se puede encontrar en el museo.

Punto de vista
A 36 años de su adiós
Por Lucio Marciano Díaz - Corresponsalía Concepción - LA GACETA

Nació para correr, para triunfar y para ser ídolo. La pasión por el automovilismo llegó a Concepción en los años 30. El 18 de noviembre de 1932 nació Nasif Moisés Estéfano, el "Califa", en la casona paterna, a metros de la plaza Mitre. Años más tarde se convirtió en la máxima figura local de este deporte. En esa cuadra compartía la adolescencia y sus sueños con su vecino Roque Namur, otro apasionado de los autos. "Era un chico inteligente, audaz, cariñoso, bromista y excelente compañero. Cuando le pregunté por su vocación se paró para explicarme con las manos que le gustaría correr en autos", contó Hilda Luz Rubio, su maestra de la escuela Uladislao Frías. Nasif estuvo siempre bien acompañado. Por sus familiares, amigos y acompañantes en las carreras, entre ellos "Chichí" Molinuevo, Roque Namur, Oscar Valeros, el "Pibe" Di Primio, el "Negro" Monserrat y "Chanchín" Tale. Este último amenizaba con su voz tanguera los festejos al finalizar cada carrera en cualquier lugar del país. Su figura de gran campeón vivirá para siempre en el alma de Concepción. La gente de la "Perla del Sur" revive aún la trascendencia que tuvo Estéfano en el automovilismo nacional e internacional, en el museo ubicado donde nació. La gente lo recorre y observa  fotografías, trofeos, pergaminos, salutaciones, indumentarias deportivas y autos. La prensa del país siempre elogió sus bondades deportivas y humanas. El día de su muerte nuestro pueblo se paralizó. Fue justo en el Día de la Madre; la gente no lo quería creer. Estaba todo preparado para rendirle el mayor de los homenajes a quien quería entregarnos el título de campeón. Aquel domingo 21 de octubre de 1973 dejó su vida con el compañero que siempre había soñado: un auto de carrera.

Homenajes
Nasif Estéfano recibió los más variados tributos. Llevan su nombre una avenida en Concepción, un pasaje en el Barrio Los Pinos de nuestra ciudad, y calles en La Trinidad y en Salta; el autódromo del parque 9 de Julio; una escuela y la sala de terapia intensiva del Hospital Regional de Concepción. También es recordado con sendos monolitos en Aimogasta (La Rioja), y en Pigüé (Buenos Aires), además de la escultura en el acceso a Concepción, y en el museo construido por su familia.

Honores

Nasif logró los títulos de campeón Argentino de Mecánica Nacional F1 (1963 y 64), Argentino en Turismo Mejorado (65), Turismo Carretera (73). Las distinciones: Trofeo "El Gráfico" Al Mejor Piloto en la temporada Internacional de F3 (66), "Olimpia de Plata" (73), y Premio Revista "El Gráfico" al Piloto del año (73).

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