La fiesta inolvidable

Los penales alargaron la incógnita. Pero, al final, el grito ¡Atlético campeón! salió de las gargantas de los hinchas. Cerca de 30.000 personas coparon las tribunas, invadieron la cancha y siguieron hasta la plaza. Video.

16 Jun 2008
El grito explotó en 25 de Mayo y Chile y se extendió por todo Tucumán: ¡Atlético campeón! Costó lograr el ascenso a la "B" Nacional, porque Racing fue un duro rival. Después de la definición por penales comenzó la celebración.

La fiesta fue inimitable y para toda la vida
Atlético ascendió. Y los hinchas recién caen en la plaza. Soñaron toda la vida con caminar esas 13 cuadras por 25 de Mayo. Pero antes de hacerlo invadieron la cancha: corrieron, caminaron, se arrodillaron. Y lloraron. Mucho. Los padres les explicaron a las madres que Atlético era un hijo. Y el almuerzo habrá sido una cena inolvidable, por los brindis y por la cantidad de comida. Porque nadie comió nada. El horario sólo se sintió en las parrillas de los choripanes. El humo que valía fue el azul y blanco, esos que hacen picar los ojos en cada tribuna, donde se vio el partido de pie. Y la platea no fue la excepción.
"La Inimitable" había prometido un recibimiento así y cumplió: 200 cintas de plástico adornaron la cancha desde el alambrado hasta la pared, nadie se incautó de las banderas grandes, y nadie dijo nada cuando los hinchas sacaron el vallado de Bolivia. Cerca de 30.000 personas vivieron una fiesta de primera, con un aliento tan ensordecedor como los cohetes que picaban cerca de Dei Rossi.
Durante el partido, "Indio" Solari fue el capo de la banda. Se le debe haber detenido el corazón hasta que vio el banderín de Tapia sobre el final. Pero antes y después agitó permanentemente. Y los jugadores copiaron al profesor en la previa a los penales. Cuando Giannini pitó para la ejecución desde los 12 pasos, a Racing le temblaron las piernas. Y a Ischuk se le infló el pecho después del debutante: "olé, olé, olé, Lucaaas, Lucaaas". Tanto amor lo devolvió el hombre de negro con manos y pies. Cuando marcó el cuarto todos corrieron a abrazarlo. Y nadie detuvo la locura, las lágrimas, los llamados por celular a los familiares.
En la cancha, muchos se llevaron pasto de recuerdo. Y todos andaban en andas, sin dramas, felices de estar en cueros, de haberles dado la camiseta que tanto transpiraron. Nadie vio a Solari en los festejos, pero lo mismo sonó el cantito que tanto lo emociona: "vení, vení, cantá comingo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano, de don Solari, todos la vuelta vamos a dar". Sí se vieron lágrimas en sus colaboradores. "¡Esto es tuyo, Salvador!", le gritaban a Mónaco, como si hubiera vuelto 21 años atrás. El "Turco" Salomón estaba en la misma, colorado de tantos abrazos. Cerquita, Silvio Nava, jefe de prensa, prometía afeitarse el bigote.
"Choco", "Harry", "El Profesor" y "Jorgito" organizaban la tarantela más grande del mundo, mientras los jugadores hacían de directores desde el travesaño y se golpeaban el corazón, desde Sarría hasta Ramírez Silva, en jeans y sin remera. También andaba Pablo Hernández con una remera de "La Inimitable", tirándole besos a los hinchas y jurándoles que va a seguir en la "B" Nacional. Bressán era otro que había perdido la seriedad y hacía flamear la bandera vendida hace dos semanas, la que anticipaba: "Atlético campeón". Y Gastón Leva, apenas en calzas, se reía cuando le gritaban: "Gastón es de los decas, oh, oh, oh".
Antes de partir a la plaza, "El Flaco" Bermúdez y los dirigentes quemaban el reglamento del Argentino "A". Y ahí sí, a caminar o en auto. Arriba de la Catedral, de Blue Bell, o de los postes de luz, todos vieron la irónica entrada por calle San Martín. Fue la de los héroes en el techo del colectivo y el "no sé cómo voy, no sé cómo vengo..." ¿Cómo? ¡Como puedan!

Corazón "decano"
Récord del norte. "Fue el día de mayor concurrencia al fútbol del norte del país en toda la historia. El Monumental es la cancha más grande de esta región y fue desbordado. Se vendieron más de 30.000 entradas. Esta es una alegría impagable para todos nosotros", festejó Carlos Hasbani.

Granero es tucumano. "Soy un tucumano más. También mi familia de General Levalle, que festejó el campeonato. Ellos me abrieron la puerta y acá estoy. Mi viejo me habló recién y está agradecido de toda la gente", aseguró Martín Granero, mientras se abrazaba con su señora, Gabriela, y con su hijo Juan Pablo. Un gran papá.

Hasta Primera no paramos. " Ahora hay que prepararse para jugar en Primera. Esperamos lograrlo en el primer año porque tenemos una base bien sólida, que con algunos refuerzos más de primer nivel servirá para otra alegría. Vamos a festejar y a hacer todo el esfuerzo para mantener este gran grupo de jugadores, el cuerpo técnico y que las cosas sigan para adelante", prometió Roberto Jiménez, que se compró uno de los afiches: "cirujas, esperanos un ratito, ya nos vamos a encontrar".

Desde la Liga. " Felicitaciones a Atlético por este logro que enaltece al fútbol tucumano. La provincia vivió un semestre inolvidable gracias a este deporte que apasiona a todos", acotó Oscar Godoy, presidente de la Liga Tucumana.

Desde Ushuaia. " Hicimos una caravana por las pocas calles. Lo seguimos por internet a través de Cadena 3 de Córdoba y salimos a festejar con mi familia. Me fui en el 87 por un tema de trabajo. Dos de mis hijos, Miguel y Gonzalo, están estudiando en Tucumán", acotó Miguel Angel Torres, que junto a Angela, Rodolfo y Agustín celebraron en la ciudad más austral del mundo.

"Cabezón", presente. "Hace más de dos meses que volví de Bolivia, pero no fui a la cancha por cábala. Sólo puedo felicitar a los muchachos por esta alegría que nos dieron a todo el pueblo ?decano?. ¡Aguante, el deca, papá!", dijo Adrián Romero. Quienes sí fueron a la cancha fueron el "Pollo" Márquez, Fernando Robles y "Pulga" Rodríguez.


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