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Lunes 12 de Mayo de 2008
Mundo
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VARSOVIA, Polonia.- Irena Sendler, una de las más grandes heroínas del Holocausto, falleció hoy a los 98 años. La mujer se hizo conocida como "la Schindler polaca" por haber evitado que 2.500 niños judíos fueran trasladados a los campos de concentración.
Sendler arriesgó su vida en la Varsovia ocupada por los nazis. Su hazaña residió en sacar a los pequeños del gueto de las formas más inverosímiles: llegó a esconderlos en maletas que luego eran transportadas en camiones de bomberos o de basura. Una vez con ella, los llevaba a familias católicas o a conventos.
Su metodología de rescate también era peculiar: anotaba los nombres verdaderos y las nuevas identidades de los niños en botes de conserva, que luego enterraba bajo un manzano plantado cerca de su casa.
Esto fue descubierto por los nazis, que la arrestaron el 20 de octubre de 1943. La Gestapo la torturó para extraer más información acerca de las personas que había rescatado, pero al no conseguir ningún dato, la condenó a muerte.
Casi milagrosamente, mientras era conducida al lugar de ejecución, fue salvada por un oficial alemán que se había unido a la resistencia polaca.
Nacida en 1910, Irena conoció la realidad de los guetos cuando comenzó a trabajar como asistente social con familias pobres judías, antes de la ocupación nazi. Desde 1940, su compromiso se afianzó: a escondidas, llevaba ropa, comida y medicinas a los barrios castigados.
El año pasado, fue propuesta para recibir el premio Nobel de la Paz, que se entregó a Al Gore. (Especial)