28 Diciembre 2006 Seguir en 
Bajó el precio de la carne: el kilo de filet, a $ 4. El 10% más rico repartirá sus ganancias entre el 50% más pobre de la población. Apareció Osama Bin Laden y anunció que se convirtió al budismo. Paris Hilton se enamoró de un plomero y le pedirá casamiento; el hombre, de 50 años, anticipó que no le interesa la propuesta porque, dijo, busca “una chica seria”.
Ninguna de estas noticias es verdadera, así que, para quienes lo creyeron: ¡que la inocencia les valga!
La celebración del Día de los Inocentes no siempre fue una fecha propicia para que los bromistas se aprovechen de los crédulos. La tradición tiene origen en la leyenda de la matanza de niños de Belén, que ordenó el rey Herodes con el objetivo de asesinar a Jesús recién nacido.
En la actualidad, sobre todo en Latinoamérica, la fiesta tiene un sentido pagano, en el que las personas se hacen bromas. En Argentina, una de las “inocentadas” más comunes es mezclar una empanada rellena con yerba entre las empanadas de carne o de pollo, llenar la azucarera con sal, ofrecer caramelos picantes, o hacer citas en horarios insólitos, para dejar esperando al “inocente”. También es costumbre que los diarios publiquen una noticia inverosímil.
“Cuando éramos chicos, con mis primos intercambiábamos inocentadas. Había que andar cuidándose de los que convidaban caramelos, o probar el café con una cucharita antes de hacer un trago porque podían estar ‘endulzado’ con pimienta o con sal”, contó Elisa Camacho, de 35 años. Sin embargo, entre muchos tucumanos, la celebración no parece tener mucha adhesión en los últimos tiempos. El 50% de los que votaron en la encuesta de LA GACETA online manifestaron que no les gustan las bromas del Día de los Inocentes. También el hecho de que un clásico negocio especializado en venta de chascos haya permanecido cerrado ayer por la tarde es un síntoma de que el espíritu bromista no pasa por su mejor momento.
Ninguna de estas noticias es verdadera, así que, para quienes lo creyeron: ¡que la inocencia les valga!
La celebración del Día de los Inocentes no siempre fue una fecha propicia para que los bromistas se aprovechen de los crédulos. La tradición tiene origen en la leyenda de la matanza de niños de Belén, que ordenó el rey Herodes con el objetivo de asesinar a Jesús recién nacido.
En la actualidad, sobre todo en Latinoamérica, la fiesta tiene un sentido pagano, en el que las personas se hacen bromas. En Argentina, una de las “inocentadas” más comunes es mezclar una empanada rellena con yerba entre las empanadas de carne o de pollo, llenar la azucarera con sal, ofrecer caramelos picantes, o hacer citas en horarios insólitos, para dejar esperando al “inocente”. También es costumbre que los diarios publiquen una noticia inverosímil.
“Cuando éramos chicos, con mis primos intercambiábamos inocentadas. Había que andar cuidándose de los que convidaban caramelos, o probar el café con una cucharita antes de hacer un trago porque podían estar ‘endulzado’ con pimienta o con sal”, contó Elisa Camacho, de 35 años. Sin embargo, entre muchos tucumanos, la celebración no parece tener mucha adhesión en los últimos tiempos. El 50% de los que votaron en la encuesta de LA GACETA online manifestaron que no les gustan las bromas del Día de los Inocentes. También el hecho de que un clásico negocio especializado en venta de chascos haya permanecido cerrado ayer por la tarde es un síntoma de que el espíritu bromista no pasa por su mejor momento.
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