10 Septiembre 2008 Seguir en 
LA PAZ.- Grupos de derecha tomaron y saquearon las principales oficinas públicas de Santa Cruz, bastión de la oposición al presidente boliviano, Evo Morales, en un claro desafío al gobierno. La turba tomó Entel (empresa estatal de telecomunicación) con el fin de entregar la administración al gobernador Rubén Costas, de Santa Cruz, informó una fuente derechista. Los manifestantes, miembros de la fuerza cruceñista de choque, saquearon las instalaciones, tiraron por las ventanas documentos de la empresa y encendieron fogatas.
Previamente, grupos civiles ocuparon las instalaciones de las oficinas públicas de Impuestos y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) de Santa Cruz, de donde desalojaron a la guardia de policías y militares tras un intenso asedio. Imágenes de televisión mostraron una persona adulta que portaba dos fusiles lanzagas y un casco policial como trofeo. Reportes de radio dijeron también que grupos de derecha ocuparon el aeropuerto cruceño de Viru Viru, el de mayor tráfico de Bolivia. El aeródromo de Pando, en el norte del país, también está inoperable desde el fin de semana. Y en Riberalta, en el departamento de Beni, otro grupo tomó por asalto e incendió la oficina de Correos.Santa Cruz, Beni y Tarija exige la restitución de los ingresos provenientes del gas a la región, recortados por el gobierno para financiar un bono para los ancianos. Además, junto con otros dos del total de nueve departamentos del país, se oponen a una nueva Constitución de corte estatista que Morales intenta someter a referendo en diciembre. Según el gobierno, la escalada de violencia, que ingresó en la tercera semana, es promovida por Costas y por el empresario Branko Marinkovic, líder de los cívicos cruceños.
Por otra parte, en un endurecimiento de las protestas de la oposición regional contra el gobierno izquierdista central, manifestantes tomaron ayer una estación de un gasoducto en el sudeste de Bolivia, pero no lograron cortar la exportación de gas natural a Brasil. El intento de sabotaje al vital bombeo de gas a Brasil coincidió con la ola de violentas tomas de oficinas públicas en los cuatro distritos opositores en el oriente de Bolivia, que iniciaron procesos de autonomía para contrarrestar el avance oficialista a favor de instaurar la nueva Carta Magna, de corte estatista e indigenista.
La toma de la estación intermedia de un gasoducto operado por un consorcio de compañías extranjeras ocurrió cerca de Villamontes, 900 kilómetros al sudeste de La Paz, en la región del Chaco, de donde procede todo el gas que exporta Bolivia. Un informe preliminar de los operadores del gasoducto, que conecta los campos chaqueños con los ductos internacionales, indicó que las exportaciones a la Argentina y a Brasil no han sufrido alteración. (AFP-NA-Télam- DPA)
Previamente, grupos civiles ocuparon las instalaciones de las oficinas públicas de Impuestos y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) de Santa Cruz, de donde desalojaron a la guardia de policías y militares tras un intenso asedio. Imágenes de televisión mostraron una persona adulta que portaba dos fusiles lanzagas y un casco policial como trofeo. Reportes de radio dijeron también que grupos de derecha ocuparon el aeropuerto cruceño de Viru Viru, el de mayor tráfico de Bolivia. El aeródromo de Pando, en el norte del país, también está inoperable desde el fin de semana. Y en Riberalta, en el departamento de Beni, otro grupo tomó por asalto e incendió la oficina de Correos.Santa Cruz, Beni y Tarija exige la restitución de los ingresos provenientes del gas a la región, recortados por el gobierno para financiar un bono para los ancianos. Además, junto con otros dos del total de nueve departamentos del país, se oponen a una nueva Constitución de corte estatista que Morales intenta someter a referendo en diciembre. Según el gobierno, la escalada de violencia, que ingresó en la tercera semana, es promovida por Costas y por el empresario Branko Marinkovic, líder de los cívicos cruceños.
Por otra parte, en un endurecimiento de las protestas de la oposición regional contra el gobierno izquierdista central, manifestantes tomaron ayer una estación de un gasoducto en el sudeste de Bolivia, pero no lograron cortar la exportación de gas natural a Brasil. El intento de sabotaje al vital bombeo de gas a Brasil coincidió con la ola de violentas tomas de oficinas públicas en los cuatro distritos opositores en el oriente de Bolivia, que iniciaron procesos de autonomía para contrarrestar el avance oficialista a favor de instaurar la nueva Carta Magna, de corte estatista e indigenista.
La toma de la estación intermedia de un gasoducto operado por un consorcio de compañías extranjeras ocurrió cerca de Villamontes, 900 kilómetros al sudeste de La Paz, en la región del Chaco, de donde procede todo el gas que exporta Bolivia. Un informe preliminar de los operadores del gasoducto, que conecta los campos chaqueños con los ductos internacionales, indicó que las exportaciones a la Argentina y a Brasil no han sufrido alteración. (AFP-NA-Télam- DPA)
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