“En Humahuaca está el pensamiento de un pueblo milenario”. La afirmación no pertenece a ningún sociólogo o historiador, sino a un artista oriundo de la quebrada: Tukuta Gordillo. El aerofonista y cantor del norte andino de nuestro país, que está radicado en Tilcara, presentará esta noche, a las 22, en El árbol de Galeano (Rivadavia 435), su espectáculo “Quebrada de Humahuaca: 10.000 años de emociones”.
La producción cuenta con música y textos, y algunas imágenes cedidas por el cineasta Miguel Pereira, con quien Tukuta trabajó en muchas de sus producciones. Lo acompañan su hijo Lucas y los jóvenes hermanos Tolaba. “Más de 10.000 años de historia han dejado profundas e innumerable huellas en la memoria sonora y en la emoción de los que hoy habitan estas tierras altas. Pueblos milenarios en ruinas, antiguas terrazas de cultivo, enigmáticas figuras grabadas en las rocas, capillas coloniales y el sincretismo religioso latiendo en un paisaje majestuoso es lo que recibimos como herencia”, señala Tukuta. Y agrega: “con este espectáculo buscamos justamente ejercitar la memoria y reflexionar sobre nuestros orígenes”.
En el espectáculo hay poesías de Choquevilca, de Atahualpa Yupanqui y de Jorge Calvetti. De la danza se encarga Gaby Ayala (hija del Chúcaro). Todo será como una celebración. “En esta parte de los Andes, en la Quebrada de Humahuaca, nosotros aprendemos la música como jugando. Eso significa que no tenemos los recursos de entretenimientos que hay en las grandes ciudades: una juguetería o un ciber. Al contrario. A los chicos de la ciudad les falta el paisaje, porque si no van a la plaza no pueden retozar, no pueden desarrollar este acercamiento a la naturaleza. Nosotros abrimos la puerta de atrás que da al patio de nuestra casa y tenemos todo el paisaje para nosotros soles y lunas nos pertenecen”, contó el autor de la música de la película “Una estrella y dos cafés”, con Gastón Pauls.
Precisamente, sobre las composiciones para cine, Tukuta señaló que es un trabajo muy creativo. “Es un trabajo compuesto a base de imágenes, con el tiempo que ellas necesitan. Se llama música incidental. Una música complicada por el tipo de instrumentos. Por ahí los tenemos con un desarrollo, con un color o una estructura propia pero otras debemos componer para esos instrumentos, los erques o los sikus en forma incidental es decir van acompañando incidentalmente una imagen”, contó.







