08 Junio 2009 Seguir en 
Ni el más optimista de los hinchas "decanos" se imaginó este presente. Nadie soñó que Atlético, después de haber conseguido volver del ostracismo con el ascenso a la "B" Nacional, lograría subir tan rápido a Primera, un objetivo que no había podido alcanzar desde que se reestructuró el fútbol argentino, hace más de 22 años.
Todo comenzó de la mano de Jorge Solari. El experimentado técnico formó un nuevo equipo y el 15 de junio de 2008 se consagró campeón del Torneo Argentino "A", después de seis años de sufrimientos y frustraciones.
Solari no siguió y los dirigentes decidieron contratar un entrenador que conociera muy bien la categoría. Apostaron fuerte. No les importaron las críticas. En las primeras declaraciones que realizó Héctor Rivoira, destacó que respetaría la base del equipo, pero que sumaría algunos valores para reforzar puestos clave. "Nuestro objetivo es formar un conjunto sólido que pueda sumar los puntos necesarios para mantener la categoría. Si viene algo más, mejor", señaló el "Chulo".
Protagonistas
Se quedaron varios hombres que, con el correr de las fechas, se transformaron en piezas fundamentales del plantel. Son los casos de Lucas Ischuk (responsable de que Atlético mantenga la valla menos vencida del torneo), Andrés Bressán, César Montiglio, Martín Granero, Sebastián Longo, Claudio Sarría (segundo goleador del equipo, a pesar de que casi no jugó en la segunda rueda) y Luis Rodríguez (máximo anotador del certamen).
Para participar en este campeonato se acoplaron perfectamente hombres como Javier Páez, Juan Manuel Azconzábal, Damián Musto, Juan Pablo Pereyra y Matías García. En el banco de los suplentes, Rivoira siempre encontró la solución a varios problemas. Nicolás Castro, Diego Erroz, José Valdiviezo, Nicolás Dematei, Josemir Lujambio y Leopoldo Gutiérrez, entre otros, aportaron su granito de arena para que el "decano" escribiera su página más gloriosa.
Ahora el desafío será mucho mayor. Los dirigentes, después de festejar, tendrán que comenzar a pensar en lo que viene. Planificar, ordenar y no cometer errores será clave para que la próxima etapa de este proceso también sea exitosa.
Todo comenzó de la mano de Jorge Solari. El experimentado técnico formó un nuevo equipo y el 15 de junio de 2008 se consagró campeón del Torneo Argentino "A", después de seis años de sufrimientos y frustraciones.
Solari no siguió y los dirigentes decidieron contratar un entrenador que conociera muy bien la categoría. Apostaron fuerte. No les importaron las críticas. En las primeras declaraciones que realizó Héctor Rivoira, destacó que respetaría la base del equipo, pero que sumaría algunos valores para reforzar puestos clave. "Nuestro objetivo es formar un conjunto sólido que pueda sumar los puntos necesarios para mantener la categoría. Si viene algo más, mejor", señaló el "Chulo".
Protagonistas
Se quedaron varios hombres que, con el correr de las fechas, se transformaron en piezas fundamentales del plantel. Son los casos de Lucas Ischuk (responsable de que Atlético mantenga la valla menos vencida del torneo), Andrés Bressán, César Montiglio, Martín Granero, Sebastián Longo, Claudio Sarría (segundo goleador del equipo, a pesar de que casi no jugó en la segunda rueda) y Luis Rodríguez (máximo anotador del certamen).
Para participar en este campeonato se acoplaron perfectamente hombres como Javier Páez, Juan Manuel Azconzábal, Damián Musto, Juan Pablo Pereyra y Matías García. En el banco de los suplentes, Rivoira siempre encontró la solución a varios problemas. Nicolás Castro, Diego Erroz, José Valdiviezo, Nicolás Dematei, Josemir Lujambio y Leopoldo Gutiérrez, entre otros, aportaron su granito de arena para que el "decano" escribiera su página más gloriosa.
Ahora el desafío será mucho mayor. Los dirigentes, después de festejar, tendrán que comenzar a pensar en lo que viene. Planificar, ordenar y no cometer errores será clave para que la próxima etapa de este proceso también sea exitosa.










