Una estrella gruñona que cimentó el imperio de Disney
El popular pato Donald cumple hoy 75 años. Malhumorado y terriblemente perezoso este inolvidable personaje fue creado por Walt Disney como contrapunto del cándido ratón Mickey. Su éxito fue tan arrollador, que hasta ganó un Oscar y cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama. Hoy su figura es rescatada en un libro y una serie de televisión.
09 Junio 2009 Seguir en 
Es torpe, malhumorado y terriblemente perezoso. Sin embargo, se ha convertido en una estrella. El pato Donald, el desafortunado más popular del mundo, ha hecho reír a millones de personas con las historias de sus fracasos y sus ataques de ira. El pato de Disney aparece en numerosos libros y películas como protagonista, está inmortalizado con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood e incluso tiene un Oscar. Hoy cumple 75 años, ya que el 9 de junio de 1934 apareció en Estados Unidos el primer dibujo animado con el personaje, vestido con una chaqueta marinera azul. En la película “La gallinita sabia”, Donald tenía un papel secundario, pero su fama en todo el mundo fue imparable. Pronto este personaje que vivía a la sombra del ratón Mickey, se liberó de su situación de segundo plano y se convirtió en figura de culto. En 1936 protagonizó su propia serie de cómics, y en 1937 por primera vez participó en un cortometraje.
Del éxito son responsables su inventor, Walt Disney; Clarence Nash, que durante años le prestó su voz, y sobre todo el legendario dibujante Carl Barks. Con mucha imaginación y amor al detalle creó el reino de “Patolandia” (Duckburg), habitado por los tres sobrinos de Donald, Huey, Dewey y Louie (rebautizados Hugo, Paco y Luis en Latinoamérica); su eterna enamorada Daisy, el tío millonario Dagobert Duck (tío Rico), y por supuesto el coche rojo con el número de la mala suerte 313.
El favorito
Barks reveló que Donald era su favorito, por todo lo que se podía hacer con él. “Toda persona tiene cambios de ánimo. También yo estoy un día eufórico, al otro más bien depresivo. Y Donald era así. Yo podía sentirlo. Era una parte de mí mismo y se comportaba a menudo como lo hago yo”, dijo. Otros importantes dibujantes del personaje fueron Al Taliaferro y Don Rosa.
Siempre malhumorado en su lucha contra los elementos, el Pato Donald parece la personificación dibujada del norteamericano medio, bondadoso en el fondo pero increíblemente iracundo, rústico y de mala suerte a toda prueba. Con la blanca cola al aire, suele ataviarse con una chaqueta marinera azul con el correspondiente gorrito, mientras anda descalzo con su patas anaranjadas. Quien usa zapatos es su novia Daisy.
Donald tuvo su mayor éxito en el cine coincidiendo con la guerra. Como otras figuras de Disney, sirvió para alentar a las tropas. En 1943, por ejemplo, protagonizó una especie de filme-pesadilla, “The Fuehrer’s Face” (La cara del Führer), en el que al levantarse saluda brazo en alto a los retratos de Hitler y Mussolini y luego debe armar granadas durante dos días seguidos para la mayor grandeza de la Alemania nazi. Antes de volverse loco Donald hace un saludo con las plumas de la cola, pero de inmediato despierta emocionado en su lecho del mundo libre. También Charles Chaplin hizo propaganda con “El gran dictador” (1940). Aquella actuación le valió a Donald un Oscar y, varios años después, una estrella en el Paseo de la Fama hollywoodense. Después de la guerra, la película quedó en el olvido, como muchas otras de propaganda, hasta que Disney volvió a mostrarla en 2004.
Pero incluso el temperamental Donald se hace mayor. En la era de internet y de los videojuegos, el interés por el personaje recayó mucho. Ya desde hace tiempo no protagoniza películas animadas para el cine. Con la llegada del 75 aniversario habrá ediciones especiales y un libro dedicado al él, según reveló DPA. “Es importante que Donald cambie lo menos posible”, dijo cierta vez su dibujante Vicar. ”Es inmortal, para que nuestros hijos y nietos puedan seguir riendo con sus historias como nosotros”, agregó. En estos momentos puede verse a Donald en el canal Disney Channel, junto al ratón Mickey, Tribilín y Pluto, en el programa “La casa de Mickey Mouse”. Allí, con su particular voz y su acostumbrado mal humor, sigue haciendo las delicias de las nuevas generaciones. Al punto que los estudios Disney ya están pensando otorgarle su propio programa. Eso sí, con animación por computadora y muy lejos de los dibujos en 2D que lo hicieron famoso.
Del éxito son responsables su inventor, Walt Disney; Clarence Nash, que durante años le prestó su voz, y sobre todo el legendario dibujante Carl Barks. Con mucha imaginación y amor al detalle creó el reino de “Patolandia” (Duckburg), habitado por los tres sobrinos de Donald, Huey, Dewey y Louie (rebautizados Hugo, Paco y Luis en Latinoamérica); su eterna enamorada Daisy, el tío millonario Dagobert Duck (tío Rico), y por supuesto el coche rojo con el número de la mala suerte 313.
El favorito
Barks reveló que Donald era su favorito, por todo lo que se podía hacer con él. “Toda persona tiene cambios de ánimo. También yo estoy un día eufórico, al otro más bien depresivo. Y Donald era así. Yo podía sentirlo. Era una parte de mí mismo y se comportaba a menudo como lo hago yo”, dijo. Otros importantes dibujantes del personaje fueron Al Taliaferro y Don Rosa.
Siempre malhumorado en su lucha contra los elementos, el Pato Donald parece la personificación dibujada del norteamericano medio, bondadoso en el fondo pero increíblemente iracundo, rústico y de mala suerte a toda prueba. Con la blanca cola al aire, suele ataviarse con una chaqueta marinera azul con el correspondiente gorrito, mientras anda descalzo con su patas anaranjadas. Quien usa zapatos es su novia Daisy.
Donald tuvo su mayor éxito en el cine coincidiendo con la guerra. Como otras figuras de Disney, sirvió para alentar a las tropas. En 1943, por ejemplo, protagonizó una especie de filme-pesadilla, “The Fuehrer’s Face” (La cara del Führer), en el que al levantarse saluda brazo en alto a los retratos de Hitler y Mussolini y luego debe armar granadas durante dos días seguidos para la mayor grandeza de la Alemania nazi. Antes de volverse loco Donald hace un saludo con las plumas de la cola, pero de inmediato despierta emocionado en su lecho del mundo libre. También Charles Chaplin hizo propaganda con “El gran dictador” (1940). Aquella actuación le valió a Donald un Oscar y, varios años después, una estrella en el Paseo de la Fama hollywoodense. Después de la guerra, la película quedó en el olvido, como muchas otras de propaganda, hasta que Disney volvió a mostrarla en 2004.
Pero incluso el temperamental Donald se hace mayor. En la era de internet y de los videojuegos, el interés por el personaje recayó mucho. Ya desde hace tiempo no protagoniza películas animadas para el cine. Con la llegada del 75 aniversario habrá ediciones especiales y un libro dedicado al él, según reveló DPA. “Es importante que Donald cambie lo menos posible”, dijo cierta vez su dibujante Vicar. ”Es inmortal, para que nuestros hijos y nietos puedan seguir riendo con sus historias como nosotros”, agregó. En estos momentos puede verse a Donald en el canal Disney Channel, junto al ratón Mickey, Tribilín y Pluto, en el programa “La casa de Mickey Mouse”. Allí, con su particular voz y su acostumbrado mal humor, sigue haciendo las delicias de las nuevas generaciones. Al punto que los estudios Disney ya están pensando otorgarle su propio programa. Eso sí, con animación por computadora y muy lejos de los dibujos en 2D que lo hicieron famoso.







